Rodrigo Rato y el resto de procesados, este lunes en el banquillo de los acusados
Rodrigo Rato y el resto de procesados, este lunes en el banquillo de los acusados - EFE
EL CASO BANKIA

Rato alega que invirtió 250.000 euros en Bankia en el primer día del juicio por la salida a Bolsa

La Fiscalía Anticorrupción abre la puerta a endurecer su acusación y atribuir falsedad contable a los 30 exdirectivos

MadridActualizado:

Una autopsia pública sobre la crisis que amenazó a toda la economía española. El juicio por la salida a Bolsa de Bankia –un lanzamiento fracasado, al que se llegó tras años de mala gestión de las cajas de ahorro, que condujeron al dramático verano de 2012– levanta hoy el telón en la Audiencia Nacional. Comienza un viaje al epicentro de la crisis financiera, a lo largo de una vista que se extenderá meses.

En el banquillo de los acusados se sientan 30 antiguos consejeros y directivos de Bankia, liderados por el expresidente Rodrigo Rato, además del auditor Francisco Celma y representantes de Bankia, BFA y Deloitte. La Fiscalía Anticorrupción califica el salto al parqué de estafa a los inversores y solicita penas de prisión para Rato, el exvicepresidente José Luis Olivas, el ex consejero delegado Fernando Verdú y el exconsejero José Manuel Fernández Norniella.

El juicio oral contra la antigua cúpula de BFA-Bankia, la propia entidad y su anterior auditor (Deloitte) ha arrancado pasadas las 11 de la mañana de este lunes. La jueza Ángela Murillo ha iniciado la sesión leyendo el auto de apertura judicial y los escrito de acusación a los más de 30 procesados, entre los que se encuentran José Luis Olivas, Arturo Fernández, José Manuel Fernández Norniella, Javier López, Madrid, Ángel Acebes, Ildefonso Sánchez-Barcoj, Mercedes Rojo y Francisco Verdú, entre otros.

Seis de ellos –Rato, Estanislao Rodríguez-Ponga, Francisco Baquero, José Antonio Moral Santín, Jorge Gómez y José María de la Riva– se encuentran ya en prisión por el caso de las tarjetas black, y han llegado a la sede de la Audiencia Nacional en San Fernando (Madrid) en furgones policiales. El fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, ha acudido a la primera sesión del juicio.

Tanto el juez que investigó el caso, el magistrado Fernando Andreu, como el Ministerio Público, consideran que los antiguos responsables de la entidad falsearon la información del folleto de salida a Bolsa, engaño con el que buscaban captar los máximos inversores posibles. Ahora bien, la fiscal Anticorrupción Carmen Launa ha avanzado que, según avance el juicio, valorará si endurece su acusación y actúa por falsedad contable contra la antigua cúpula, incluidos los 26 exconsejeros a los que ahora mismo no acusa de nada. Esto cierra la puerta a que los encausados esgriman la llamada doctrina Botín, que exhime de juicio si no hay acusación del Ministerio Público, para librarse de ser juzgados.

La defensa de Rato ha alegado en esta primaera sesión del juicio, dedicada a la lectura de las cuestiones previas, que el que fuera presidente de la entidad invirtió 250.000 euros de su patrimonio en la adquisición de 66.667 acciones de Bankia durante la salida a Bolsa, insinuando así que de no confiar en la operación no lo hubiese hecho. El mismo argumento usó el abogado representante de Olivas, recordando que este adquirió 150.000 euros en acciones y las mantuvo durante bastante tiempo después de completarse la oferta pública de suscripción (ops).

Con el debate de argumentos, el juicio recreará la angustia que envolvió España en el peor momento de la crisis. La prima de riesgo disparada, la interminable crisis de Grecia, el estallido de la burbuja inmobiliaria, una tormenta económica perfecta. La supervivencia del euro se cuestionó y los analistas examinaban a España, cuyo colapso se temía por el contagio a Europa.

En ese contexto, una de las grandes preocupaciones fue Bankia, la fusión de siete cajas de ahorro (Caja Madrid, Bancaja, Caja Insular de Canarias, Caja de Ávila, Caixa Laietana, Caja Segovia y Caja Rioja) que llevaban años exponiéndose al ladrillo, con una expansión crediticia de alto riesgo, lanzada desde la era de las vacas gordas. La fusión se formalizó el 30 de julio de 2010.

La crisis financiera –precipitada en 2008 por la caída de Lehman Brothers– destapó la grave crisis de solvencia de las cajas. «Tal situación fue propiciada por la gestión de sus consejos de administración, muy politizados y poco profesionales», explica el escrito de acusación de la Fiscalía Anticorrupción.

20 de julio de 2011

La salida a Bolsa se vislumbró como «la solución» para curar la hemorragia y cubrir la ampliación de capital que exigía Europa, del 9% para las entidades sistémicas, entre las que se encontraba BFA, la matriz de Bankia que englobaba a las cajas. La entidad saltó al parqué a un precio de 3,75 euros por acción. Fue el 20 de julio de 2011, el día en el que un sonriente Rato tocó la campana.

El Ministerio Público tiene claro el diagnóstico y aprecia una estafa, por la que solo acusa a los cuatro principales antiguos responsables de la entidad – Rato, Olivas, Verdú y Norniella– y exonera a los supervisores. «La información declarada fue incompleta, debido a la ausencia de unas cuentas anuales de Bankia, y deficiente, pues no reflejaba de manera adecuada la imagen fiel del patrimonio de la entidad en la que se iba a llevar a cabo la inversión», sostiene Anticorrupción, que será representada por la fiscal Carmen Luana. «Confluyeron los intereses públicos de las autoridades económicas de evitar un nuevo esfuerzo económico a los ciudadanos españoles con los privados de los administradores de Bankia de conservar sus puestos en el consejo de administración», alega sobre la operación.

Anticorrupción no actúa contra Bankia y BFA, ni Deloitte, ni los restantes 26 antiguos consejeros. Los afectados por el supuesto engaño y colectivos como la Confederación Intersindical de Crédito (CIC), representada por el abogado Andrés Herzog, les acusan a todos ellos, además de por una estafa, por los delitos de falseamiento de cuentas y de administración desleal.

Doctrina Botín

Bankia y BFA alegarán en las primeras sesiones del juicio, dedicadas a cuestiones previas de forma, que ellos no deben sentarse en el banquillo si no les acusan ni la Fiscalía ni la Abogacía del Estado, en una especie de invocación de la llamada doctrina Botín. También cuestionarán la legitimidad para acusar de los afectados que ya han recuperado el dinero que perdieron. Tras este debate, que podría extenderse varios días, llegarán los interrogatorios de los acusados. Éstos coinciden en su defensa: el salto al parqué fue un error, como ha demostrado el tiempo, pero no pudo ser un delito porque no tuvieron intención de engañar a nadie. Achacan el desplome a la inesperada segunda ola de la crisis: la segunda recesión.

En la vista declararán como testigos la director gerente del FMI Christine Lagarde, el exministro de Economía Luis de Guindos, o el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri. La sentencia escribirá el desenlace y resolverá si la salida a Bolsa fue una estafa, o solo una mala gestión.