Los bancos asiáticos comienzan ya a hacer acopio de euros. Un empleado del Banco de Bangkok guarda los billetes de la nueva moneda. Epa

Los bancos piden a sus clientes que no lleven «calderilla» para cambiar a euros

MADRID. ABC
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Ante el temor a que se produzcan demoras en la atención a sus clientes, los bancos han pedido que no se acuda a cambiar la «calderilla» a euros sin haber recogido previamente en la oficinas bancarias paquetes preparados para guardar monedas. Con estos paquetes (utilizados habitualmente por los comerciantes para llevar importantes sumas de dinero) los clientes podrán cambiar sus monedas a euros o bien ingresar esa cantidad en sus cuentas, evitando que los trabajadores tengan que contar todo el dinero.

En cuanto a las posibles complicaciones durante de las rebajas, la Confederación Española de Consumidores y Usuarios (CECU) y la Unión de Consumidores de España (UCE) recomiendan llevar siempre una eurocalculadora o, en casos de mucha inseguridad con las vueltas, utilizar tarjeta de crédito. Tampoco hay que fiarse de que los productos parezcan más baratos en la nueva moneda, ya que eso podría llevar al endeudamiento de los consumidores. Según el secretario general de la UCE, Jorge Hinojosa, el hecho de que el valor del euro sea superior al de la peseta puede «engañar» al consumidor y hacerle creer que el producto está más barato que antes, cuando no es así.

A pesar de todo esto, la Confederación Española del Comercio (CEC) prevé un crecimiento de las ventas durante las rebajas de entre un 4% y un 5% respecto a 2001. Este incremento permitirá recaudar más de 200.000 millones de pesetas durante los dos meses que duran las rebajas.

Por su parte, Philip Morris ha adaptado el precio de sus marcas al euro. De esta manera, las marcas de Chesterfield y West aumentarán su precio en un céntimo de euro, con lo que las cajetillas costarán 2,05 euros (342 pesetas) y 1,75 euros (292 pesetas), respectivamente. En cambio, las marcas L&M y Davidoff redondearán su precio a la baja en un céntimo de euro, y su precio queda en 1,85 euros (308 pesetas) y 2,45 euros (408 pesetas), respectivamente.

En cuanto a la cantidad de dinero en circulación en la zona euro, según el Banco Central Europeo ha aumentado un 8% en noviembre, lo que podría suponer un aumento de la inflación por la aceleración sufrida con respecto al 7,4% registrado en octubre. Según el BCE el alto nivel de dinero en circulación entre septiembre y noviembre se debe a «los numerosos cambios en busca de liquidez» de los agentes económicos, por la incertidumbre de la situación financiera.

DIFICULTAD DE CAMBIO

No todos los países están en igualdad respecto al esfuerzo mental que requiere convertir al euro su moneda. Los alemanes son los más afortunados, ya que les basta con multiplicar por dos el precio de un artículo en euros para saber su valor en marcos. En cambio, otros países como España, Austria y Grecia lo tendrán más dificil, ya que el cambio se cifró en 166,386 pesetas, 340,750 dragmas y 13,7603 chelines, respectivamente.