El Gobierno busca un gestor independiente para tomar las riendas del «banco malo»
El ministro De Guindo charla con el presidente del Eurogrupo y primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker - reuters

El Gobierno busca un gestor independiente para tomar las riendas del «banco malo»

La sociedad deberá estar plenamente operativa en el próximo mes de noviembre

madrid Actualizado:

A falta de tres semanas para que el Gobierno dé el pistoletazo de salida al «banco malo», el Ministerio de Economía que dirige Luis de Guindos trabaja para atar los muchos cabos que aún quedan sueltos. Uno de los principales es encontrar un gestor independiente que tome las riendas de la sociedad a partir del próximo mes de noviembre, momento en que la sociedad deberá estar plenamente operativa. Y es que, aunque el FROB tendrá una participación de peso en la futura entidad (aunque por debajo del 50%), fuentes conocerdoras del proceso de diseño del banco aseguran que se mantendrá al margen de su gestión.

Por el momento, el FROB ha seleccionado a la consultora americana Alvarez & Marsal para diseñar la estructura y el funcionamiento de la entidad. Su primera tarea será presentar, antes de que finalice este mes, un documento estratégico sobre la operatividad del «banco malo», que hasta la fecha es todavía muy imprecisa. La firma contará además con el apoyo del banco de inversión Nomura, la auditora PwC, y el despacho de abogados Cuatrecasas, para pulir los detalles contables y jurídicos.

La creación de un «banco malo» es una de las condiciones impuestas por Bruselas en el marco del crédito al sector financiero de hasta 100.000 millones. Se trata de segregar los activos dañados de las entidades financieras para aligerar así sus balances y lograr que fluya el crédito a la economía real. Al mismo tiempo se conseguirían disipar las dudas de los mercados internacionales sobre la transparencia de nuestro sistema financiero.

Agosto se presenta un mes clave en el que se deberán definir —mano a mano con la Comisión Europea, el BCE y el FMI— aspectos definitivos como qué activos se transpasarán a la sociedad, cuál será su valor económico y cómo se articulará la transferencia de los activos dañados entre las entidades y el «banco malo». Según recoge el memorando de entendimiento firmado por Bruselas y España, los bancos que reciban ayuda pública deberán sacar de su balance los créditos a promotores, la cartera de inmuebles y otros activos que, aunque ajenos al ladrillo, hayan sufrido un fuerte deterioro.

Según los datos de cierre de 2011, el conjunto de la banca española sumaba 184.000 millones en activos problemáticos ligados a la construcción, entre préstamos de riesgo a promotores e inmuebles. A esta cifra habría que sumar otras partidas dañadas, como pueden ser los créditos al consumo.

En caso de que el traspaso genere pérdidas para las entidades, aflorarán en el momento de la venta y, a cambio, podrán recibir una participación en el «banco malo», deuda de alta calidad o directamente dinero en efectivo. Por su parte, el FROB se nutrirá de los fondos aportados por la UE para comprar los activos tóxicos de la banca, aunque la fecha de ingreso de estos fondos es aún una incógnita.

Pasado un plazo máximo de diez años, el «banco malo» deberá deshacerse de estos activos. La venta no se hará al precio que marque el mercado, sino a su valor económico a largo plazo, esto es, una estimación de su precio en condiciones de mercado si se lleva a cabo una venta ordenada de estos de los mismos que no provoque el desplome de sus precios.