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La banca vendió en 2018 más de 43.000 millones en ladrillo tóxico

El Sabadell pone en venta su promotora Solvia para acabar de limpiar su balance

MadridActualizado:

Los bancos españoles han dado en los dos últimos años un acelerón a la limpieza de sus balances para desprenderse de una vez por todas de los créditos inmobiliarios morosos y los inmuebles y suelos heredados por impagos. Solo en 2018, según datos recopilados de sus cuentas anuales, las ocho entidades cotizadas —Santander, BBVA, Caixabank, Bankia, Sabadell, Bankinter, Unicaja y Liberbank— redujeron su volumen conjunto de activos improductivos ligados al ladrillo en 43.058 millones de euros, un 43,8% respecto a los 98.250 millones que acumulaban al cierre de 2017.

La mayor parte se vendieron en grandes paquetes a fondos de inversión. La última gran operación la cerró el pasado diciembre Bankia, que vendió a Lone Star inmuebles e hipotecas valorados en 3.070 millones. Con esto, redujo en el conjunto del ejercicio sus activos no rentables en 5.978 millones, a 10.878, el doble de lo previsto, adelantando un año el ritmo de saneamiento que contempla su plan estratégico

Estas transacciones suelen estructurarse con la creación de una sociedades conjunta a las que se traspasan los activos y de la que el fondo controla el 80% y el banco solo el 20%, lo que permite a la entidad desconsolidarlos.

El primero en hacerlo fue el Santander en 2017, solo un mes de comprar el Popular, que antes de su crisis planeaba algo similar con el proyecto «Sunrise». Para sanearse tras absorber los activos improductivos del Popular pero también propios, el grupo cedió de un plumazo a Blackstone 30.000 millones, la mayor operación hasta la fecha. Luego, ese mismo año, BBVA vendió 13.000 millones a Cerberus, lo que le sitúa como el banco con menores activos tóxicos de entre los cinco grandes.

Presión supervisora

El lastre que supone para los niveles de capital y rentabilidad mantener esos activos en balance, junto con la presión del BCE para que las entidades de la Eurozona se saneen cuanto antes, ha llevado al sector a ejecutar ventas masivas ahora que el nivel de provisiones alcanzado permite hacerlo sin incurrir en más pérdidas.

Caixabank anunció en junio de 2018 el traspaso de 12.800 millones a Lone Star, operación cuyo cierre definitivo estaba previsto para finales de 2018 o el primer trimestre de este año. La entidad fue, junto con BBVA, la que más redujo su exposición problemática en términos relativos en el conjunto de 2018, un 53%, a 12.220 millones. Solo un mes después, el Sabadell se desprendió de activos valorados en 9.100 millones también a Cerberus, que está siendo el fondo más activo, pues compró otras carteras al Santander (2.790 millones) y Caixabank (700 millones). Tampoco las entidades más pequeñas han dejado de hacer sus deberes: Unicaja redujo sus activos tóxicos en 995 millones o un 21,7% y Liberbank en 1.336 o un 30%.

Ayer mismo, el Sabadell, que en 2018 redujo sus activos no rentables en 7.800 millones, anunció que ha puesto en venta el 100% de su promotora, Solvia Desarrollos Inmobiliarios, y sus suelos, todos ellos en zonas consideradas «prime» y valorados en 1.303 millones. La entidad ha repartido ya el cuaderno de venta entre una treintena de fondos de inversión pero también grandes promotoras. Su enajenación permitirá al grupo reducir casi a cero su volumen de adjudicados.