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La banca se enfrenta a demandas por usura con tarjetas de crédito fácil

Los clientes denuncian tipos de interés superiores al 20% y falta de transparencia

MadridActualizado:

Superados los escándalos de las preferentes y las cláusulas suelo y pendiente de litigios por hipotecas ligadas al IRPH, bancos y financieras afrontan un nuevo caso de litigios por productos. Los despachos de abogados especializados en demandas masivas contra las entidades están registrando ante los tribunales miles de demandas por usura y supuestas malas prácticas en la venta de tarjetas de crédito de pago aplazado o «revolving».

Estos plásticos permiten al cliente acceder rápidamente a una cantidad de dinero, por ejemplo 5.000 euros, para hacer compras y aplazar su devolución en plazos, eligiendo la cuota mensual fija a pagar -100 euros al mes, por ejemplo- o el saldo pendiente a amortizar cada mes. Eso sí, estas tarjetas implican intereses medios de entre el 20% y el 30% del dinero dispuesto, lo que hace caer a los consumidores afectados en espirales de deuda.

El despacho Reclama por mí informa de que ha llegado a registrar denuncias por intereses cercanos al 41% y diferencias del 200% entre la cantidad inicial del préstamo rápido y la final a devolver, pasando por ejemplo de un crédito de 5.000 euros a una deuda final de 15.000. En Bufete Rosales confirman también que están registrando denuncias de este tipo, tanto por intereses desmedidos como por falta de transparencia en su venta.

«Todo apunta a que este año el número de denuncias contra las revolving no hará sino incrementarse», señalan desde Reclama por mí, que está registrando unas 120 denuncias al mes. Los bancos señalados son, entre otros, Wizink, EVO y BBVA, así como financieras como Carrefour. El motivo de esa creciente litigiosidad, señalan, es la sentencia de 2015 por la que el Tribunal Supremo declaró «usurario» un préstamo cuyo interés duplicaba el interés medio del mercado. El pasado agosto, el Tribunal de Justicia de la UE ratificó esa jurisprudencia.

Los juzgados están dando ya la razón a los clientes sentenciando que tipos por encima del 20% se pueden considerar usura al suponer más del doble del tipo medio del crédito al consumo, ahora en el 7,42%. Sin embargo, las entidades alegan que se hace una interpretación errónea de la sentencia del Supremo porque el tipo con el que habría que compararlo es con el de las tarjetas (19,95%). Además, fuentes bancarias aclaran que los tipos que cobran los bancos están regulados por el supervisor, que es un producto extendido en el resto de Europa y que según se generaliza el conocimiento de las «revolving» las sentencias están cambiando en favor de los bancos.

En el sector también aclaran que las cuantías prestadas con tarjetas «revolving» son una muy pequeña parte del negocio bancario. El Banco de España no detalla el número de quejas recibidas por este asunto, pero su última memoria de reclamaciones, de 2017, admite que «se reciben numerosas consultas en relación con el funcionamiento de esta clase de tarjetas». «Los consumidores tienen dudas sobre el tipo de interés aplicable y las comisiones adeudadas, y manifiestan su malestar porque, tras varios años realizando los pagos mensuales, no logran amortizar el capital principal», señala.