Fuente: MInisterio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social
Fuente: MInisterio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social - ABC
Economía

Autónomos, la eterna asignatura pendiente de la Seguridad Social

Casi el 90% cotizan por la base mínima y las pensiones son un 40% menores que las de los asalariados

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Los autónomos constituyen una base esencial del tejido productivo y de la ocupación en España, pero son una débil pieza en el sistema de la Seguridad Social. El Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) sigue siendo una asignatura pendiente. El reciente acuerdo alcanzado entre las organizaciones de autónomos y el Ministerio de Trabajo supone un discreto avance para intentar reducir la enorme brecha que se da entre los autónomos y los asalariados que cotizan por el Régimen General. Pero sigue pendiente una reforma en profundidad, que continúan demandando esas mismas organizaciones.

El gran problema del RETA sigue siendo la infracotización. En España hay más de tres millones de autónomos, y «el 86% de ellos cotizan por la base mínima», explica la vicepresidenta ejecutiva de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA). Los datos de la propia Seguridad Social certifican esa realidad: los autónomos suponen en torno al 17% de la ocupación total, pero aportan menos del 11% de todo lo que el sistema recauda por cotizaciones.

Consecuencia de ello son las bajas prestaciones que acaban obteniendo los autónomos cuando se jubilan o cuando se ven forzados a dejar su actividad por enfermedad. «Son situaciones dramáticas que vemos en nuestro día a día, gente que con 50 años se ve aquejada de una enfermedad irreversible que le fuerza a una invalidez y que le deja con una pensión insostenible», apunta el secretario general de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), Eduardo Abad.

En España, la cotización media entre los autónomos está en 3.280 euros al año; entre los asalariados, los que cotizan por el Régimen General, ronda los 5.800 euros anuales. Hay un diferencial del 43%, que es el que explica que las prestaciones también sean tremendamente dispares entre uno y otro colectivo. Así, quienes cotizaron por el Régimen General cobran, de media, pensiones que son un 40% mayores que las que les quedan a los autónomos. Y las mujeres aún acusan más esa brecha. Entre los hombres que fueron autónomos, la pensión media de jubilación ronda los 830 euros al mes, mientras que entre las mujeres supera por muy poco los 600 euros. Sin embargo, las mujeres que se jubilaron en el Régimen General rondan los mil euros mensuales, una pensión promedio que se eleva hasta prácticamente los 1.400 euros en el caso de los hombres.

Reforma pendiente

¿Por qué infracotizan los autónomos? De entrada, porque pueden hacerlo, porque la legislación les da esa opción que, sin embargo, no tienen a su alcance los asalariados. En el Régimen General -trabajadores por cuenta ajena- la normativa de la Seguridad Social establece obligatoriamente la cuota. El empresario paga por el trabajador, en concepto de cotizaciones, un importe equivalente a aproximadamente el 33% del sueldo bruto de su empleado. Y el trabajador, además, abona también una pequeña porción en concepto de cotizaciones sociales, que se le deduce de la nómina. El autónomo, sin embargo, puede elegir su cotización entre una amplia escala cuyo mínimo apenas alcanza los 300 euros mensuales. Y, según constatan las estadísticas, la inmensa mayoría optan por cotizar por la base mínima, para no obligarse a unos pagos fijos ante un futuro incierto. Por contrato, los asalariados saben seguro qué van a cobrar cada mes, pero un autónomo no tiene ingresos asegurados.

«El reto es cómo adaptar el sistema actual de cotización de los autónomos a esa incertidumbre de ingresos», afirma la vicepresidenta ejecutiva de ATA. Afirma que, por ese temor, «la mayoría de las veces los autónomos no incrementan sus cotizaciones a la Seguridad Social, por miedo a toparse con una situación de caída de ingresos en su actividad». Pero subraya que hay que superar esos temores y apostar por hacer una previsión objetiva de las bases de cotización, porque «los autónomos que planifican sus aportaciones a la Seguridad Social pueden llegar a tener prácticamente la misma protección (prestaciones) que un asalariado. Pero hay que estar pendiente, planificar la cotización y calcularla en base a los ingresos reales».

Piden permitir cotizaciones extra a fin de año

Para avanzar en ese sentido, ATA y UPTA han puesto sobre la mesa del Ministerio de Trabajo una propuesta: permitir que, a fin de año, de forma similar a cómo se permite para los fondos de pensiones, los autónomos puedan realizar aportaciones extra a la Seguridad Social. Es decir, que de forma añadida a las cotizaciones que abonan mensualmente, puedan ingresar una aportación extra una vez que hayan visto cómo les han ido los ingresos del año. Hay que tener en cuenta, además, que las cotizaciones a la Seguridad Social deducen como gasto, y siempre es más rentable para un autónomo dedicar dinero a la «caja de la pensión» que al Impuesto sobre la Renta.

«Esta idea de poder realizar aportaciones voluntarias a fin de año ha gustado a los responsables de la Seguridad Social», afirma la vicepresidenta ejecutiva de ATA, Celia Ferrero. Pero está por ver si se llega a aceptar esa medida y, en tal caso, cómo y cuándo empezaría a aplicarse. El secretario general de UPTA asegura que seguirán insistiendo en esa propuesta porque entienden que es buena para ambas partes, para los autónomos y para el sistema de la Seguridad Social. «Debe permitirse la regularización de cotizaciones al final del ejercicio fiscal, una vez que se sepan los resultados obtenidos en la actividad del autónomo, y que esas aportaciones voluntarias disfruten de una tributación igual o similar a la que se aplica a los planes de pensiones», afirma Eduardo Abad.

Falsos autónomos

Celia Ferrero destaca que ha de afrontarse el perfeccionamiento del Régimen de Autónomos, no solo para evitar la actual brecha que existe frente a los trabajadores por cuenta ajena, sino también para favorecer la aparición de nuevos emprendedores. «El relevo generacional está siendo insuficiente en el colectivo de los autónomos y la media de edad es elevada», afirma Ferrero. En estos momentos hay en activo unos 3,2 millones de autónomos. Son 200.000 más que hace seis años, pero la cifra aún está pordebajo de la que se llegó a alcanzar antes de la crisis.

Eduardo Abad, por su parte, subraya la necesidad de mejorar el régimen de autónomos para apoyar a los emprendedores, pero también incide en que se debe perseguir «a las empresas que incurren en el fraude del falso autónomo, un problema que va a más, con miles de autónomos sometidos a unas condiciones de durísima precariedad».