Augusto López-Claros, en la sede de ABC
Augusto López-Claros, en la sede de ABC - ISABEL PERMUY

Augusto López-Claros: «La crisis no habría sido tan intensa con mujeres en la toma de decisiones»

El senior fellow en la School of Foreign Service de la Universidad de Georgetown y ex del Banco Mundial y el FMI defiende que la desigualdad de género causa un impacto negativo en el crecimiento económico

MadridActualizado:

La trayectoria de Augusto López-Claros abarca desde el FMI hasta el Banco Mundial, pasando por el Foro Económico Mundial. Por currículum no será; y por ideas tampoco. Una vida de trotamundos -por trabajo- le lleva a conocer como nadie, precisamente, el mismo mundo y también sus vergüenzas. Entre ellas está la discriminación de las mujeres. En su nuevo libro -firmado junto a Bahiyyih Nakhjavani- «Equality for women = prosperity for all: the disastrous global crisis of gender inequality» desgrana cómo la exclusión de la mitad del planeta causa estragos en la economía y cómo la participación de la mujer es un «win-win» para todos.

¿Qué significa la desigualdad de género?

En la literatura feminista se utilizaba una óptica de derechos humanos. En los últimos 20-25 años se han ido haciendo estudios sobre que esa visión no es la única, sino que la desigualdad de género tiene implicaciones para el crecimiento económico, la prosperidad, los ingresos per cápita... Cuando la mujer se educa y capacita, accede al mercado laboral y contribuye a los ingresos familiares, hay una especie de reequilibrio en el poder político de la familia; tiene más injerencia en las decisiones de asignación de recursos de la familia. De esta manera, en donde la mujer tiene voz y voto, se invierte más en educación y salud, las decisiones de la familia de cómo invertir cualquier excedente son mucho más sabias e, incluso, el ahorro es mayor. Ahí ves una conexión muy directa entre la potenciación del rol de la mujer dentro de la familia. También se han hecho estudios sobre empoderar a la mujer políticamente a través de cuotas para la participación en los parlamentos. Por ejemplo, en India, en los años 90, el Gobierno le dio la opción a sus estados de introducir voluntariamente una cuota del 33% de mujeres; unos lo hicieron y otros no. Diez años después resulta que, en donde se introdujo la cuota, la estructura del gasto era diferente: más gasto en educación, salud, infraestructuras para la salubridad.

¿Había más prosperidad?

La participación de las mujeres en la toma de decisiones tenía un impacto positivo porque había un mejor reparto de recursos. En donde dominaban los hombres había más gasto en canchas deportivas, celebraciones... cosas cuya utilidad es más cuestionable que invertir en la educación de los niños. Estos estudios nos dejan ver que marginar a la mujer y discriminarla es algo que no solo va en contra de los compromisos de los países como miembros de las Naciones Unidas sino que va contra la productividad y deprime el crecimiento económico y la inversión.

Augusto López-Claros, en la sede de ABC
Augusto López-Claros, en la sede de ABC - ISABEL PERMUY

¿La crisis económica habría sido menor de no existir desigualdad entre hombres y mujeres?

Es una buena pregunta. Tras la crisis, el FMI ha tomado más interés en la desigualdad de género. Cuando yo estaba en esta organización hace 20 años era un tema tabú; ahora la señora Lagarde entiende esto. Un estudio defiende que cuanta más participación de mujeres en la dirección del sector financiero, donde se originó la crisis, la vulnerabilidad por parte de la empresa a estar involucrada en crisis de tipo de financiero es mucho menos. De haber estado presentes las mujeres en la toma de decisiones importantes, la crisis no habría tenido la intensidad que tuvo o, tal vez, no hubiera existido. Se hizo una encuesta en 2015 en Reino Unido a 6.500 empresas. Las dividieron en dos grupos: uno con tres o más mujeres en la dirección y el otro con menos de tres. En las empresas con mayor presencia femenina había mucha menos incidencia de escándalos financieros, fraude, corrupción...

¿Cuáles son los costes de excluir a la mujer de la vida social y económica?

Menor productividad, decisiones más ineficientes, mayor corrupción, crisis como la de 2008... e incluso impacta en temas de seguridad. Venimos de un siglo donde la mujer no ha contado para nada. La discriminación ha tenido un coste humano enorme. Los últimos años se han hecho estudios que han demostrado que cuando la mujer tiene una silla en la mesa de las decisiones importantes, las decisiones son más coherentes. Las mujeres dan una perspectiva diferente en las negociaciones. A los hombres les interesa hablar de desarme, cuestiones territoriales, quién tiene la culpa, etc., mientras las mujeres discuten cómo crear trabajo, garantizar la educación, asegurar recursos para sanidad...

La OCDE alertó hace algunas semanas de que la clase media en Occidente cada vez es más estrecha. ¿Las mujeres son más vulnerables a esta situación, a pasar de clase media a clase baja?

Sí. Hay tres vulnerabilidades. Si miras los datos de analfabetismo, tenemos casi 800 millones de analfabetos en el mundo. De esos, el 65% son mujeres. Eso, a su vez, impacta en el nivel de pobreza porque sin leer ni escribir vas a tener una vida más limitada. Eso lleva a la feminización de la pobreza, que afecta a las mujeres de una forma mayor que a los hombres. Existe un fenómeno perturbador en China e India, por ejemplo, la preferencia por tener hijos en lugar de hijas y lo que están dispuestos a hacer los padres para garantizar eso. El mundo está pagando un precio muy elevado por no tratar a la mujer de manera equitativa e igualitaria.