Cortes al tráfico en la Gran Vía
Cortes al tráfico en la Gran Vía - MAYA BALANYA

El arte de aplicar la teoría al margen de la realidad

Ni los vecinos, ni las empresas del centro de Madrid pueden permitirse, precisamente en Navidad, estar varias semanas sin poder recibir sus envíos

Madrid Actualizado: Guardar
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La Alcaldesa Carmena decidió, en un plazo de 72 horas, cerrar al tráfico una de las arterias más importantes de Madrid, la Gran Vía. Y es que desde la moqueta de su despacho se desconoce la realidad de la calle. Entre las reacciones más inmediatas, la de UNO -patronal que agrupa a las empresas de transporte, logística, courier y paquetería- y su rápida denuncia que fue admitida por el juez. Ni los vecinos, ni las empresas del centro de Madrid pueden permitirse, precisamente en Navidad, estar varias semanas sin poder recibir sus envíos o los productos que pondrán a la venta. El Ayuntamiento se ha equivocado en la forma y en el fondo. Emite una orden con sólo tres días de antelación, sin lugar a reacción; sin contar con los vecinos ni las empresas; y, para colmo, en el momento del año más complicado para la circulación y en unas vías que ya de por sí son complejas. Es lo que tiene la teoría, que desconoce la realidad. El secretario general de UNO, Francisco Aranda, lo ha dicho muy claro: «Estamos de acuerdo con ayudar a descongestionar la ciudad y sabemos que es responsabilidad de todos mejorar el medio ambiente, pero no podemos hacerlo eliminando actividades empresariales de un plumazo, que además ofrecen un servicio básico». A los dialogantes de Ahora Madrid se les olvidó dialogar. Ya hay quien compara a los «podemitas» con los analistas de Wall Street, que desconocen la realidad de la calle.