Donald Trump, presidente de EE.UU., en un reciente acto
Donald Trump, presidente de EE.UU., en un reciente acto - REUTERS

Los aranceles de Trump quedarán impunes en la OMC

La Organización Mundial del Comercio no podrá sancionar por falta de jueces debido al bloqueo de EE.UU.

MADRID Actualizado: Guardar
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Veintitrés años han transcurrido desde que los países se dieron el mandato de ordenar las transacciones internacionales de bienes y servicios. Lo hicieron con la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Ahora, con cientos de disputas resueltas, el sistema apunta hacia su quiebra por obra y gracia de Estados Unidos. Y, para más inri, en el año de más actividad con las disputas planteadas por culpa de los aranceles de Donald Trump.

La Unión Europea, Rusia, Canadá, México, China, Japón, Turquía, etc... Todos ellos han demandado al país norteamericano ante la OMC por los gravámenes impuestos. Serán los grupos especiales de esta institución los que solucionen en primera instancia las controversias. Y después estas llegarán al órgano de apelación allá por 2020. Entonces, la normativa establece que tres jueces de la organización deben zanjar cada disputa. El problema llegará a finales de 2019 cuando tan solo quedarán uno o dos miembros en dicho órgano. «Sus resoluciones no serán vinculantes», apuntan fuentes conocedoras del problema a ABC. En otras palabras, que nadie podrá sancionar a Estados Unidos por su política comercial.

Mientras que el órgano de apelación ha de contar con siete jueces, en la actualidad solo quedan cuatro. A uno de ellos le expira el mandato en septiembre –pueden renovarlo por otros cuatro años pero EE.UU. no tiene voluntad de hacerlo– y a otros dos en diciembre del año que viene, sin posibilidad ya de otra prórroga. Una situación que obedece al enrocamiento de Trump de bloquear la elección de nuevos miembros. Su llegada en enero de 2017 ya auguraba cambios en la OMC por su firme oposición a mantener la institución como estaba. De hecho, amenazó con retirar de ella a su país, algo que no ha terminado por materializarse ya que, hoy por hoy, tiene en sus manos el sentido de la organización. Además, se avecina el problema de que los tres jueces que quedarán a partir de septiembre son de India, China y Estados Unidos, y las normas de la OMC no permiten a naturales de un país resolver una controversia si implica a su territorio.

Llamamiento al diálogo

«Esta es la mayor crisis a la que se enfrenta la OMC», señalan las fuentes consultadas. La razón, el gran volumen de casos que tienen que resolver y que caerán en saco roto si Trump decide mantener su oposición a nuevos nombramientos.

Ujal Singh Bhatia, presidente del órgano de apelación, señaló en junio que esto «puede invalidar, paralizar e incluso extinguir el sistema». Por ello, animó a los países a ponerse de acuerdo y encontrar una solución consensuada a este tema. «Necesitan pensar con claridad y en profundidad sobre los retos que afronta el sistema de resolución de disputas de la OMC. Esto requiere de un diálogo razonado», destacó entonces, para continuar con que atajar el nombramiento de nuevos miembros debe ser una prioridad para los estados.

Pese a todo, estas palabras no surtieron efecto en Donald Trump. Aunque el mandatario estadounidense guarda silencio sobre su participación en la OMC, el bloqueo se hace patente cada vez que el órgano de apelación insta a los países a proponer candidatos a ocupar las sillas. Una parálisis silenciosa que provoca alarma entre los expertos.

Las excusas de EE.UU.

El problema que aduce Estados Unidos no está en los nombres propuestos sino en el sistema de apelación en sí. Desde el país norteamericano se escudan en varias cuestiones: que desde 2014 no se está cumpliendo el plazo máximo de 90 días para resolver las controversias en esta última instancia; que los jueces cuyo mandato expire con un caso abierto no deberían continuar resolviéndolo; y que el órgano se ha excedido en la interpretación que hace de las normas. Unos problemas de base y fondo que son innegociables para EE.UU. de cara a levantar el bloqueo.

Lo cierto es que Trump, con poder para enterrar la OMC, ha forzado al resto de potencias a plegarse a sus demandas. Al menos, la Unión Europea, China, México y Canadá, entre otros, ya han manifestado su voluntad de sentarse a negociar una modificación de la organización. Crearán grupos de trabajo conjuntos para abordar la reestructuración, aunque sin hacer concesiones a Estados Unidos.

Fuentes de la Comisión Europea reconocen que ya han puesto en marcha los trabajos para presentar una propuesta en la OMC. Los representantes de Comercio muestran, así, su predisposición a «mejorar» el actual sistema, al tiempo que detallan su confianza en el procedimiento de solución de diferencias. Aspiran a respetar el orden actual pero también a salvar las discrepancias planteadas por Estados Unidos. De lo contrario, los aranceles quedarán impunes.

Arbitrajes

Frente al bloqueo que ha instaurado Donald Trump en la Organización Mundial del Comercio (OMC), algunos países han planteado de manera extraoficial la posibilidad de salvar la falta de potestad sancionadora que llegará en diciembre de 2019 con la creación de un nuevo sistema al margen de la institución.

Aunque hay predisposición a nivel general para negociar una modificación que contente a EE.UU., las fuentes apuntan a que no están dispuestos a ceder ante cualquier petición de Trump. Su intención es que la OMC continúe funcionando pero, de lo contrario, podrían llegar a entenderse para someterse a un sistema alternativo al margen de EE.UU.. Concretamente, a procedimientos de arbitraje, el escollo legal que permite la organización.