Economía

Los ahorradores se han llevado más de 30.000 millones de Cataluña por el «procés»

Las sucursales bancarias catalanas no se han recuperado de la fuga masiva de depósitos que provocó el golpe secesionista

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Decenas de miles de millones de euros han salido huyendo del «procés». La fuga de depósitos ha sido otra de las muestras de cómo el desafío independentista ha azotado -y sigue azotando- a la economía y al bolsillo de los catalanes. El golpe independentista lanzado entre septiembre y octubre del año pasado hizo que miles de catalanes temieran por sus ahorros y se llevaron el dinero a sucursales de otras regiones. Un año después, la mayor parte de ese dinero no ha vuelto, lo que indica que el temor se mantiene instalado en los bolsillos de quienes decidieron poner sus ahorros a salvo del independentismo.

Los datos son reveladores al respecto: en junio de 2017, los catalanes tenían en cuentas y plazos fijos de oficinas bancarias de su región 183.533 millones de euros; un año después, en junio de 2018 -último dato publicado por el Banco de España-, 152.804 millones. Es un 16,7% menos, una cifra totalmente desorbitada si se compara con el resto de autonomías. De hecho, varias regiones tienen más dinero depositado en los bancos ahora que hace un año. Y las autonomías que han visto reducirse los depósitos lo han hecho en porcentajes bastante discretos, nada qu ver con lo ocurrido en Cataluña. Su comparación con la media nacional es elocuente: de junio de 2017 a junio de 2018, en el conjunto de España los depósitos bancarios se han reducido un 1,2% a la par que se ha reactivado el consumo. En Cataluña, sin embargo, el desplome de los depósitos ha sido catorce veces mayor.

Los meses en los que se consumó la intentona golpista del independentismo hubo una apresurada fuga de dinero de las sucursales bancarias catalanas. Entre julio y septiembre del año pasado se esfumaron 7.408 millones de euros; y de septiembre a diciembre, 31.096 millones. En total, alrededor de 38.500 millones de euros en apenas seis meses. De todo ese dinero que se le fue, a estas alturas la red bancaria catalana sigue sin haber recuperado el 80%, 30.700 millones.

Los datos demuestran que las regiones vecinas fueron un destino preferente de esos capitales que han salido huyendo del «procés». Solo eso puede justificar el fuerte aumento de los depósitos bancarios que se ha producido en Aragón y en la Comunidad Valenciana, justo a la par que se han desplomado en Cataluña. En solo doce meses, el dinero depositado en oficinas bancarias aragonesas aumentó un 8%, y en la Comunidad Valenciana lo hizo en un 9,5%.

De aquella fuga de ahorros dieron fe las colas que se vieron, por ejemplo, en sucursales de la localidad aragonesa de Fraga, en la zona limítrofe con la provincia de Lérida. Fue en octubre de 2017, en los días de máxima tensión por la rebelión secesionista del 1-O. Los catalanes que hacían cola no ocultaban el motivo cuando se les preguntaba: no estaban dispuestos a que sus ahorros se vieran atrapados por un golpe independentista, querían ponerlos a salvo.