Varios líderes europeos junto al presidente argentino Mauricio Macri
Varios líderes europeos junto al presidente argentino Mauricio Macri - AFP

Acuerdo UE-Mercosur: un gol al proteccionismo en el tiempo extra

Tras más de 20 años, los dos bloques acuerdan el fin de más del 90% de los aranceles

MadridActualizado:

No es casualidad que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, le diera a su homólogo argentino, Mauricio Macri, un caluroso abrazo el pasado domingo durante la última cumbre del G20 en Osaka (Japón): «Lo has peleado muchísimo: si no hubiera sido por tu liderazgo, no hubiera salido», le dijo el español. Se cerraban 20 años de negociaciones entre Bruselas y Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, con Bolivia en proceso de adhesión) para alcanzar un Acuerdo de Asociación Estratégica. Tanto las autoridades europeas como sus homólogos de Mercosur, especialmente Macri, salvaron este acuerdo comercial en el tiempo de descuento.

Tanto la investigadora del Cidob, Anna Ayuso, como el profesor del área de Economía del Instituto de Empresa (IE) Juan Carlos Martínez Lázaro coinciden en señalar que era «ahora o nunca», con una Comisión Europea en sus últimos días de mandato y una legislatura comunitaria a punto de iniciarse. Al respecto, Ayuso añade que «negociar un nuevo mandato hubiera sido casi abandonar» el tratado. Para el profesor del IE, quien recuerda que las negociaciones estuvieron suspendidas entre 2004 y 2010, «se le ha dado un impulso grande a este tratado por miedo a que hubiera un cambio de gobierno en Argentina», y «a la situación anómala de un Estados Unidos, que ha vuelto al proteccionismo con Trump». Desde el sector agrario, muy crítico con el acuerdo, el secretario general de UPA (Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos), Lorenzo Ramos, reconoce que «no entienden qué hay detrás de que hubiera que salir corriendo a firmarlo» y menciona la situación de interinidad en la que están instaladas las instituciones europeas.

Pero, ¿qué representa este tratado, exactamente? El acuerdo supone la eliminación del 91% de los aranceles que soportan los productos europeos en Mercosur (por ejemplo, el textil o los vehículos tienen hoy un recargo del 35%). Lo que representará, según la Comisión Europea, un ahorro para los exportadores europeos de hasta 4.000 millones de euros anuales y un mejor acceso a 260 millones de consumidores potenciales.

Beneficios del acuerdo

Por el lado europeo, se procederá al desmantelamiento progresivo del 92% de los aranceles impuestos a bienes importados desde este bloque latinoamericano: los vinos chilenos, por ejemplo, tienen un impuesto del 27% y un 20% el chocolate que se importa. Pero no es el único atractivo del tratado, ya que la alianza con Mercosur abrirá las puertas a que empresas de ambas orillas participen en los contratos públicos (infraestructuras, telecomunicaciones...) de las diferentes administraciones. Un terreno restringido hasta ahora. El acuerdo también contempla otros compromisos como una mayor transparencia en el uso de los estándares, la aplicación efectiva del Tratado de París; la protección de 357 «Indicaciones Geográficas Europeas» (el champagne, el vino de Rioja, el whiskey irlandés, por ejemplo) y de productos del otro lado del Atlántico como los vinos de Mendoza (Argentina) o los mecanismos de salvaguarda bilateral, para evitar daños en las industrias locales.

Todo ello, en un comercio bilateral estimado por Bruselas en unos 122.000 millones de euros anuales (88.000 millones en bienes y 34.000 millones de euros en servicios), con unas exportaciones europeas valoradas en más de 45.000 millones de euros y unas importaciones de casi 43.000 millones. Por su parte, el stock de inversión de la Unión Europea en Mercosur es de 381.000 millones de euros, por 52.000 millones de los países de este bloque dentro de territorio comunitario.

En el caso concreto de España, a pesar de los vínculos históricos y afectivos con países como Argentina o Uruguay, Mercosur supuso menos del 1,40% de todas las exportaciones españolas en 2018, apenas 3.920 millones de euros. Como reconoce Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores, «el margen de mejora es importantísimo» y no duda en hablar de un «revulsivo» para las compañías españolas. Para el responsable del Club de Exportadores, el acuerdo es «muy oportuno» y apuntala a la Unión Europea como «la principal defensora del libre comercio en el mundo». Sin embargo, a decir de expertos como los investigadores y profesores Ayuso (Cidob) y Juan Carlos Martínez (IE Business School) habrá ganadores y perdedores: para la experta de Cidob los beneficiados son la industria europea, especialmente la del automóvil, ya que Mercosur tendría un sector poco competitivo. En cambio, en su opinión, el bloque latinoamericano será un duro competidor para el sector agrícola y ganadero en productos como la carne de vacuno, la soja o el azúcar. Por ejemplo, solo en carne de ave, Brasil ya exporta a la Unión Europea 500.000 toneladas al año. Ayuso apunta también a la competencia de los vinos chilenos o al pollo, del que dependen 300.000 empleos en Europa.

El stock de inversión de la Unión Europea en Mercosur es de 381.000 millones de euros, por 52.000 millones de los países de este bloque dentro de territorio comunitario

Por su parte, Martínez Lázaro prevé que «exportaremos más» a Mercosur, pero tampoco cree que haya «un gran boom». En este sentido, coincide en que « en el sector agrícola y ganadero tiemblan ante la entrada de productos como la carne o los cítricos» y apunta que, donde «muchas empresas españolas pueden ganar son en las licitaciones públicas y de servicios».

Para Lorenzo Ramos, de la UPA, va a ser difícil competir con modelos de producción como los de Argentina o Paraguay: «Son explotaciones enormes con unos sistemas de producción que te garantizan cosechas incluso en sequía y que usan semillas transgénicas», apunta este agricultor, quien destaca que esto está prohibido en la UE y lamenta que, tras apostar por la calidad en los últimos 20 años, «ahora se abra las puertas a gente que está haciendo todo lo contrario».

En apoyo de lo pactado, se pronuncia la directora general de la Cámara de Comercio de España, Inmaculada Riera, quien califica el acuerdo de «excelente noticia», especialmente para las pymes. Riera destaca que el tratado «otorgará mayor calidad institucional a las relaciones con Sudamérica» y que entre la Unión Europea y Mercosur suman 800 millones de consumidores. Por su parte, la secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan, habla de un gran «espacio euroamericano» y destaca que «casi todos los países latinoamericanos tienen un acuerdo con la UE». En su opinión, esto abre la puerta «a una convergencia de nuestras regulaciones» y hace que América Latina sea «no solo más abierta a comerciar con el mundo sino consigo misma». Un «win-win» para ambos bloques después de más de 20 años de negociación.