El acuerdo de fusión de la BBK y la Kutxa pone en marcha la «Caja de Euskadi»

M. LUISA G. FRANCO | BILBAO
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De momento no habrá una sola caja de ahorros vasca, como desde hace años pretende el PNV, pero ya está en marcha la «Caja de Euskadi», como resultado de la fusión de la BBK y la Kutxa.

Los consejos de administración de las cajas vizcaína y guipuzcoana aprobaron ayer la puesta en marcha del proceso de unión de ambas entidades, quedando al margen, por decisión propia, la caja de ahorros alavesa, la Vital. La nueva entidad, que se denominará «Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Euskadi-Euskadiko Aurrezki Kutxa eta Bahitetxea», mantendrá, no obstante, la mano tendida a la incorporación de la Vital.

Los presidentes de la BBK, Xabier de Irala, y de la Kutxa, Xabier Iturbe, presentaron previamente el proyecto de fusión al Gobierno y al Banco de España, enmarcándolo en un entorno económico y financiero complejo, caracterizado por un fuerte incremento de la morosidad y una creciente dificultad para obtener financiación en los mercados.

La creación de la nueva caja vasca está pendiente de la aprobación de las asambleas generales de la BBK y de la Kutxa, cuyo veredicto, al menos en lo que respecta a la caja guipuzcoana, no está asegurado. En esta operación se han cruzado intereses económicos y políticos. El PSE ha expresado en reiteradas ocasiones su temor a que el PNV convirtiera la nueva entidad en un «chiringuito nacionalista», en palabras del socialista José Antonio Pastor, mientras que el PP advertía, cuando se intentaba que el proyecto incluyera a la Vital, que una caja única vasca sería el germen del proyecto nacionalista de Banco Público Vasco.

Populares y socialistas se han opuesto a la fusión, principalmente en Guipúzcoa, donde ambos partidos han respaldado mociones en ayuntamientos como el de San Sebastián o el de Irún, que se han pronunciado en contra de la operación, calificándola de «absorción de la Kutxa por parte de la BBK», con críticas a la gestión de la caja guipuzcoana, basadas en datos como que la tasa de morosidad era al cierre del tercer trimestre del 1,34%, frente al 1,16% de la BBK.

Irala será el presidente

El documento aprobado por los consejos de la BBK y de la Kutxa contempla que, de forma transitoria, hasta la elección definitiva, Xabier de Irala, ahora presidente de la BBK, será el presidente de la nueva entidad y Xabier Iturbe, presidente ahora de la Kutxa, será el vicepresidente. Habrá una sede económico-financiera en Bilbao, que será el domicilio social, y otra sede de actividad social, en San Sebastián.

La BBK y la Kutxa estarán representadas de forma paritaria en los órganos de gobierno de la nueva entidad, si bien la participación de la BBK será del 60% y la de la Kutxa del 40%, en función de sus activos totales consolidados, solvencia en términos de patrimonio neto consolidado y rentabilidad en términos de beneficio neto atribuido y obra social.

La futura caja, que contará con unos activos totales de 50.445 millones de euros, según datos del primer semestre. un patrimonio neto de 7.434 millones y un beneficio de 523 millones, será la sexta caja española por activos totales y la tercera por patrimonio neto y beneficio. Está previsto que invierta el 30% del beneficio anual en obra social, que estará gestionada por una fundación con sede en San Sebastián.

Aunque la caja vizcaína cuenta con un 25% más en activos que la guipuzcoana, aporta 2.513 empleados, frente a los 2.771 de la Kutxa, resultando una plantilla total de 5.284 personas, lo que la sitúa en el sexto lugar en el ranking de cajas por número de empleados. No se prevén «medidas traumáticas» en integración de plantillas y se espera que las condiciones laborales estén homologadas en dos años. El acuerdo aprobado ayer por los consejos de BBK y Kutxa garantiza la continuidad de las relaciones laborales de la plantilla.

El informe aprobado habla de «gran complementariedad» de la red de oficinas y del objetivo de que la mitad de las oficinas de la nueva entidad estén en el País Vasco, constituyendo el 19% del total de las oficinas bancarias vascas. Las cajas vizcaína y guipuzcoana cuentan con que en un plazo de dos años estén amortizados los costes de integración.

Los promotores de la nueva caja vasca la definen como una entidad financiera «comprometida en el desarrollo económico, social y medioambiental de Euskal Herria y de las Comunidades donde desarrolle su actividad», al tiempo que apuntan un «posible desarrollo en la Unión Europea».

La nueva entidad estará políticamente controlada por el PNV, pero tendrá destacadas participaciones en Iberdrola (7,2%), CAF (17%), Banco Guipuzcoano (24,5%), Euskaltel (56,1%), Petronor (14%), Enagas (5%) y REE (2,2%).

La Vital, molesta

La caja de ahorros alavesa está molesta por la operación, con la que entiende que se ha roto el pacto que alcanzaron en 2005 los tres presidentes de las cajas vascas para abordar la fusión cuando la situación política lo permitiera. El proyecto fue interrumpido en octubre de 2005 y en octubre de 2007 por la falta de entendimiento entre PSOE y PNV. El presidente de la Vital, el socialista Gregorio Rojo, afirma que la fusión no va a afectar a la caja alavesa, pero otras voces, como el presidente de la Cámara de Comercio de Vitoria, Román Knörr, ya han augurado un futuro peligroso.