Activos posibles

Para lograr el apoyo de los gibraltareños es preciso demostrarles que los más de 5.000 euros anuales del PIB por habitante que logran, necesitan un respaldo donde las aguas sean españolas

MadridActualizado:

Desde el punto de vista de la economía que un país disponga de mejores o peores activos derivados de la naturaleza, o sea, regalados, es maravilloso. A raíz del Brexit aletean por partida doble esas posibilidades para España. Por un lado está el empleo de la bahía de Algeciras como punto de aprovechamiento de su renta de situación para impulsar algo que ya se intentó: el desarrollo en torno a ella, aprovechando esa densidad colosal del tráfico que, procedente de Asia, se dirige o procede de la rica Europa abierta al Atlántico.

Para lograr el apoyo de los gibraltareños es preciso demostrarles que los más de 5.000 euros anuales del PIB por habitante que logran, necesitan un respaldo donde las aguas sean españolas, junto con una retirada de las posibilidades militares del puerto gibraltareño, y un mantenimiento de una singularidad fiscal. Algo tan justificado como lo tuvo Cánovas del Castillo para consolidar la realidad fiscal de las provincias vascas y Navarra. Desde Utrecht eso pasa por la admisión de que no existen aguas británicas en la bahía, pero sí poder emplear el Reino Unido las instalaciones portuarias de la ciudad de Gibraltar.

Pero ha surgido otra cuestión. El aeropuerto de Gibraltar no está en territorio cedido a Inglaterra. Además, como expone ese gran estudioso de la cuestión gibraltareña que es el embajador José Ramón Remacha, en su artículo «Gibraltar y su aeropuerto» («Diario de Navarra», 8 de julio de 2018), fruto del Brexit, los vuelos desde un aeropuerto vinculado al Reino Unido con otro europeo tienen trabas que se esfuman si el aeropuerto está en la UE. Si la presión gibraltareña actúa para hacer que el suelo de ese aeropuerto sea español, las ventajas serán considerables.

Los economistas contemplamos con pena el que ambas ventajas no aprovechen a los españoles del Campo de Gibraltar y a los gibraltareños: sería ridículo que esa situación singular, como fue la de Hong Kong, no sirva para afianzar la renta de todo el conjunto que existe en Gibraltar, y en todo su Campo, con la capital en Algeciras, y realidades definitivas en el conjunto que en las provincias de Cádiz y Málaga puede convertirse en algo incluso superior a los distritos industriales de Barcelona y de Bilbao. Sería, además, el tercer foco -sin incluir Madrid- de impulso al desarrollo regional español, y concretamente al andaluz. Cabalmente, lo que soñaron Castiella y todo su equipo.

JUAN VELARDEJUAN VELARDE