Recibo de la luz
Recibo de la luz - Avelino Gómez

El 54% de la factura eléctrica son subvenciones e impuestos

El recibo de la luz se puede dividir en tres partes: peajes, energía consumida e impuestos

MadridActualizado:

Una de las principales reivindicaciones de los consumidores eléctricos y de las empresas del sector es que se «limpie» el recibo de la luz y se saquen de él los numerosos conceptos que son ajenos al propio consumo y se lleven a los Presupuestos del Estado, algo que históricamente ningún gobierno ha querido hacer.

Esto ocasiona que del importe total de una factura media de electricidad, el 54% del mismo corresponda a subvenciones, incentivos e impuestos y solo el 26% sea la energía consumida.

El recibo de la luz se puede dividir en tres partes: peajes, energía consumida e impuestos. Los primeros son la parte regulada por el Gobierno y está integrada por las subvenciones a las energías renovables, la compensación a las extrapeninsulares -los costes de la energía en las islas son más caros-, la amortización del déficit de tarifa -una hipoteca que alcanzó los 26.000 millones de euros y que todavía deberemos pagar durante muchos años-, el bono social, el coste de las redes de transporte y distribución y otros.

La energía consumida supone simplemente la cantidad de kWh facturados multiplicada por el precio medio diario fijado. Los impuestos son dos: uno especial, fijado por el primer Gobierno de José María Aznar, que supone el 5,11% sobre la energía facturada, y otro habitual, el IVA, que es del 21%.

En una factura de un consumidor medio (imagen superior) con pvpc (tarifa media diaria) por importe de 52,86 euros, los impuestos suman 11,25 euros (el 21,3% del total).

Costes regulados

Los costes regulados que fija el Gobierno alcanzan los 28,28 euros: incentivos a las energías renovables (10,64 euros), costes de las redes de transporte y distribución (10,83 euros) y otros costes (6,81 euros). Finalmente, el verdadero coste de producción de la electricidad y el margen de comercialización de la compañía suponen 12,45 euros.

Hay que subrayar que aunque no hubiera consumo de luz (por ejemplo, una segunda residencia), habría que pagar unos costes fijos, como son los de la facturación de la potencia contratada, el alquiler del contador y el IVA.

El recibo es un «cajón de sastre» que incluye conceptos ajenos al consumo eléctrico