El 10% de la industria se irá en busca de costes baratos, según los expertos

Un centenar de trabajadores de Novalux (Philips) se manifestaron ayer en La Garriga en protesta por la decisión de la compañía de cerrar las instalaciones

ABC
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BARCELONA. Las deslocalizaciones acabarán en cinco años con el 10% del tejido industrial español. Cataluña, la Comunidad en la que están localizados la mayor parte de los sectores amenazados por este fenómeno, como el de la automoción o la electrónica de consumo, padecerá especialmente las consecuencias. Así lo han expresado diversos expertos consultados por Efe, que han advertido también de que «no es un problema nuevo, sino que viene de lejos». La catedrática de Política y Estructura Económica de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), Elena Giráldez, coincidió ayer con el responsable de CC.OO., Simón Rosado, en que en Cataluña «se han perdido muchos años de política industrial».

Sindicatos y expertos están también de acuerdo en que la forma más efectiva de atajar el problema es «invirtiendo en I+D y en formación». Sumándose al pesimismo imperante, empresarios y políticos insisten en recordar que las deslocalizaciones sólo han empezado y que se avecinan tiempos peores. La Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) se pronunció ayer en este sentido. El máximo responsable de la institución, Josep López de Lerma, afirmó que, al margen de las multinacionales, el fenómeno alcanzará también a algunas empresas catalanas y españolas.

El debate sobre la desindustrialización que vive Cataluña se produce en el marco de un proceso de cierre de empresas: Samsung (446 empleos), Autotex (173 empleos) y Philips-Novalux (146 empleos). Un centenar de trabajadores de esta última compañía se manifestaron ayer en La Garriga contra la decisión de la firma holandesa. El grupo municipal de ICV-EA acusó también ayer a Philips de incumplir el pacto con el Ayuntamiento de Barcelona que le permitió el traslado de la fábrica de la Zona Franca a La Garriga.

En plena efervescencia de reacciones políticas y laborales, llegaba una nueva deserción, la de la firma Nokia. El grupo filandés de telefonía móvil anunció que cierra su centro de I+D, situado en El Prat de Llobregat, donde trabajan 30 personas, para concentrar su actividad en Finlandia. Como contrapunto al anuncio, desde la cumbre económica de Davos (Suiza), el presidente de Nissan, Carlos Ghosn, expresó su deseo de abastecer el mercado europeo desde su filial de España. La firma nipona anunció, precisamente, hace pocos días que si no mejora su productividad, esta planta está en peligro.