El alcalde de Miami, Tomás Regalado, en un momento de la entrevista
El alcalde de Miami, Tomás Regalado, en un momento de la entrevista - ernesto agudo
Entrevista

Tomás Regalado: «Hay que posicionarse en Miami para cuando Cuba cambie»

El alcalde de Miami cree que invertir en la isla aún no es seguro y anima a España a aprovechar los lazos hispanos en Florida

Actualizado:

No solo es una puerta de entrada a Latinoamérica, sino que Tomás Regalado llega a definir Miami como «la ciudad latinoamericana más cercana a Estados Unidos». El alcalde de la capital del sur de Florida, que se ha reunido esta semana con más de un centenar de empresarios en la sede de la CEOE, destaca que en su ciudad se puede sobrevivir sin decir «yes», lo que la hace ideal para los españoles. Nacido en La Habana hace 68 años y llegado tras la revolución cubana con el llamado programa Peter Pan, este antiguo periodista se muestra muy crítico con el acercamiento de su país al régimen castrista y advierte de que «no es seguro» invertir en la isla, porque todo «sigue igual». En cambio, anima a posicionarse en Miami para «cuando haya cambios».

-¿Cuál es el gran atractivo de Miami para las empresas españolas?

-Que se les garantiza un mercado, y con poder adquisitivo. Solo el sur de la Florida es un pequeño país centroamericano. Las compañías de mediano o largo tamaño nos interesan mucho, y los bancos ya están en manos españolas. Hay un clima donde los españoles se han ido apoderando del mercado, y no ha sido nada espectacular, sino poco a poco.

-Usted resalta el vínculo cultural. ¿Debería explotarse más la relación entre España y Miami en el plano cultural y turístico?

-Todo está en manos comerciales. Cuando viene un artista español o un ballet flamenco, eso es (gracias a) un promotor, el gobierno no participa en nada. En el turismo, se piensa que los aviones ya van y vuelven llenos. Pero los gobiernos locales y nacional deberían involucrarse, porque si logran mil turistas más de Miami, es una bonanza económica añadida. No entiendo por qué no hay más agresividad en ese tipo de negocios.

-¿Puede tener algún efecto positivo para los españoles en Miami el deshielo entre Estados Unidos y Cuba?

-Sí, si se posicionan en Miami, pueden dar servicio a la gente que puede ir a Cuba y estarían bien situados en caso de que cambien las cosas, que no han cambiado.

-¿Cómo va la puesta en marcha de vuelos y barcos a La Habana?

-Los vuelos han aumentado. Antes del anuncio de Obama había cinco chárteres diarios, ahora seis. Se está negociando con las compañías, pero todavía no hay un vuelo regular. Además, el Departamento del Tesoro ha dado licencia a tres compañías de Miami para mandar ferries a La Habana. Cuba no ha contestado. Lo único que dijo fue que no podrían llevar vehículos, pero que, en cambio, podrían llevar más equipaje. Mucha gente lo va a aprovechar para llevar diez maletas, vender el contenido de cinco y dar las otras cinco a sus parientes para que las vendan.

-¿Está de acuerdo en levantar los muros para frenar la inmigración de los que habla Donald Trump?

-Absolutamente no. Lo que tiene que haber es una reforma migratoria integral. Por alto que sea el muro, lo van a brincar. Es una locura pensar que se puede deportar a diez o doce millones de personas sin papeles. Se les debe legalizar y que paguen impuestos. Eso del muro es un simbolismo mediático de Trump, que trata de capitalizar el rencor antiinmigrante de un pequeño sector republicano. El pueblo americano no va a elegir a alguien tan intolerante, tan antiinmigrante. EE.UU. es una nación de inmigrantes.

-¿Cuál es su candidato?

-Mi favorito es Marco Rubio, porque EE.UU. está preparado para elegir un presidente hispano.

-Querría su opinión sobre dos aspectos que aquí inquietan a mucha gente: los populistas con vinculaciones a Venezuela y el separatismo catalán.

-Es de verdad inquietante. Desde el punto de vista egoísta, sería una catástrofe para la economía de Miami, porque cuanto más estable está España, más estables están los negocios en España, y mayor importación de productos españoles. Y un desajuste total de esto nos afectaría seriamente, porque no se sabe las consecuencias en empresas españolas asentadas allá.

-Tras el acuerdo para un Tratado Transpacífico, la semana que viene se celebra en Miami una ronda de negociaciones para el tratado entre EE.UU. y Europa (TTIP). ¿Qué espera?

-En Miami hay ya gran oposición al Transpacífico, porque experimentamos la Iniciativa del Caribe de Reagan, que provocó que las empresas maquiladoras que fabricaban ropa aquí se mudaran a República Dominicana, Haití y México.

-¿EE.UU. debe mirar más a Europa?

-Claro que sí. El problema del Transpacífico es la mano de obra barata. En países violadores de los derechos humanos, como Malasia o Myanmar, es tan barata que va a pasar el síndrome de China. Si EE.UU. se enfoca hacia Europa, en cambio, nos va a permitir el intercambio comercial eliminando una serie de tarifas y aranceles, y no nos va a quitar gente de allá ni de acá, porque somos compatibles y competitivos en el precio de la mano de obra.