El Gobierno mantendrá las ayudas a Volkswagen
El Gobierno mantendrá las ayudas a Volkswagen - afp

España ofrece ayudas de más de 200 millones a Volkswagen si mantiene la inversión

La planta de Navarra recibirá un mínimo de 112 millones de euros en créditos blandos, y Martorell, una cifra bastante superior

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Cada uno va a tener que poner de su parte. El mantenimiento de las inversiones comprometidas por Volkswagen (VW) en España tras el estallido del escándalo del «dieselgate» -4.200 millones de euros hasta 2019- dependerá tanto de la voluntad del consorcio alemán, como de las ayudas que puedan llegar por parte de las administraciones públicas implicadas: Ministerio de Industria, Gobierno de Navarra -por la planta de Volkswagen en Lanbaden- y Generalitat de Cataluña -por la factoría de Seat en Martorell-. Así, según ha podido saber ABC, el compromiso expresado por el ministro del ramo, José Manuel Soria, de que la marca tiene garantizado un paquete de ayudas públicas -tal y como trasladó por carta el pasado viernes a la cúpula de Volkswagen- se traducirá en un mínimo de 112 millones de euros únicamente en concepto de créditos blandos para la planta de Navarra, y una cifra notablemente superior para Seat en Barcelona.

Según fuentes conocedoras consultadas por este diario, el Ministerio de Industria se ha comprometido con la misma cifra que aporte cada una de las comunidades autónomas. En el caso de Navarra (donde VW anuncia que invertirá 900 millones) corresponderán 56 millones de euros por parte de la administración autonómica, y otros 56 por parte del Estado. Otras fuentes, por contra, apuntan a que el reparto sería de 54 por una parte, y de 51 por la otra. Mientras, en Cataluña, la Generalitat facilitará la cifra la semana que viene, aunque fuentes del sector ya avanzan que por el tamaño de Seat y el volumen de la inversión anunciada (3.300 millones), la financiación en condiciones ventajosas será más importante.

Semana clave

En este contexto, fuentes del sector confían en que la semana que viene será determinante para el devenir de la compañía en nuestro país, una vez se concrete el paquete de ayudas públicas, y Volkswagen pueda expresar ya de una manera explícita -lo que hasta ahora no ha hecho- que sus planes para España no se van a modificar por el escándalo de las emisiones. Fuentes vinculadas a la patronal de los fabricantes de automóviles en España valoran estas ayudas en forma de créditos, pero las relativizan en parte, recordando por un lado que se trata de préstamos, no de ayudas a fondo perdido, y que los Planes de Competividad que las vehiculan han ofrecido en los últimos años unas condiciones en ocasiones no muy distintas a las del mercado.

No obstante, las ayudas públicas no sólo llegan en forma de créditos blandos, sino que también deben sumarse las cantidades que pueda deducirse Volkswagen, o cualquier otro fabricante, a lo largo de los sucesivos ejercicios del impuesto de Sociedades por sus inversiones en Investigación y Desarrollo (I+D).

En paralelo, también existe otra línea de ayudas desde el Ministerio de Empleo hacia el fomento del uso del contrato de relevo para la renovación de plantillas con trabajadores jóvenes.

La cifra por deducciones e incentivos fiscales en concepto de I+D es de hecho una parte muy importante del balance, lo que en periodo de fuertes inversiones, y en relación a los volúmenes que pueda manejar una marca como Seat, arroja cifras notables. En la memoria de la automovilística española de 2012, por ejemplo, se anotaron 269 millones en concepto de deducciones e incentivos fiscales por I+D, 17,4 por ayudas a la exportación ó 6,6 por inversiones medioambientales.

Otras ayudas directas quedan a menudo en una nebulosa, tanto para no enojar a la competencia como a las autoridades comunitarias. «Nunca llegaremos a saber cuánto ha dado la administración a fondo perdido para retener a los fabricantes», señala una fuente del sector.

En cualquier caso, la concreción de todas las ayudas -lo que podría producirse la semana que viene cuando la consejería de Empresa catalana haga pública su aportación- debería ser suficiente como para que el Grupo Volkswagen se pronuncie finalmente, y a través de un portavoz oficial, sobre el mantenimiento de las inversiones en nuestro país.

Hasta ahora, las únicas noticias en este sentido han llegado por boca del propio ministro de Industria, quien ha asegurado por activa y por pasiva que el consorcio alemán no cuestiona su inversión en España.

El ministro lo garantiza

Ayer mismo, en la sesión de control al Gobierno en el Congreso, José Manuel Soria insistió en que durante todas las reuniones mantenidas con la cúpula del grupo, la última el pasado jueves en Alemania con el nuevo presidente Matthias Müller, en «ninguna le han puesto la más mínima duda en preservar el nivel de inversiones». Además, Soria recordó que al día siguiente de dicha reunión, transmitió a VW por carta el compromiso del Gobierno, así como de los ejecutivos navarro y catalán, con la ayuda a la innovación.

Las manifestaciones del ministro no han gustado en el comité de empresa, que las considera precipitadas, asegurando que el malestar por un anuncio que no correspondería al Gobierno sino a la marca es extensivo a Volkswagen. En esta línea, entre los trabajadores se reclama que si el Gobierno garantiza por escrito al grupo las ayudas públicas, en reciprocidad la automovilística debería hacer lo mismo con las inversiones.

La partida, en cualquier caso, se sigue jugando, con varias administraciones implicadas -lo que en el actual contexto político lo complica todo-, una marca en apuros y una gran inversión pendiente de confirmación. En este escenario, el consejero catalán de Empresa, Felip, Puig, introducía ayer un nuevo elemento de incertidumbre, señalando que, pese a no cuestionar las inversiones españolas de Volkswagen, su calendario podría modificarse al depender, dijo, de la respuesta del mercado.