El presidente de Elite Business Club, Iñigo Manso
El presidente de Elite Business Club, Iñigo Manso - abc

Un punto de encuentro para los que tienen que decidir

Elite Business Club emula el espíritu de los clubes de negocio ingleses, pero en versión virtual y en el ámbito del español

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Un punto de encuentro para los que tienen la última palabra. Una plataforma ágil para que tomar decisiones, esa misión siempre compleja, sea algo más sencillo. Esas son la premisas de Elite Business Club, una iniciativa que adapta a las nuevas tecnologías el viejo espíritu de los clubes británicos del siglo XIX. «Las redes sociales profesionales se han convertido en grandes puertas de empleo, pero buscábamos un lugar seguro, exclusivo, que permitiera establecer una relación entre pares, que no tuviera publicidad ni spam y donde realmente hubiera un intercambio profesional de productos, conocimientos y servicios», explica Iñigo Manso, presidente de la compañía.

Una plataforma que impulsa las relaciones de negocio entre sus socios aprovechando la inmediatez y el torrente de posibilidades del mundo on line. Una suerte liga de hombres poderosos con acento propio, porque centra su área de influencia en 22 países de habla hispana (además de EE.UU. y Brasil).

«Nuestro proyecto está muy pensado para las pymes, que suman ya el 70% de las compañías que exportan. Buscamos a sus dueños y altos directivos, y también a los de las grandes corporaciones, porque son los que pueden tomar las decisiones», asegura Manso, que explica que el proyecto busca «combinar transnacionalidad y transversalidad». «Trabajamos todas las áreas de conocimiento, todos los sectores e industrias en esos 22 países, y eso facilita mucho la entrada en un mercado, porque si yo trato de exportar necesitaré un despacho de abogados, una agencia de comunicación, fiscalistas, head hunters... El objetivo es aportar todos estos contactos en un entorno de confianza para que cuando llegues a una economía extraña ahorres tiempo, sorpresas desagradables y costes innecesarios», explica Manso.

Al margen de su esencia digital, el club también tiene una pata analógica. «Cuando alguien se da de alta se le asigna un gestor personal que va a estar a su disposición incluso para buscar fuera del club algún perfil que necesite», explica Manso. Además, se están cerrando alianzas con los clubes presenciales más importantes de cada país para conseguir un modelo de corresponsalía. Gracias a un acuerdo con Bluebottleviz, los socios tienen también acceso a la mayor plataforma de contenidos digitales relacionados con el mundo de la empresa.

Derecho de admisión

Manso subraya que para que el proyecto sea operativo, la exclusividad es innegociable. «No puede entrar cualquiera. La esencia es la relación entre pares; directivos, pero también personas influyentes en su profesión, como un director de periódico o un investigador», explica. Un comité interno valida el ingreso de los aspirantes más contrastados, pero si el perfil es menos evidente, decide una empresa externa de inteligencia empresarial. Los socios abonan mil dólares al año, aunque la estrategia inicial para consolidar el proyecto permite que los mil primeros miembros afronten solo un único pago por esa cantidad, con el que pasarán además a formar parte del accionariado de la firma.