Clinton lanzó un mensaje económico en los comicios de 1992
Clinton lanzó un mensaje económico en los comicios de 1992 - afp
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¡Es la economía, estúpido!: el lema que valió unas elecciones presidenciales

La frase, acuñada por James Carville, representó la campaña de Bill Clinton en 1992, centrada en el ámbito económico

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Muchos la utilizan, pero no tantos conocen su origen. «¡Es la economía, estúpido!» es actualmente una de las frases más repetidas por articulistas y expertos en el ámbito económico y ha dado lugar a multitud de adaptaciones e interpretaciones. Y sin embargo, cuando se formuló por primera vez no tenía un propósito financiero, sino político. De hecho, el lema inicial ni siquiera tenía verbo.

«¡La economía, estúpido!» fue un eslogan puesto en marcha por James Carville, asesor de Bill Clinton, durante las elecciones presidenciales estadounidenses de 1992. Hasta ese momento, Clinton era gobernador en Arkansas, mientras que su rival, George Bush padre, había conseguido un gran éxito al frente de la Casa Blanca en materia de política exterior.

La Guerra Fría había acabado, mientras que la primera Guerra del Golfo había centrado la atención de los norteamericanos. Por ello, los asesores de Clinton decidieron realizar una campaña agresiva y se centraron en otros ámbitos. Entre ellos, destacó la economía.

La caída del bloque soviético generó un terremoto financiero a principios de los noventa. Los países del este de Europa vieron como su ya maltrecha economía se desplomaba. En pocos meses, el colapso de estos nuevos Estados terminó por repercutir a las potencias mundiales. La recesión se convirtió en una realidad en Estados Unidos entre 1990 y 1991, lo que provocó que el Gobierno implementara medidas como ajuste fiscal, privatización de empresas públicas o reestructuración del gasto público.

El éxito del mensaje

Clinton supo aprovechar la coyuntura. El equipo de campaña del demócrata forró su sede con mensajes económicos y centró el mensaje en tres lemas fundamentales. Además de la conocida frase, «cambio VS más de lo mismo» y «no te olvides del sistema de salud» fueron los otros lemas que representaron la estrategia del demócrata para alcanzar el Despacho Oval. Bill Clinton buscaba hacer creer al electorado que la recesión estadounidense no se debía a la coyuntura económica, sino que contaba con problemas más profundos. Apeló al bolsillo de los americanos... y ganó.

Bill Clinton se convirtió en el 42º presidente de los Estados Unidos y repitió su enfoque electoral en los comicios de 1996, donde a pesar de ser cuestionado por su escándalo con Mónica Lewinsky, fue reelegido. James Carville, por su parte, fue encumbrado por su planteamiento economico-político. La expresión «¡La economía, estúpido!» se popularizó y comenzó a generar infinidad de versiones. Por el camino, ganó un «es». Hoy, representa un ejemplo de éxito en el marketing político. Y aún así, todavía se desconoce a quién iba dirigida.