El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, y el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Mohammad Javad Zarif
El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, y el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Mohammad Javad Zarif - abc

Las empresas españolas, a la conquista de Irán

Aspiran a recuperar el volumen de negocio que mantenían antes de aprobarse el embargo, 600 millones antes de 2012

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El levantamiento de las sanciones a Irán y su regreso al circuito internacional ha convertido a este país en una gran plataforma comercial y una oportunidad de negocio para las empresas. Llegar los primeros es un riesgo, pero también una ventaja y las empresas españolas no se quieren quedar atrás ante la pujanza de un mercado que le puede reportar importantes beneficios empresariales.

El embargo ha afectado principalmente a las exportaciones de petróleo y gas, una industria en la que España tenía una importante presencia. Hasta que se aprobaron las sanciones, nuestro país exportaba por valor de unos 600 millones, que quedaron reducidos a la mitad, unos 300. A día de hoy, 350 empresas españolas están exportando regularmente a Irán, según señaló a ABC el director de Internacional de la Cámara de Comercio de España, Alfredo Bonet.

País fiable

«Se trata de recuperar nuestra posición, de forma progresiva, ya que el levantamiento de las sanciones no será inmediata», subraya Bonet. En este sentido, indica que un elemento que influirá en esta recuperación será el de la confianza: «Las exportaciones a Irán serán efectivas cuando las empresas extranjeras se aseguren que es fiable negociar con este país. El Gobierno tiene que establecer un entorno de negocio para atraer esta inversión. Bien es verdad que hay pequeñas y medianas empresas que conocen el mercado, que tienen sus contactos y volverán rápido. Otra cosa es las que no conocen el país».

La presencia de las empresas españolas en Irán antes de 2011 se centraba fundamentalmente en la industria del petróleo y del gas. No eran fundamentalmente grandes empresas las que tenían negocios, sino pequeñas y medianas, la mayoría especializadas en accesorios para este sector.

A partir de ahora las posibilidades son muchas y en sectores muy variados. Bonet apunta a las infraestructuras, como el metro y el tren; el automóvil, ya que «necesitan importar y producir»; la industria agroalimentaria con la mejora del sistema de regadíos; maquinaria para la minería y construcción y puesta al día de las refinerías. Igualmente, las energías renovables ofrecen posibilidades de futuro, ya que Irán invierte en eólicas y energía solar.

Uno de los problemas más urgentes que tiene que solucionar Irán es «la ausencia de canales de financiación. No existe seguro de crédito y hay un cierto embargo financiero a través de algunos bancos. La canalización de pagos y cobros es un problema».

Taim Weser

Una de las empresas españolas mejor posicionadas para intensificar sus exportaciones a Irán es Taim Weser, que durante los años que ha durado el embargo ha mantenido una delegación en este país. Su presidente, Manuel Teruel, asegura a ABC que «Irán es una gran plataforma para el Golfo Pérsico y los iraníes siempre han estado orientados a España y es el momento de posicionarse. Irán se abre al mundo y hay que estar ahí».

Teruel, aunque admite que las mayores dificultades han estado relacionadas con el cobro a través de países intermedios por el bloqueo de las transferencias, asegura que «Irán siempre ha pagado. Su genética es persa y son comerciantes».