Herrero, Cabanas, García y Larracoechea, esta semana en el Foro de Alimentación de ABC
Herrero, Cabanas, García y Larracoechea, esta semana en el Foro de Alimentación de ABC - ernesto agudo

La innovación, el reto del sector de la alimentación y el gran consumo

El año pasado fue el octavo año consecutivo con descenso de nuevos productos, en concreto un 16% menos que en 2013

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El sector de la alimentación supone el 9% del Producto Interior Bruto (PIB) del país, da empleo a 2,5 millones de trabajadores y en 2014 exportó productos por valor de 41.000 millones de euros, el 17% del total. Todos estos datos sirven para comprender el peso relativo de un sector que no acapara las portadas de la actualidad pero que es fundamental para la seguridad alimentaria del país y para la vertebración del territorio, en la medida que asegura la sostenibilidad del medio rural. Ahora el reto es conseguir que la innovación llegue a cada uno de los eslabones de la cadena alimentaria, desde el campo al producto transformado que podemos comprar en las tiendas. Esta semana el Observatorio de ABC ha analizado los principales desafíos del sector con algunos de sus protagonistas.

Desde el Ministerio de Agricultura su secretario general de Agricultura y Alimentación, Carlos Cabanas, ha explicado que «la innovación es fundamental para el sector alimentario, como lo demuestran los diferentes planes que ha puesto en marcha el Ministerio para que la innovación se integre en todo el proceso productivo, desde la producción de las materias primas en el campo a la mejora de las condiciones fitosanitarias para mejorar las cuotas de exportación».

Sin embargo la innovación no se ve igual desde todas las perspectivas. Agustín Herrero, subdirector general de Cooperativas Agroalimentarias, considera que «la innovación no es solo una cuestión de asegurarte el futuro, sino la propia existencia presente, por lo que en sectores muy atomizados, como es el agrícola, en el que hay 4.000 cooperativas, el reto de la innovación es dífícil porque las empresas son pequeñas».

El tamaño sí importa

Y ante la pregunta de si esto supone que asistiremos a la fusión de cooperativas a medio plazo para poder ganar en tamaño y así en rentabilidad, Herrero reconoce que «es inevitable que el proceso sea ir a muchas menos cooperativas pero más fuertes, como ha ocurrido recientemente en el sector del ovino de carne con la creación de Ovispain, lo que anticipa que en el futuro pueda haber una gran cooperativa por cada sector».

Por parte de las empresas de alimentación y gran consumo asociados en Promarca su presidente, Ignacio Larracoechea, se muestra mucho más tajante y asegura que «sin innovación no hay futuro ya que es precisamente esta actividad la que permite obtener productos mejores y más baratos, que es la clave de la industria de gran consumo, en defintiva la única manera de ganar en este mercado cada vez más global».

Desde una de las consultoras especializadas en el sector alimentario, Brattle Group, José Antonio García, uno de sus analistas, vino a coincidir con la posición del representante de las cooperativas agroalimentarias en el sentido de que «para innovar hace falta tener una masa crítica de empresas que se unan para este fin, ya que de otra manera es una misión muy difícil pero, por otra parte es imprescindible porque hay que conseguir romper las barreras y abrir los estupendos productos españoles a los nuevos mercados para lograr conseguir aumentar el valor añadido del sector».

Ni que decir tiene que aún está en la memoria de todos la histórica exportación que hacía España de graneles de aceite y vino que, en algunos casos, se embotellaba en otros países que después vendían en nuestro país, con la consiguiente pérdida del valor añadido. La tendencia no se ha dado la vuelta del todo pero se ha reducido.

Y para vigilar que haya el justo equilibrio entre todos los eslabones de la cadena de producción desde hace un año está en vigor la Ley de la Cadena Alimentaria, una especie de reglas de juego para que ni productores, ni distribuidores ni fabricantes apliquen condiciones abusivas a los demás, de tal modo que se garantice un precio justo a todos los intervinientes en el proceso de producción alimentario en nuestro país.