Las petroleras paralizan proyectos millonarios por la caída del crudo

La mayoría de los países productores necesitan precios del petróleo por encima de los 85 dólares para equilibrar sus balanzas fiscales

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El desplome de la cotización del petróleo, que en un año ha bajado casi un 60%, y que para países con gran dependencia energética como España, es una buena noticia, tiene también sus riesgos. En el negocio de exploración y producción de hidrocarburos han empezado a saltar las alarmas. Con los precios actuales en el entorno de los 50 dólares el barril, muchísimos yacimientos repartidos por casi todo el mundo ya no son rentables. Ni tan siquiera el famoso «fracking» (fractura hidráulica) en Estados Unidos.

La progresiva ralentización de este negocio puede provocar un descenso del crudo en los mercados, lo que a su vez conllevaría una lenta subida de los precios. La mayoría de analistas coinciden en que en el primer semestre del año el petróleo mantendrá su actual cotización y que no será hasta la segunda parte de 2015 cuando retome los 70 o 80 dólares. «Pero nunca volverá a los 100 dólares», subrayó hace unos días el príncipe Alwaleed Bin Talal de Arabia Saudí.

Precisamente, ha sido este país el que ha provocado la situación actual de precios muy bajos (hace un año el barril de Brent estaba en 106 dólares) para frenar la expansión de EE.UU. en el mercado petrolífero como consecuencia del «fracking», lo que ha llevado a Norteamérica a pasar de importador de crudo a exportador.

Rentabilidad

Esa técnica (inyectar agua y productos químicos para romper las rocas donde se encuentran impregnados los hidrocarburos) ha revolucionado la industria en aquel país, generando miles de empleos nuevos. Sin embargo, y contrariamente a lo que pueden pensar algunos, no es una técnica barata. Lo que sucede es que se ha extendido en los últimos años, sobre todo, desde 2008, cuando el crudo llegó al récord histórico de 145 dólares (Brent) y 147 (Texas) el barril.

Los analistas estiman que el coste de producción del «shale oil» (petróleo de esquisto o no convencional) en Estados Unidos está de media en los 60 dólares, aunque hay muchos yacimientos que podrían seguir activos con el precio del crudo sobre los 50 dólares.

Pero otros pozos, con costes de producción por encima de 70 dólares, están empezando a parar. Incluso, la semana pasada se conoció el primer caso de quiebra de una empresa de «fracking» ( WBH Energy) en EE.UU. Esta compañía de Austin se ha acogido a la suspensión de pagos por su elevado nivel de apalancamiento y porque no ha conseguido más financiación ante el desplome de los precios.

Por el mismo motivo, la empresa británica Premier Oil ha paralizado varios proyectos en las costas noruegas y en las Maldivas. Su consejero delegado, Tony Durrant, ha subrayado que los proyectos Bream y Sea Lion «no se aprobarán mientras el crudo esté por debajo de 50 dólares».

Qatar Petroleum y Shell también han suspendido otro importante proyecto valorado en 6.500 millones de dólares (5.600 millones de euros). Se trata de la construcción de una de las mayores plantas petroquímicas del mundo, denominada Al Karaana. Asimismo, la noruega Statoil ha confirmado que no utilizará tres licencias de exploración conseguidas en la costa de Greenland.

Escasa calidad

En este punto hay que aclarar que la decisión de Repsol de abandonar las prospecciones en Canarias nada tiene que ver con el descenso del precio del crudo. La medida responde únicamente a la escasa calidad y reducida cantidad de los hidrocarburos hallados, lo que hace inviable -desgraciadamente para nuestro país- el proyecto. En este sentido, el presidente de esta petrolera, Antonio Brufau, dijo recientemente que «a 60 dólares el barril todos los yacimientos del grupo entran en el mercado» y añadió que no cree que sean sostenibles los actuales precios. «En 2015 veremos de nuevo precios de 85 dólares», subrayó.

Otros proyectos que están ahora mismo por debajo de los costes previstos son los de «offshore» (en el mar), tanto en aguas profundas (52 dólares el barril) como ultra-profundas (56 dólares). Brasil es uno de los más afectados y Repsol tiene allí una destacada presencia.

Por otra parte, la fuerte caída de los precios del petróleo en los últimos meses está repercutiendo positivamente en las economías de muchos países, como España, que se ahorrará más de 10.000 millones de euros en su factura energética al abaratarse la importación de hidrocarburos. Sin embargo, a los países productores el desplome del crudo les está ocasionando importantes «agujeros» en sus cuentas. De hecho, ninguno de los 14 principales productores de petróleo del mundo puede equilibrar sus balanzas fiscales con un crudo por debajo de los 50 dólares.

Hay países, los más perjudicados por la caída del petróleo, que necesitan precios del crudo muy elevados para cuadrar sus cuentas, como es el caso de Libia (184 dólares) y Venezuela (161 dólares). Más moderadas son las necesidades de México, Irán, Nigeria, Argelia, Ecuador e Irak, que requieren unos precios del petróleo de entre 110 y 130 dólares, para mantener ese equilibrio. Otros países como Rusia, Angola, Arabia Saudí, Emiratos, Qatar y Kuwait, pueden cuadrar sus balanzas con el petróleo entre 55 y 94 dólares (ver gráfico adjunto).

Rusia y Venezuela

Por lo tanto, con el crudo por debajo de los 50 dólares son muchos los países que tienen «un roto» en sus balances. El ministro de Finanzas de Rusia, Antón Siluánov, ha reconocido que la caída del precio del petróleo supone para el país una pérdida anual de unos 100.000 millones de dólares (86.206 millones de euros). Peor lo está pasando la maltrecha economía venezolana. Su presidente, Nicolás Maduro, se ha visto forzado a realizar una gira por distintas naciones que comenzó el pasado día 5 en Pekín, donde logró acuerdos económicos con el gigante asiático por valor de 20.000 millones de dólares, y siguió por Qatar, Arabia Saudí, Irán e Argelia. Incluso, decidió hacer también una escala no prevista en Moscú para sumar a su causa a Vladímir Putin. De momento habría conseguido que Rusia amplíe su inversión en la faja petrolífera del Orinoco.

Sin embargo, las diferencias entre ambas naciones en el mercado petrolero son notables, ya que mientras Venezuela solo produce un 3% del total de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), Rusia es el segundo mayor productor ajeno a ese cártel, con un 12%, por detrás de Estados Unidos (15%). En lo que sí coinciden es en que son dos estados que están muy endeudados, por lo que el fuerte recorte de sus ingresos por el petróleo les está ocasionando verdaderos problemas.

Arabia Saudí puede esperar

Mientras, Arabia Saudí, que históricamente ha sido el mayor productor del mundo (12,5%)y que ahora se ha visto superado por Estados Unidos, no tiene ninguna prisa en que la OPEP recorte su producción para que suban los precios. Las cuentas de este país han engordado en los últimos años con el crudo a más de 100 dólares y puede aguantar esta situación durante meses.