El presidente del BCE, Mario Draghi
El presidente del BCE, Mario Draghi - efe

El BCE retrasa hasta enero la adopción de nuevas medidas de estímulo para la economía

Una vez más el Banco Central Europeo (BCE) se ajustó al guión previsto y volvió a retrasar, previsiblemente hasta enero, la adopción de medidas

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Una vez más el Banco Central Europeo (BCE) se ajustó al guión previsto y volvió a retrasar, previsiblemente hasta enero, la adopción de medidas de estímulo adicionales para animar la alicaída economía europea. El anuncio de que se mantenía el «statu quo» cayó como un jarro de agua fría en las bolsas europeas, cuyos índices abandonaron el verde rápidamente.

El presidente de la entidad, Mario Draghi, aseguró tras la reunión que «el BCE ha intensificado los preparativos de nuevas medidas de apoyo a la economía. Hay varias que están aún en estudio y entre ellas está la compra de activos, incluidos los de deuda pública», tal y como ha hecho la Reserva Federal de Estados Unidos desde hace ya varios años.

El máximo responsable del BCE explicó que «el consejo de gobernadores ha tenido una postura unánime en el sentido de poner en marcha medidas suplementarias de apoyo a la economía y para sostener los precios, si fuera necesario. Volveremos a examinar la situación a principios de 2015 así como los efectos de las medidas ya puestas en marcha».

No se necesita unanimidad

Sobre el debate abierto entorno a la unanimidad del consejo de gobernadores para tomar una nueva decisión de estímulo a la economía, Draghi explicó que «no sería necesaria la unanimidad», habida cuenta de la oposición mostrada de manera explícita por el gobernador del Bundesbank, Jens Weidmann.

En todo caso, lo que parece claro es que tarde o temprano el BCE tendrá que dar un nuevo impulso a la economía, de una manera u otra, sobre todo después de que la propia institución rebajara ayer de nuevo las previsiones de crecimiento económico y de inflación. Los expertos consideran que la compra de deuda pública por parte del BCE es el último cartucho que tiene en la recámara para intentar frenar el deterioro de la economía europea.

En todo caso, y en un aviso a navegantes, Draghi se encargó ayer de recordar que la compra de deuda soberana, en todo caso, sería legal porque lo que prohibe el mandato del BCE es financiar directamente a los países miembros del euro.

En concreto para este año el BCE rebajó una décima el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB), hasta el 0,8%, pero para 2015 el recorte fue de seis décimas, hasta el 1%, mientras que para 2016 ha sido de un 0,3%, hasta el 1,5%.

En materia de precios, una de las principales preocupaciones del BCE, ha sucedido otro tanto. Para este 2014 el BCE rebajó un décima la previsión de aumento de precios, hasta el 0,5%, mientras que para 2015 el recorte ha sido de cuatro décimas, hasta el 0,7%, en ambos casos muy lejos del 2% del objetivo de inflación que tiene marcado el BCE.

Draghi intentó explicar que el descenso de los precios se debe en parte al acusado descenso del precio del petróleo, de alrededor de un 40% desde mediados de junio, momento en el que empezó a bajar el crudo y que, de momento, no tiene fin ya que cada semana registra nuevas bajadas.

Este descenso de los precios, que es bueno para los consumidores en general, habida cuenta de las bajadas de sueldos y congelaciones salariales que han sufrido muchos trabajadores europeos en los últimos años, alimenta sin embargo los temores de que Europa pueda caer en la deflación.

Los mercados bursátiles se sintieron de inmediato decepcionados por el nuevo retraso en la toma de medidas de estímulo extraordinarias y por la rebaja en la previsión de crecimiento. Además, el BCE decidió mantener los tipos de interés de la Eurozona en el mínimo histórico del 0,05%.

La Bolsa española se desplomó un 2,35%, la mayor caída desde el 15 de octubre, y perdió los 10.700 puntos, al cerrar en 10.619 enteros, con lo que las ganancias anuales bajan al 7,09%. El mercado español fue uno de los más castigados, aunque Milán se desplomó un 2,77%, París un 1,55%, Londres el 0,55% y Fráncfort el 1,21%.

Segundo «manguerazo»

Las bolsas ni siquiera reaccionaron al anuncio de Draghi de que la próxima semana tendrá lugar el segundo préstamo masivo de dinero barato a los bancos de un total de los ocho previstos. La realidad es que hasta el momento este tipo de inyecciones de liquidez han tenido escaso impacto en el mercado.

Por otra parte, y en el terreno de las previsiones, Banca March aseguró ayer que la economía mundial tendrá una ligera aceleración, sobre todo gracias al tirón de Estados Unidos, que crecerá a ritmos superiores al 3%. En cuanto a la Eurozona, la mejora será gradual, aunque con la presión de diferentes riesgos a la baja.