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La pensión máxima será de 2.560,9 euros en 2015 y la mínima de 634,5 euros

Las prestaciones de la Seguridad Social subirán por segundo año un 0,25%

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El próximo 1 de enero más de 9 millones de pensionistas percibirán un incremento en sus rentas del 0,25%, el mínimo fijado por la ley de pensiones, que tendrá un coste para las arcas de la Seguridad Social de 271,8 millones de euros, un 3% más respecto al año en curso. Tras este incremento, la pensión máxima de jubilación queda en 2.560,9 euros mensuales y la mínima en 635,5 euros al mes.

2015 será el primer ejercicio en el que se aplicará el nuevo índice que incluye la reforma, aunque ya este año, por decisión del Gobierno, las pensiones ya dejaron de actualizarse con el IPC, tal como ocurría desde comienzos de los años noventa, y subieron también un 0,25%. En años anteriores la inflación interanual registrada en noviembre servía para ajustar el alza aplicada en enero con el fin de que los pensionistas no perdieran poder adquisitivo.

Desterrada definitivamente la referencia de la inflación para subir las pensiones, desde enero próximo se aplicará el denominado Indice de Revalorización de las Pensiones, un compleo indicador que tiene en cuenta factores como la cuantía de la pensión media por el efecto sustitución (la diferencia entre las pensiones que causan baja y las nuevas que entran en el sistema), el número de pensiones, los ingresos contributivos y el gasto en pensiones. El objetivo es que la revalorización sea compatible con el equilibrio presupuestario a lo largo del ciclo. Es decir, que periodos de crisis se compensarían con periodos de expansión de la actividad económica. Esta fórmula tiene dos límites: esa revalorización mínima garantizada del 0,25% anual para evitar que en las malas épocas, como la actual, las pensiones bajen y una subida máxima del IPC más el 0,5% que se aplicará en épocas de bonanza económica.

Este año hubieran bajado

¿Las pensiones entonces nunca bajarán? Nunca en términos nominales, aunque sí podrán hacerlo en términos reales. Si la inflación sube por encima del 0,25%, las pensiones perderán poder adquisitivo durante los tiempos de mayores dificultades de la Seguridad Social, pero, como contraprestación, el sistema de Seguridad Social estará más saneado y será más sostenible. Dicho en otros términos, la revalorización se confía a la marcha de la economía, y no a la evolución del IPC, como siempre ha ocurrido en España.

Gracias al «suelo» que fija la reforma, se ha evitado, por ejemplo, que este ejercicio las pensiones bajaran si se hubiese aplicado de forma automática -y sin limitaciones- el nuevo índice, teniendo en cuenta que la Seguridad Social está en déficit y la inflación terminará el ejercicio en tasas negativas.

Modular la revalorización de las pensiones no es un asunto menor para el sistema de protección social, teniendo en cuenta los gastos no paran de crecer porque cada vez hay más pensionistas y acceden al sistema con pensiones más altas. La nómina de pensiones contributivas de la Seguridad Social ha ascendido este mes a 8.104,92 millones de euros, de los cuales más de dos tercios son para pensiones de jubilación (5.636,8 millones de euros). El resto es para pensiones de viudedad (1.473,53 millones de euros), incapacidad permanente (851,9 millones de euros), orfandad (122,96 millones de euros) y pensiones a favor de familiar (19,68 millones). La partida global se ha incrementado en un 3,1% en el último año, mientras el número de prestaciones reconocidas ha crecido el 1,4%.

Mil euros de media

En conjunto, Seguridad Social sufraga 9.257.263 pensiones contributivas. La pensión media del sistema es de 875,52 euros al mes. En concreto, la cuantía media de la pensión de jubilación es de 1.006,29 euros mensuales, por incapacidad permanente, se sitúa en 917,71 euros y la pensión media de viudedad es de 625,76 euros al mes.