El exceso de deuda impide el crecimiento

«Lo único que ha hecho que en España no haya habido suspensión de pagos ha sido la garantía de Alemania»

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En el cuarto año de la crisis de 1837, antes de ser un país unido bajo un gobierno central, dos tercios de los estados americanos, entre ellos varios de los más ricos, suspendieron el pago de su deuda externa. Estados Unidos sobrevivió. Si la Unión Europea pretende sobrevivir, va a haber que encontrar una solución a la deuda europea. Cuanto más esperemos, más probabilidades hay de una ruptura permanente del euro y de la Unión Europea.

«Cuanto más esperemos, más probabilidades hay de una ruptura permanente del euro y de la Unión Europea»

Madrid, en un gesto más de fe que basado en datos económicos o históricos, nos asegura que con las reformas adecuadas a la larga logrará salir de su deuda. Todos los países que se han enfrentado a crisis de deuda han hecho la misma promesa, pero ésta casi nunca se ha cumplido. El exceso de deuda en sí impide el crecimiento e, incluso sin la camisa de fuerza del euro, España probablemente no podrá solventar su deuda.

Incluso quienes están en contra de condonar la deuda reconocen que lo único que ha hecho que en España no haya habido suspensión de pagos ha sido la garantía de Alemania, escudada tras el Banco Central Europeo. Señalan que como el sistema bancario alemán no podría sobrevivir a la suspensión de pagos de tan siquiera un país, a Berlín no le queda otra que avalar la deuda española eternamente. Se equivocan. A pesar de sus detestables políticas, los partidos de extrema derecha de toda Europa están prosperando más que nada porque proteger el euro y los bancos europeos genera enormes costes para las clases trabajadora y media.

Suspensión de pagos en España

Con su ataque a Europa lo que estos extremistas explotan es el rechazo de los dirigentes europeos a reconocer sus errores. Cuanto más dure la crisis económica, mayores son sus posibilidades de ganar, de que se produzcan suspensiones de pago en países y de que se acabe Europa. Pero la deuda española resulta insostenible incluso sin extremismos. Lo que evitó la suspensión de pagos en España y otros países fue tan sólo la promesa del Banco Central Europeo en 2012 de hacer «lo que fuera necesario» para proteger el euro. Pero mientras la deuda siga creciendo más rápido que el PIB en toda Europa, la carga del Banco Central Europeo aumenta inexorablemente mes tras mes. Llegará un momento en que la creciente deuda y un debilitamiento de la economía alemana pondrán en peligro la credibilidad de la garantía del Banco Central Europeo (que no servirá para nada) -poco a poco al principio y repentinamente más adelante. En cuestión de meses se producirá la suspensión de pagos en España.

Es más, la predisposición de Alemania a pagar la deuda no es permanente. Para proteger sus bancos, Berlín está jugando el mismo juego que Washington desplegó en América Latina en los 80. Mientras que el pago de la deuda continúa aplazándose, los bancos alemanes están reforzando capital para protegerse de la suspensión de pagos que muchos en Berlín vaticinan. Salvar los bancos implica tácitamente transferir riqueza de Alemania y de los hogares europeos (transferir, ¿a dónde? ¿Quiere decir extraer?), o abiertamente a través de impuestos o, lo que es más fácil desde un punto de vista político, manipulando a escondidas las tasas de interés. Es lo que sucedió durante la crisis de Latinoamérica. Los bancos estadounidenses reforzaron activamente su capital, principalmente a costa (de manera encubierta) de los hogares de los estadounidenses de a pie, mientras que insistían en que los países de América Latina lo que necesitaban era más reformas y no la condonación de la deuda. Pero las múltiples reformas llevaron de todos modos a unas tasas de desempleo elevadísimas y a una enorme inestabilidad social en toda la región.

Para 1987-88, cuando los bancos estadounidenses tenían por fin capital suficiente, Washington reconoció finalmente que el pago total de la deuda era imposible y en 1990 los bancos estadounidenses perdonaron la deuda externa de México, y en los años siguientes la de casi todo el resto de países. Como viene sucediendo a lo largo de la historia, fue solo entonces cuando Latinoamérica comenzó por fin a crecer.

«Solo cuando España sufra un desempleo sin sentido Berlín «descubrirá» la condonación de la deuda»

En España tiene que suceder lo mismo. Los bancos alemanes y europeos tienen que reforzar su capital, pero van a ser necesarios muchos años más antes de que lo consigan. Solo entonces, después de que España sufra un desempleo sin sentido y un tremendo daño social, Berlín «descubrirá» que Europa necesita la condonación de la deuda.

Incluso si salvar los bancos mereciera tanto esfuerzo, la elección no depende exclusivamente de España. La declaración de insolvencia de pequeñas economías como la de Chipre y Grecia casi hundió el sistema. Si Portugal, Francia, Italia u otro país deciden no pagar, el pánico que esto generaría llevaría de todas maneras a España a la crisis. Cada país de Europa tiene que estar dispuesto a pagar el coste de proteger los bancos o si no se hundirán todos los países juntos.

Pagar dos veces

La historia nos ha dejado claro que el coste del pago de la deuda será enormemente alto y que de todas maneras es probable que se produzca una crisis de deuda. Esto quiere decir que la gente normal tiene que pagar dos veces: una a modo de transferencias encubiertas que refuerzan el capital y otra, con una alta tasa de desempleo y erosión social, y en la mayoría de los casos no obtiene ninguna de las ventajas porque de cualquier modo la crisis se produce.

Para evitar que esta trágica historia se repita, España tiene que debatir la deuda abierta honestamente y debe decidir democráticamente si proteger los bancos europeos le merece muchos años más de dificultades. Quizás sí que merezca la pena este precio para evitar la suspensión de pagos, pero tenemos que ser conscientes de que la historia indica que, por mucho que luchemos, la crisis se producirá de todos modos.

EE.UU. cometió muchos errores (entre ellos, una guerra civil) antes de convertirse en un solo país con una moneda única, enfrentándose a la oposición de quienes estaban en contra de la unión; sin embargo, la genialidad de su sistema permitió que reconociera sus errores y realizara ajustes. No hay motivos por los que Europa no pueda reconocer que impuso el euro de una manera insostenible y realice los ajustes necesarios. Si no lo hace, los ganadores más probables serán los partidos extremistas que quieren ponerle punto y final a la UE.

Traducción: Nieves del Saz-Orozco Huang y Charles Saliba

Pettis es catedrático de Finanzas de la Universidad de Pekín y asociado principal de la Fundación Carnegie para la paz internacional