Si la tendencia se mantiene, harán falta 81 años para que hombres y mujeres ganen lo mismo

Las conclusiones del último informe del Foro Económico Mundial demuestran que queda mucho por hacer para lograr la igualdad de género. No obstante, también pone de relieve que en los últimos años se han producido ciertos avances, como el notable aumento de mujeres en política

Actualizado:

El dato es desalentador. Si la tendencia marcada por el informe global sobre igualdad de género del Foro Económico Mundial se mantiene, tendremos que esperar 81 años para que desaparezcan las diferencias entre hombres y mujeres en el mercado de trabajo. Se trata de una de las conclusiones a las que el organismo ha llegado en su último estudio y según el cual, aunque es cierto que en los últimos años se ha producido una leve mejoría en cuanto a diferencias entre ambos sexos en el entorno laboral, también lo es que podrían ser necesarias hasta ocho décadas para que la brecha cicatrizara por completo.

Los primeros puestos del listado los ocupan en su mayoría países de Asia Central y Europa que, por lo general, se sitúan a la cabeza del ranking debido a la mayor presencia de mujeres en política, uno de los grandes avances que en los últimos años han experimentado un buen número de las regiones analizadas. Así lo asegura la responsable del estudio, Saadia Zahidi, jefa del Programa para la Paridad de Género del Foro Económico Mundial: «Gran parte del progreso en la equidad de género durante los últimos diez años ha sido el resultado del ingreso de las mujeres en política». En 49 de los países estudiados, dice la experta, «han ingresado más mujeres que hombres en política y ya hay un 50% más de ministras que hace nueve años». No en vano, y aunque el dato supone realmente un paso de gigante, «no debemos olvidar que todavía queda mucho por hacer en esta materia».

Del mismo modo se pronuncia Klaus Schwab, fundador y director ejecutivo del Foro Económico Mundial y para quien «solo aquellas economías que cuenten con acceso completo a todo su talento seguirán siendo competitivas y prosperarán. La equidad de género es cuestión de justicia y, como humanidad, tenemos la obligación de garantizar que existan valores equilibrados». El ejemplo a seguir, según el Foro Económico, son los países nórdicos, a la cabeza del citado informe en igualdad de sexo. Ocupan los primeros puestos Islandia, Finlandia, Noruega, Suiza y Dinamarca.

[Consulta aquí la lista de países y sus puntuaciones]

María Isabel Rodríguez Tejedo, profesora en la facultad de Económicas de la Universidad de Navarra, analiza para ABC los resultados del estudio y apunta que «aunque en el informe hay grandes diferencias geográficas y existen enormes disparidades entre los países analizados, hay que destacar dos áreas con espacio para mejorar: la presencia de las mujeres en las esferas de toma de decisiones y las oportunidades económicas. En términos de acceso a la educación primaria y salud las diferencias entre hombres y mujeres son más estrechas, aunque muy notables en algunos países».

Las conclusiones del ranking suponen, además, un tirón de orejas para España, en el puesto 29 de la lista por detrás de Luxemburgo y Mozambique y justo un puesto por delante de Cuba, aunque muy por delante de otros países como Italia, en el puesto 69. [Lee aquí el informe del Foro Económico Mundial sobre la puntuación de España].

«Lo de los 80 años es poco probable»

A pesar de las conclusiones del informe, ¿realmente tardará ocho décadas en cerrarse por completo la brecha entre ambos sexos? Como argumenta Rodríguez Tejedo, son muchos los aspectos que debemos tener en cuenta a la hora de hablar de esta llamada 'brecha salarial' sobre la que el estudio fija la vista: «Se trata de un concepto que se calcula comparando el dato para los hombres (que se usa como base) con el de las mujeres. Por eso, si el salario masculino cayera y el femenino subiera, veríamos una reducción de esta distancia, algo que no significaría que las condiciones salariales de las mujeres estuvieran mejorando. La predicción a largo plazo es siempre compleja, especialmente en temas de alto componente cultural. Por eso, prosigue la experta, la afirmación de que la brecha salarial se cerraría en aproximadamente 80 años depende enormemente del añadido «de mantenerse la tendencia». Es poco probable que todo lo demás «se mantenga constante», así que el 80 resulta artificial».

El temido «techo de cristal»

Parece evidente que nuestro país sumaría puntos en el ranking del Foro Económico Mundial si más mujeres ocuparan puestos directivos, algo de lo que también deben tomar nota otros países europeos. Ya en el mes de junio, el Parlamento Europeo invitó a los países a actuar para promover la incorporación de mujeres en altos cargos así como a tomar ejemplo de países como Noruega, donde las mujeres tienen que ocupar por ley un 40% de los consejos de administración.

En el mismo sentido, un estudio de la consultora PwC, elaborado el pasado mes de mayo, destacaba la existencia de un grueso «techo de cristal» en España que impide a las mujeres escalar hasta los puestos directivos de las compañías. El informe señalaba, entre otros muchos aspectos, que el porcentaje de féminas que comanda departamentos o unidades de negocio en las empresas se situaba entonces en un modesto 22% y que el género femenino ocupaba tan solo el 16% de los puestos en los consejos de administración de las empresas con presencia en el IBEX. Una cifra meramente testimonial.

El caso de Nicaragua

Tras los países nórdicos, a la cabeza del ranking en igualdad, Nicaragua es el lugar en que, según el organismo, más acciones se han tomado en los últimos años para reducir la brecha entre hombres y mujeres. ¿A qué se debe la buena nota?

Tal y como explicaba esta misma semana la BBC en un reportaje al respecto, hay que tener en cuenta que el índice del Foro Económico «no compara la situación de las mujeres del mundo entre sí» por lo que no se debe confundir este informe con una clasificación de los mejores países del mundo para ser mujer. «Lo que medimos fundamentalmente es la brecha entre hombres y mujeres, no los recursos y oportunidades a disposición de las mujeres», explica Saadia Zahidi al medio británico. Es por este motivo y no otro por el que, por ejemplo, «el país ocupa el primer puesto en materia de acceso a educación universitaria a pesar de que sólo 19 de cada 100.000 mujeres asiste a la universidad».