Antigua fachada de Galerías Preciados
Antigua fachada de Galerías Preciados - abc
muere el presidente de el corte inglés

Galerías Preciados, la gran absorción que propició Isidoro Álvarez

El 7 de junio de 1995 se produjo la adjudicación a El Corte Inglés de los grandes almacenes fundados por Pepín Fernández

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Las afamadas Galerías Preciados nacieron de la mano de Pepín Fernández en abril de 1943. El empresario, al igual que el fundador de El Corte Inglés, Ramón Areces, había trabajado previamente en Cuba y a su regreso a España se lanzó comprar los almacenes Sederías Carretas en 1934. Ocho años más tarde ideó el proyecto de del centro comercial que marco un antes y un después en el sector de la distribución en España.

El primer centro de la cadena comercial fue abierto en la madrileña calle de Rompelanzas con un comienzo muy próspero, lo que animó a Pepín Fernández a comprar todos los edificios contiguos al inmueble y llegar hasta la plaza del Callao con un colosal centro comercial. Ya consolidado en Madrid, el emprendedor asturiano comenzó, en 1950, la expansión del negocio por las más importantes ciudades españolas.

Durante los años sesenta, con numerosas sucursales repartidas por toda la geografía española, Galerías Preciados se convirtió en el primer grupo del sector al englobar los almacenes Jorba de Barcelona, parte de Galeprix, y la cadena de alimentación Aurrerá.

La cadena de Pepín pasó a tener 39 establecimientos abiertos en toda España y 9.500 empleados, pero a finales de esa década Galerías Preciados perdió el liderazgo en favor de su máximo competidor, El Corte Inglés, presidido por su primo Ramón Areces.

De Banco Urquijo a British Tobacco

En poco tiempo la cadena pasó a manos de su principal acreedor, el Banco Urquijo, entidad que puso al frente de la empresa a Santiago Foncillas, en 1979. Pero la crisis continuó y provocó la entrada, aunque minoritaria, de la multinacional British Tobacco.

Los accionistas decidiron en 1981 la venta de la cadena comercial a Rumasa, «holding» que se encontraba en manos del empresario jerezano José María Ruiz Mateos, quien inmediatamente decidió ampliar el número de inmuebles de Galerías Preciados con la compra de los de la firma norteamericana Sears -dos centros comerciales en Barcelona y uno en Madrid-.

En febrero de 1983, tras una serie de auditorías al grupo de la abeja, el entonces ministro de Economía, Miguel Boyer, en nombre del primer gobierno socialista, expropió a Ruiz Mateos de su imperio económico. Galerías Preciados pasó a depender de la Dirección General de Patrimonio, que saneó la cadena con un coste de 34.000 millones de pesetas.

El fin de «Mountleigh»

El 29 de diciembre de 1984, el Estado vendió Galerías al empresario venezolano Gustavo Cisneros, por un valor de 1.500 millones, de los que unicamente se abonaron 700 millones, con el compromiso del nuevo propietario de mantener el negocio y su propiedad por un plazo mínimo de tres años.

Antes del vencimiento del plazo de tres años, en octubre de 1987, Cisneros se desprendió de la deficitaria cadena al venderla a la firma inmobiliaria británica «Mountleigh» por un valor de 30.000 millones de pesetas, operación que fue fuertemente criticada en todos los segmentos de la vida pública.

Con «Mountleigh», Galerías Preciados estuvo presidida por el británico Antony Clegg y dirigida por Peter Carr, quien para refinanciar la deuda invirtió 12.000 millones de pesetas y cedió parte de la superficie de los inmuebles a varias firmas comerciales europeas para que instalasen sus tiendas. En noviembre de 1989 Clegg vendió su participación en la compañía, un 22,5%, a los americanos Nelson Peltz y Peter May, lo que les situó al frente del grupo británico. En 1991, estos vendieron un 14% del grupo inmobiliario a la fundación norteamericana Gordon P. Getty Family Trust.

En febrero de 1991 el «staff» de la cadena cambió y Carr pasó a ser el presidente y Michael Babcock consejero delegado. En octubre de ese año se anunció una nueva inyección de 20.230 millones de pesetas para los siguientes cinco años, con el fin de restructurar el negocio. Entre tanto, el grupo británico vendió algunos de los edificios emblemáticos de Galerías en Madrid y Barcelona.

La entrada de «Abartak»

Pero la crisis fue en aumento y en mayo de 1992 los británicos presentaron suspensión de pagos, con lo que se abrió un nuevo proceso de venta. En septiembre se produjo la salida de Babcock y su sustitución por el español Jaime Uyá, antiguo empleado que hasta entonces desempeñó el cargo de director general de Compras.

El 30 de octubre, y después de seis meses de negociaciones, se produjo la venta de Galerías a la sociedad «Abartak» por 21.200 millones de pesetas, el valor de las deudas contraidas por los almacenes en manos de la firma británica.

A partir de entonces la presidencia de la cadena estuvo en manos de Fernando Sada González y el nuevo consejero delegado era Justo López-Tello, accionista mayoritario de la cadena de alimentación «Mantequerías Leonesas».

Galerías Preciados tenía repartidos por toda la geografia nacional 29 centros y mantenía una plantilla de 8.000 trabajadores.

Una nueva suspensión de pagos

El 17 de diciembre de 1994, Sada presentó una nueva suspensión de pagos, por que no podía hacer frente a los 90.406 millones de deuda y 4.162 millones de déficit. Poco después, el Ministerio de Comercio se comprometió a ayudar en la búsqueda de un comprador que cumpliera requisitos sobre empleo, financiación y no segregación de los centros de la empresa. El máximo responsable de Galerías pasó a ser Miguel Angel Derqui.

Entre las cuatro ofertas de compra, todas españolas, apareció la del máximo competidor en toda la historia de estos grandes almacenes, El Corte Inglés. El 7 de junio de 1995 se produjo la adjudicación a «El Corte Inglés» por 30.000 millones de pesetas porque según el titular de Comercio, Javier Gómez Navarro, era «la mejor» oferta por su solvencia financiera, mantenimiento de todos los centros comerciales y el aseguramiento del empleo de 5.200 de los 6.900 trabajadores.