«Clarisa», tras su desplome en la Bolsa de Madrid
«Clarisa», tras su desplome en la Bolsa de Madrid - Luis Ramírez

«Clarisa», el elefante que protagonizó la salida a Bolsa más «absurda» de la historia

Parques Reunidos decidió pasear al animal por la Plaza de la Lealtad para atraer la curiosidad de inversores, con catastróficos resultados

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En la pugna por alzarse con el título a «salida a Bolsa más desastrosa de la historia», la OPV de Parques Reunidos costará superar. Como guiño a la temática de la empresa -esla gestora detrás de los zoos y parques de atracciones de España-, quiso traer para su estreno en el selectivo español un protagonista «especial».

Ese miércoles 26 de mayo de 1999, «Clarisa» reclamaba la atención de inversores y viandantes por igual. A sus tres metros y medio de altura, 2.000 kilos de peso y piel grisacea era difícil ignorar el elefante que se pavoneaba por la Plaza de la Lealtad de Madrid.

En su retirada se llevó por delante una farola y una señal de prohibido aparcarEl plan para crear el estreno bursátil más mediático en tiempos estaba dando sus frutos pero los quince minutos de gloria de Parques Reunidos pronto daría un giro hacia el desastre. A Clarisa no le sentaría bien ser el centro de atención ni los flashes de los fotógrafos y la tensión de las cámaras de televisión así que el animal decidió abandonar la escena. Como buena «diva» del espectáculo, en su retirada se llevó por delante una farola y una señal de prohibido aparcar. Sus cuidadores tuvieron que poner fin a la debacle y abatir al elefante con dardos somníferos.

Parques Reunidos quiso que su estreno en el selectivo español quedase inmortalizado para el recuerdo. Y lo consiguió. El evento, de hecho, protagonizó la crónica de Bolsa del ABC de ese día. En sus notas de sesión, el periodista J. Holgado describió el suceso como «un espectáculo absurdo y bochornoso». La página de mercados de ese 26 de mayo dejó atrás el frío análisis de los números para adquirir un tono más propio de la sección de sucesos. «El animal se puso nervioso con los ruidos del tráfico y tuvo que ser reducido con dardos sedantes en la misma puerta lateral del edificio de la Bolsa de Madrid», continúa el relato de Holgado.

La pobre Clarisa acabó desplomada a las puertas de la Bolsa de Madrid. Un giro irónico del destino ya que las acciones de la empresa también se pegaron un patinazo en su estreno. Las acciones salieron a 9,5 euros, unas 1.580,6 de las antiguas pesetas y que en el primer día de cotización se desplomaron un 4,42%, cerrando a 9,08 euros (1.511 pesetas). «Por lo demás», relata Holgado, «las Bolsas españolas volvieron a mostrarse insustanciales».