El presidente del BCE, Mario Draghi, durante la rueda de prensa tras la reunión de septiembre
El presidente del BCE, Mario Draghi, durante la rueda de prensa tras la reunión de septiembre - reuters
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El objetivo del BCE con su plan de compra de activos de deuda

Con la adquisición de bonos, Mario Draghi busca lograr aliviar la carga de los bancos para conseguir que fluya el crédito a las empresas y familias

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El presidente del BCE, Mario Draghi, sacaba este jueves toda la artillería en su poder para frenar la recaída de la zona euro en una posible tercera fase de la crisis económica. La medida de más impacto se centra en una rebaja histórica de tipos hasta el 0,05%, que también vendrá acompañada de la compra masiva de bonos de titulación de activos a partir del próximo octubre.

Draghi no ha ofrecido todavía muchos detalles de este programa de adquisición de activos y emplazó a la reunión del 2 de octubre para aclarar todos los detalles de este nuevo movimiento. El dirigente de la entidad central apenas avanzó que tendrá un «considerable impacto» en el balance de la entidad. La agencia Reuters, por su parte, publicó que durante la reunión del BCE se había discutido la compra de 500.000 millones en activos durante tres años.

Pero, ¿qué espera conseguir Draghi con este instrumento? Los bonos de titulación de activos en manos de entidades financieras privadas son principalmente deuda privada respaldada por una cartera, por ejemplo hipotecaria en algunos casos. Estos bonos pueden revestir varias formas: de titulación hipotecaria, pagarés de empresas o de diferentes préstamos.

Con la adquisición de deuda privada, el BCE busca lograr aliviar la carga en el balance de los bancos para conseguir que fluya el crédito a las empresas y familias. La reactivación de la circulación de efectivo en los países europeos con problemas podría impulsar la actividad de los periféricos y de las economías cuyo PIB ha retrocedido en el último trimestre.

Junto a la rebaja de tipos a un nuevo mínimo histórico y y la rebaja de la penalización a la facilidad de depósito al -0,20%, los bancos tendrán que recurrir al préstamo de efectivo para no perder rentabilidad.