La economía de la Eurozona se estancó lastrada por la mala evolución de Francia y Alemania
La economía de la Eurozona se estancó lastrada por la mala evolución de Francia y Alemania - efe

La debilidad de las grandes economías europeas ha precipitado la decisión del BCE

Draghi rebaja al 0,9% el crecimiento de la Eurozona en 2014 y al 0,6% la inflación

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Las decisiones adoptadas ayer por el banco emisor fueron una sorpresa ya que los expertos habían calculado que el presidente del BCE, Mario Draghi, esperaría a octubre para sacar toda la artillería. Pero, si se miran atentamente los datos, la decisión no se podía posponer más, sobre todo una vez que se conocieron las cifras del anémico crecimiento de la economía europea en el segundo trimestre y los de la inflación, casi en caída libre.

La idea del BCE es hacer más laxa la política monetaria para que fluya de nuevo el crédito y, de una vez por todas, el Viejo Continente recupere la senda del crecimiento y de la creación de empleo.

Así el BCE espera pronosticó ayer que la economía de la Eurozona crecerá este año un 0,9%, una décima menos de lo previsto en junio, mientras que en 2015 y 2016 el PIB de la región se expandirá a un ritmo del 1,6% y el 1,9%, respectivamente, frente al 1,7% y el 1,8% previsto con anterioridad. El presidente del BCE advirtió ayer en Fráncfort que entre los riesgos a la baja para la evolución de la economía de la Eurozona destaca la insuficiencia de las reformas estructurales adoptadas, por lo que volvió a poner el acento en la importancia de que los gobiernos continúen con sus prometidas políticas reformistas.

Santiago Carbó, catedrático de Economía y Finanzas de la Bangor University (Reino Unido) e investigador de Funcas, apunta en este sentido que «si no hay reformas y coordinación fiscal en Europa, estas medidas monetarias perderán progresivamente su efecto y volverán las dudas».

Riesgo de deflación

En el caso de los precios, las proyecciones del BCE también fueron revisadas a la baja para el ejercicio 2014, cuando se espera que la inflación registre un alza del 0,6%, una décima menos que en junio, mientras que ha mantenido las previsiones para 2015 y 2016 de subidas del 1,1% y el 1,4%, respectivamente.

Ni que decir tiene que ha tenido un peso fundamental en la revisión a la baja de las previsiones del BCE, y en las propias medidas adoptadas, el hecho de que Alemania diera el susto en el segundo trimestre, al contraerse un 0,2%, todo un imprevisto para los dirigentes económicos europeos, sobre todo cuando había avanzado un 0,7% en el trimestre anterior. Y no fue solo eso ya que Italia entró en recesión. Francia, otro de los «grandes» países europeos, se mantuvo estancanda por segundo trimestre consecutivo entre abril y junio. España , Reino Unido y Portugal registraron crecimientos positivos en el mencionado periodo entre el 0,6 y el 0,8%. Este comportamiento de los grandes se tradujo en que la economía de la Eurozona se quedó en punto muerto al registrar un crecimiento nulo entre abril y junio y también la recuperación económica del conjunto de la Unión Europea (UE) se ralentizó, al crecer un 0,2%, una décima menos, según el cálculo adelantado de Eurostat.

Otro de los elementos que inclinó la balanza del BCE ayer hacia las medidas extraordinarias fue que la inflación parece que no recupera el pulso.

La tasa interanual de inflación de la Eurozona se situó el pasado mes de agosto en el 0,3%, una décima por debajo del repunte observado el mes anterior, en lo que representa la menor subida de los precios desde octubre de 2009. Y además, cuatro países del euro, además de España, estaban ya en julio en terreno negativo, y en agosto entró también Italia. Otro mal dato que refleja la delicada salud de la economía del Viejo Continente.