El primer ministro de Italia, Matteo Renzi
El primer ministro de Italia, Matteo Renzi - reuters

Renzi recorta a la mitad los permisos sindicales en la administración

Los sindicatos amenazan con un otoño caliente. El primer ministro les responde con ironía: «Adelante, con un poco de calor estamos más contentos»

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Para Matteo Renzi, conocido como el «rottamatore», los sindicatos están en la cima de la lista de las realidades que debe «rottamare» (literalmente, desguazar). En esta línea de exigir cambios a las centrales sindicales, el primer ministro italiano ha dado una señal fuerte contra los sindicatos de la Administración pública: desde el primero de septiembre, recorta a la mitad los permisos sindicales así como el número de liberados sindicales que son retribuidos por la Administración.

Esto significa que 1500 sindicalistas, hasta ahora liberados de sus funciones de funcionarios para poder dedicarse a tareas del sindicato, deberán reintegrarse a sus puestos en la Administración desde el primero de septiembre. La medida del gobierno Renzi supondrá un ahorro para las arcas públicas de 25 millones de euros. Este será uno de los primeros efectos concretos de la reforma que realiza Matteo Renzi en la Administración pública. Con la eliminación de inútil burocracia, la mejora de la productividad y el recorte de gastos, el objetivo último de Matteo Renzi es allanar el camino en busca del crecimiento que económico que necesita con urgencia el país.

Renzi, contra el corporativismo

Mucho son los obstáculos que encuentra Matteo Renzi en ese camino, entre ellos está el corporativismo, que se extiende a casi toda la sociedad, incluidos los sindicatos, y que paraliza el país. Ese corporativismo le da a Italia un carácter conservador, condenándolo al inmovilismo en las últimas décadas.

En su batalla contra cierto inmovilismo de las centrales sindicales, Matteo Renzi ha sido rotundo en varias ocasiones: «Si los sindicatos quieren cambiar Italia junto a nosotros, estamos de acuerdo; pero en un momento en el que todos hacen sacrificios, también la política y los sindicatos deben cumplir con la parte que les corresponde, iniciando con la reducción de las horas de los permisos sindicales y con transparencia poniendo online todos sus gastos», sentenció Renzi en mayo pasado.

Cambios en los sindicatos

Matteo Renzi cumple ahora su palabra reduciendo a la mitad los permisos sindicales en la Administración pública, pero pide aún más cambios a las centrales sindicales: Reducir sus sedes, porque se considera que son demasiadas; menos dineros del Estado; más transparencia en sus cuentas y más claridad sobre los afiliados que pagan por tener carnet del sindicato.

«Si los sindicatos quieren un otoño caliente, adelante»Las centrales sindicales han protestado con dureza: califican la última medida del gobierno Renzi como «demagógica y populista», y prometen un otoño caliente. La respuesta de Matteo Renzi ha sido irónica: «Si los sindicatos quieren un otoño caliente, adelante; ya el verano no ha sido un gran qué (en referencia a un verano con bajas temperaturas), así que con un poco de calor, estamos más contentos», ha manifestado tajante el primer ministro, que no rehúye el choque con los sindicatos, sabiendo que eso le puede incluso dar votos, por la impopularidad de las centrales sindicales».