Consolidación en las principales entidades financieras españolas
Consolidación en las principales entidades financieras españolas - j. de velasco
fusiones

La gran banca controla el 80% del mercado tras la reestructuración

La desaparición de las cajas inviables, que ha reducido el mapa financiero de 45 a 15 entidades, pone fin a la reforma bancaria pero no la concentración

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En el discurso de los banqueros del país se ha colado en los últimos años el término inglés «fly to quality». «Salto a la calidad», en español. Con él explican cómo los clientes de las entidades financieras en apuros se han ido fugando hacia los bancos sanos. En román paladino: la gran banca se ha aprovechado de la reestructuración y desaparición de las cajas de ahorros quebradas, cuyo rescate ha supuesto el desembolso de 61.495 millones de euros en ayudas públicas y privadas, y han ganado cuota de mercado. Hace tan solo dos años la gran banca controlaba la mitad del mercado nacional. Hoy, prácticamente culminado el proceso de reordenacion del mapa bancario, Banco Santander, BBVA, Caixabank, Bankia, el Sabadell y el Popular aglutinan ya casi el 80% del negocio.

Esas seis entidades, suman en su conjunto 1,56 billones en activos, el 79,6% del total del sistema; 844.654 millones en crédito (78,5%), y 813.389 en depósitos, el 76,8% de los ahorros.

Cuando el Estado salió en 2009 al rescate de CCM sonaron las alarmas en torno al sector de las cajas, que acabaron desvelando el agujero que arrastraban de años de expansión sin control, riesgos desmedidos y una gestión poco profesional y politizada. Las autoridades trataron de taparlo fomentando las fusiones entre entidades. Solo en 2010, según el Banco de España, 23 entidades se integraron con otras.

Ese mapa se ha reducido de 45 a poco más de una docena de entidades. Y la capacidad instalada se ha recortado drásticamente. Bancos y cajas llegaron a contar en 2008 con 46.221 sucursales y 278.301 empleados; hoy tienen 33.782 oficinas, un 26,9% menos, y 217.885 trabajadores (-21,7%).

España sigue estando por debajo de la media europea en cuanto a concentración bancaria, pero la rapidez con la que se ha reducido esa brecha es de vértigo. A su llegada a La Moncloa, el Ejecutivo popular impuso un fuerte saneamiento que en último término forzó la absorción de entidades débiles por las fuertes. Y la petición de la ayuda financiera a Bruselas para abordar de una vez por todas la debacle del sistema financiero del país las aceleró.

Tanto que algunos expertos advierten de que el grado de concentración alcanzado en tan poco tiempo en autonomías como Galicia, Cataluña y Castilla y León puede tener efectos adversos en la competencia, según explicaba recientemente a ABC Joaquín Maudos, catedrático de la Universidad de Valencia e investigador del IVIE.

Las principales entidades defienden en cambio que los bancos inviables deben desaparecer o integrarse en un grupo con capacidad de engullirlos. Las propias autoridades comunitarias impusieron esa solución a las cajas rescatadas. Y para el supervisor es también mejor contar con menos entidades y más grandes, como suecede en Canadá y Australia, de referencia por la solidez de sus sistemas financieros.

Se trata, según el sector, de un proceso natural. Los mayores requisitos de capital y la necesidad de ajustar el tamaño del sector a un mercado que mengua y de elevar la rentabilidad han impuesto ese proceso del que la gran banca ha resultado vencedora.

Hace un año esta cuestión ocupo parte del XX Encuentro del Sector Financiero de ABC. «El nivel de concentración hará que el Santander, BBVA y Caixabank tengan el 70% de cuota de negocio», auguró el director general del Santander, Enrique García Candelas. «Es una enorme oportunidad de crecer», apuntaba Jaime Sáenz de Tejada, de BBVA. La venta de Catalunya Banc, aunque cierra la reestructuración, no pone fin a esa concentración, como señalaba esta semana Caixabank. La necesidad de recuperar ingresos y la unión bancaria pueden traer nuevas absorciones. A partir de ahora, cabría esperar, menos traumáticas y sin coste para el contribuyente.