El presidente del IFO pide que se perdone la deuda a las economías del sur de la UE
El economista alemán Hans-Werner Sinn - EPA
entrevista en bloomberg

El presidente del IFO pide que se perdone la deuda a las economías del sur de la UE

El economista alemán considera que países como España, Italia o Portugal necesitan «un respiro» en forma de quita

Actualizado:

El economista alemán y presidente del Ifo (Instituto de Investigación Económica), Hans-Werner Sinn, considera que las economías del sur de Europa que más han padecido los efectos de la crisis -España, Grecia, Portugal-, se merecen un respiro que debe llegar en forma de quita de la deuda de estos países.

Werner Sinn piensa que las economías del sur están en un nivel de apalancamiento tan elevado que «es insostenible»: «La única solución posible es perdonarles la deuda, y que los acreedores paguen el precio, no hay que seguir sangrandoles», considera en una entrevista concedida a «Bloomberg».

«Los hogares y las compañías están sobreendeudadas, los bancos están sobreendeudados, los países están sobreendeudados y los bancos centrales están sobreendeudados», subraya el economista alemán. Sinn apuesta por el modelo que ya se aplicó en la crisis asiática del 97, cuando se condonó la deuda de países como Tailandia Malasia, Indonesia y Filipinas.

Debe abordarse cuanto antes

El nivel de endeudamiento es tan insoportable que el economista cree que la única solución es que desde el seno de la UE se convoque un congreso para que desde allí se negocie una quita parcial. «Sé que para los acreedores no es agradable la idea de que no les van a devolver el dinero, pero es mejor que afronten esa idea cuanto antes» reitera Sinn.

Por el momento la receta aplicada : rebaja de precios y costes para ser más competitivos no está obteniendo resultados. Además, a eso se suma el peligro de la deflación, que «podría poner freno a los pocos avances conseguidos con los ajustes».

El hombre que ya hizo famosa la frase «hay que pulsar el botón del reset», sigue abogando por que países como la propia Alemania asuman las pérdidas y cuestiona sin reparos la política económica que dicta su Canciller, Angela Merkel.