Viajar en BlaBlaCar: una experiencia sociable y económica
ABC.es prueba a compartir vehículo con otros usuarios de Blablacar para experimentar la economía colaborativa - video: carolina minguez
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Viajar en BlaBlaCar: una experiencia sociable y económica

Abc.es prueba a compartir vehículo con otros usuarios para experimentar la economía colaborativa

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Una profesora y dos informáticos viajan juntos de Madrid a Ciudad Real. Es la primera vez que se conocen pero eso no les ha impedido quedar como si fueran amigos de toda la vida en las inmediaciones de la estación de Atocha para partir en coche dirección Toledo. Se han coordinado a través de la web de BlaBlaCar, una plataforma que une a usuarios que buscan ahorrarse algo de dinero compartiendo un mismo viaje en coche y que saltó al centro de los focos mediáticos la pasada semana cuando el ministerio de fomento alertó de que podría multar a los usuarios de coches compartidos.

¿Quién cubre a los usuarios en caso de accidente? ¿Es seguro viajar con extraños? ¿Y si te dejan tirado? Son muchos los interrogantes que surgen a los que oyeron hablar por primera vez de este servicio entre toda la polémica. Por ello, ABC.es ha querido probar de primera mano una experiencia en BlaBlaCar: viajamos de Madrid a Toledo por 4 euros el asiento.

Encontramos a una profesora de 27 años que saldrá desde la estación de Atocha en dirección a Ciudad Real. Como acompañantes tendremos a dos informáticos que también se dirigen hacía el sur. Lejos de temer las sanciones, nuestra conductora y los otros dos pasajeros son conscientes de que, al no ganar dinero compartiendo coche, no están incurriendo en ninguna ilegalidad. Eso sí, el factor monetario sí que importa. El principal atractivo de compartir coche es el ahorro que supone para todos. Un viaje a Ciudad Real puede costar unos 43 euros ida-vuelta. Para alguien que realiza ese trayecto de manera semanal, al cabo de un año, 20 euros por viaje asciende a los cientos de euros.

¿Cómo funciona BlaBlaCar?

La página web de BlaBlaCar funciona, en esencia, como un foro. Para buscar a potenciales compañeros de viaje basta con introducir el trayecto y la fecha que se desea viajar. En la lista de coches disponibles figuran detalles como la edad y género de los conductores, las plazas disponibles y, lo más importante: el precio.

La propia web calcula el gasto medio del trayectoEl único requisito para ser multado por el ministerio de Fomento es sacar algún lucro económico del viaje. compartir coche no es ilegal pero sí intentar vivir de ello. En BlaBlaCar difícilmente se pude sacar uno un sueldo de ello. La propia web calcula lo que cuesta la gasolina del trayecto y así los precios que cada conductor establece se clasifican en colores: el verde para aquellos por debajo de la media, naranja para una cifra justa y rojo para los más caros.

Con la cantidad de oferta actual, difícilmente se verá un usuario obligado a pagar de más por un viaje. Además, en la experiencia de la conductora, con regatear basta. «Yo soy muy directa. Una vez que me pareció que el chico me cobraba demasiado le dije que le pagaría lo mismo que en anteriores viajes». En su experiencia, las diferencias de precio -de tan solo unos euros- dependen del gasto de cada coche.

«¡Tu no tenías foto!»Para los tres pasajeros de camino a Ciudad Real, la foto es un detalle importante. Ayuda a ponerle una cara humana a la persona y las primeras impresiones en varias ocasiones ayudan a decantarte entre uno u otro. «¡Tu no tenías foto!», le reprocha en broma uno de los pasajeros. Si un perfil a medio rellenar no te disuade, la mayoría de los conductores comparte su número de teléfono a través de mensajes privados y muy pronto la charla se puede distanciar por completo de la web de BlaBlaCar.

El pago también se realiza ajena a la plataforma, como o harías con un amigo, en efectivo al conductor al final del trayecto. La comodidad de lo informal también se extiende al viaje, la hora de salida del autobús o tren se flexibiliza con una simple llamada o un mensaje de Whatsapp.

El coche social

BlaBlaCar se puede incluso ver como una especia de red social, aunque no se haya planteado como tal. Coincidir varias veces con las mismas personas inevitablemente lleva a la amistad. «Si tienes un buen viaje, intentas coincidir con la misma gente», afirma la conductora. De hecho, no teme al cierre de la plataforma. Le bastaría con «tirar de agenda» para encontrar a varios conductores con los que comaprtir un viaje.

Más allá de la polémica, lo que queda claro es que BlaBlaCar no es un sustento de vida: «yo no lo considero un trabajo». Y, aparte del ahorro, nos recalcan un detalle más:«Ciudamos el medioambiente. Son menos coches que ponemos en la carretera».