Teletrabajo: ¿qué le parece, empresario?
Marissa Mayer, CEO de Yahoo! - reuters

Teletrabajo: ¿qué le parece, empresario?

Cuando Marissa Mayer aterrizó en Yahoo! como CEO finiquitó este modo de gestión laboral en su empresa. ABC ha hablado con varios expertos sobre las ventajas e inconvenientes de adaptar esta posibilidad

j. v.
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Verano de 2012: el poderoso sector de las tecnológicas estadounidenses es testigo de un cambio relevante en su campo cuya importancia trascenderá al simple área de las «puntocom» para acabar teniendo influencia sobre todo el mundo empresarial. Marissa Mayer acaba de aterrizar como CEO en Yahoo!, proveniente de Google, y en su primera decisión al frente de la compañía sacude la manera de entender la gestión laboral de una de las pioneras en este ámbito y que además lo convirtió en emblema: Marissa Meyer no quiere el teletrabajo en su empresa.

En 2015, el 37,2% de la población mundial trabajará a distancia, según un informe de la consultora norteamericana IDC. Ahorro de costes, de tiempo, de desplazamientos innecesarios, estudios que destacan el aumento de la productividad (se trabaja más horas porque se pierden los tiempos muertos en las relaciones sociales con el resto de compañeros)... Sin embargo, la aplicación de esta modalidad en los países es muy dispar, con los más innovadores por definición delante, y con España ciertamente relegada, pero con iniciativas que van en esa línea también. ¿Será el teletrabajo cada vez más frecuente en la sociedad, se acabará imponiendo por la fuerza del desarrollo tecnológico?, ¿qué pros y contras tiene su establecimiento?, ¿qué utilización se le da en España?

«Debería ser más habitual, porque hay informes que demuestran que aumenta la productividad, algunos hasta el 60%, pero que está demostradísimo», dice Silvia Leal, asesora de la Comisión Europea y directora de los programas de tecnología del IE Business, que reconoce que «hay que saber gestionarlo puesto que necesita métodos de coordinación muy avanzados». Leal se muestra frontalmente en contra de la decisión de Mayer: «No lo entiendo y no lo comparto. Puede tener un efecto muy dañino». «Con sistemas informáticos cada vez más eficientes y con las dificultades de transporte en las grandes ciudades; con la globalización de la economía que permite deslocalizar los centros de producción, y con la cada vez mayor importancia de los servicios profesionales, la tendencia al teletrabajo aumentará sin dudas», opina José Ramón Pin, profesor del IESE.

Las inversiones necesarias para poner en marcha el teletrabajo y los beneficios que se obtienen del mismo son dos elementos fundamentales, según especifica «El libro blanco del teletrabajo en España», para que una empresa decida apostar por esta posibilidad o no. «Existe ahorro de costes laborales, se puede llegar hasta rebajar el 50% de los costes clásicos por tener a una persona en una plaza física. De electricidad, de mantenimiento, etc. Incluso se puede reducir el pago del alquiler del local, al ser más pequeño por no tener que alojar a tantos trabajadores», explica Begoña Puente, del departamento de Dirección de Personas y Organización de ESADE, sobre las ventajas económicas de aprovechar el teletrabajo. Y los beneficios para el trabajador, que son evidentes. «No todo el mundo puede trabajar a distancia, pero si le gusta y lo necesita es una ventaja. Y no gasta el tiempo de los desplazamientos, aumenta la calidad de vida, poder conciliar con la vida familiar», apunta Puente.

Pero por supuesto están las contras, puesto que en estos momentos el teletrabajo está lejos de ser el modo imperante, por lo que sin negar el recelo al cambio, casi cultural, también hay obstáculos tangibles que dificultan su establecimiento. «Exige inversión en informática, formación, dificulta la identificación del trabajador con la empresa, a espaciar las relaciones personales, exige directivos acostumbrados a dirigir por objetivos y capaces de medir los estados emocionales a distancia», afirma el profesor del IESE.

Es por ello que los expertos consultados se posicionan en torno a un modelo mixto, que combine tanto el trabajo a distancia como el presencial. «Hay que ser responsable. Si no lo mezclas con un tiempo presencial puede pasar que la gente no se comunique», dice Leal. «Siempre se aconseja que haya momentos presenciales en las que los equipos o los jefes y sus colaboradores se reúnan físicamente», coincide Pin, que añade que para potenciar este formato «lo que hay que hacer es fomentar la preparación de los trabajadores en sus etapas de formación, aunque la cultura digital se extiende con gran rapidez»

La administración como punta de lanza

¿Y España? En la pasada cumbre extraordinaria europea de noviembre contra el paro juvenil, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, lanzó dos cifras que merecen ser desarrolladas por su posible concreción como alternativas para tratar de atajar el desempleo en nuestro país: en España hay 300.000 puestos de trabajo vacantes en el campo digital y tecnológico que no se cubren por falta de formación; y en 2015 en Europa se podrían alcanzar los 900.000 empleos desocupados en este ámbito. Se trata programadores, analistas para «big data», expertos en ciberseguridad, en marketing digital, community managers, profesionales para la animación y los videojuegos,... trabajos que por sus características podrían adaptarse al formato a distancia.

«Hay que perder el miedo. Lo veo en las campañas electorales. Los empresarios no quieren porque no saben gestionarlo. Creo que el Gobierno tendría que perder el miedo, establecer las bases y legislarlo bien, fomentarlo con reducción de impuestos», piensa Leal sobre lo que ocurre en nuestro país, y añade que «se está trabajando sobre ello y hay que hacerlo con muchas cautelas. El Gobierno Vasco lo ha intentado, hay que hacer una estrategia que motive para hacerlo».

«El teletrabajo se desarrollará sólo cuando se adecúe a las características del negocio. Ya ha habido legislación adecuada al mismo corrigiendo la falta de ella en la última Reforma Laboral», sostiene Pin. «Todavía estamos empezando en relación con otros países. Por ejemplo, una compañía como IBM tiene más de mil trabajadores con este formato. Las multinacionales nos llevan algo de ventaja. Pero aquí, BBVA está incorporando a bastantes personas a través del teletrabajo, o Gobiernos autonómicos (como el vasco, por ejemplo)», piensa Puente.

«La Administración es un gran dinamizador, la e-administración es un deseo de todas los Gobiernos y eso ayuda a la cultura digital. La UE la promueve. El freno es la mentalidad funcionarial que intenta ampliar el aparato del Estado, cuando bastaría la colaboración Público/privada para dinamizar con menos coste, más eficiencia y mejor innovación todo lo relacionado con ello. Muchos funcionarios podrían trabajar en teletrabajo, si se les dirigiera por objetivos», concluye el profesor del IESE.

¿Hay receptividad o recelo en nuestro país para adaptarlo? «No es una cuestión de receptividad o de recelo, es un cambio cultural. Yo creo que poco a poco será más habitual, ya sea porque las nuevas generaciones están entrando. Los cambios dicen que empiezan desde arriba pero yo creo que también pueden empezar desde abajo, porque te empujan. Y espero que sí», concluye la experta de ESADE.