El Edificio España, uno de los rascacielos más emblemáticos de Madrid, ha sido comprado por un empresario chino
El Edificio España, uno de los rascacielos más emblemáticos de Madrid, ha sido comprado por un empresario chino - julián de domingo

Joyas inmobiliarias en venta

Edificio España, Edificio Bankia, Torre Agbar... Inversores y fondos internacionales han puesto sus ojos sobre edificios de bandera. Cerca de 25.000 millones de euros buscan destino

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Con la crisis y la falta de liquidez, los propietarios de inmuebles históricos repartidos por la geografía española han colgado el cartel de «Se vende». El cuadernillo de venta de edificios con solera corre de mesa en mesa de millonarios inversores internacionales con la billetera llena.

La desaparición de las incertidumbres sobre la inestabilidad del euro ha despejado las incógnitas macroeconómicas de España y esto ha supuesto la vuelta del sector inmobiliario español al interés de los grandes fondos internacionales de muy diverso perfil inversor. Ángel Serrano, director general de Negocio de Aguirre Newman, explica que las operaciones del Ivima, EMVS (Empresa Municipal de Vivienda y Suelo) y Sareb efectuadas en el verano de 2013 y protagonizadas por grandes fondos inmobiliarios, supusieron el «efecto llamada» hacia el resto de inversores. «Están llegando a España -dice- buscando rentabilidad en sus fondos, ya que en otros países no encuentran lo que buscan y en España sí debido al ajuste sufrido en los precios desde 2008».

Explica este directivo que este año, el mercado inversor va a reflejar mayor volumen y número de transacciones que en 2013. «Hay cerca de 25.000 millones con interés en el sector inmobiliario español», asegura. Fondos internacionales y grupos familiares españoles saben que en comparación con otros países europeos, España está más barata, a lo que también suma la mayor estabilidad económica. «Podría darse el caso de que la demanda supere por mucho la oferta disponible», afirman.

Sin embargo, algunos inmuebles llevan ya tiempo con el cartel de «se vende» en el mercado y otros acaban de salir a la venta. El precio de salida no ha encajado, hasta ahora, con el precio que ofrece el potencial comprador. La crisis y la necesidad de dinero han hecho que bancos, compañías y administraciones públicas se han visto prácticamente obligados a sacar a la venta las «joyas» de su cartera inmobiliaria. Las agencias buscan pretendientes para quedarse con edificios emblemáticos de las principales ciudades españolas, muy especialmente en Madrid y Barcelona. Inmuebles emblemáticos como Edificio España o el complejo Canalejas en Madrid, o la Torre Agbar en Barcelona, han cambiado de manos como si nada.

La sensación generalizada entre los expertos del sector es que los precios de los mejores inmuebles poco más puede ajustarse al tiempo que se vislumbra una tibia salida de la crisis. «Los inversores ven signos de recuperación y nadie se quiere quedar fuera, creo que este año veremos operaciones sobre activos importantes», comenta Paola Erhardt, de la consultora Jones LangLasalle.

Madrid abre sus puertas

Cuando salían a la luz los resultados de una consulta popular sobre edificaciones españolas «más infrautilizadas», se conocía la noticia de la venta del Edificio España, elegido la edificación «más infrautilizada». A mediados de marzo, el presidente de la Comunidad de Madrid se apresuraba a confirmar la venta al empresario chino Wang Jianlin de uno de los rascacielos más emblemáticos de la ciudad, propiedad del Banco Santander y que llevaba varios años en desuso. Las 25 plantas y los 117 metros de altura del rascacielos de Plaza de España albergaron en otros tiempos el Hotel Crowne Plaza, un centro comercial, apartamentos, viviendas y oficinas, hasta 2006.

Un año más tarde se inició su rehabilitación con el objetivo de que albergara un gran hotel y contenedor de viviendas de lujo en 2010. Sin embargo, una vez finalizado el vaciado integral, el proyecto quedó paralizado. Ahora, el empresario chino de 60 años, presidente del grupo inmobiliario Dalian Wanda, aprovechará esta «joya» madrileña para volcar todo su «know how» sobre la construcción de hoteles de lujo y centros comerciales. Un multimillonario con interés inversor en un país con «gangas» donde abrir negocio. Un ejemplo que se repite en Madrid. Bancos que deciden deshacerse de inmuebles que, o bien están en desuso o bien no le son rentables, a cambio de importantes ingresos extra.

Así, en abril del año pasado, otro multimillonario extranjero, pero gran conocedor del mercado español compraba la sede en la capital madrileña de Deutsche Bank. El inversor indio Ram Bhavani pagó 42 millones por el edificio situado en el número 18 del Paseo de La Castellana y construida en los años 70. Desde entonces, el banco alemán sigue usando estas oficinas, pero con un contrato de alquiler. La entidad paga 24 euros el metro al mes durante un mínimo de 20 años. El inmueble cuenta con 9.000 metros cuadrados de superficie y, además de Deutsche Bank, está ocupado por la Embajada de Bélgica.

Bankia hizo negocio

Cuando no se trata de compradores con nombre y apellido y gran cantidad de dinero para invertir, se trata de fondos con claros intereses en España que amplían miras. Así, pocos meses después de la operación de Bhavani, Cepsa decidía instalarse en una de las Cuatro Torres de Madrid, zona emblemática del moderno desarrollo de la capital. Bankia lograba cerrar un acuerdo muy buscado, con el objetivo de cumplir lo pactado con Bruselas y hacer caja, y alquilaba la llamada Torre Foster, situada en el paseo de la Castellana. Aunque el pacto es entre Bankia y Cepsa, la operación implica a muchos jugadores: el banco posee el edificio a través de su participada Torre Norte Castellana, que será el arrendador. El inquilino no será directamente Cepsa, sino un fondo soberano de Abu Dhabi con filial en Luxemburgo. Un fondo árabe, que su vez, controla Cepsa y que tiene opción de comprar la torre a Bankia, lo que fuentes del sector dan por hecho en 2016.

Meses antes, en diciembre de 2012, ya se había iniciado el proceso de cambios de manos de inmuebles en zonas céntricas de Madrid con el acuerdo de venta del conocido complejo Canalejas, firmado entre Banco Santander y el empresario Juan-Miguel Villar Mir, para desarrollar un hotel de lujo, un edificio de viviendas y un centro comercial.

El Banco Santander vendía un conjunto de edificios (situados en los números 6, 8, 10, 12 y 14 de la calle de Alcalá; el ubicado en el número 7 de la Carrera de San Jerónimo y el de la Plaza de Canalejas, 1, conocidos como «Complejo Canalejas»), que incluye las antiguas sedes del Banco Central Hispano y Banesto en el centro de Madrid, por 198,18 millones, operación con la que logró plusvalías brutas de 85 millones.

Otros edificios históricos que han cambiado de manos en Madrid en el último año y medio han sido los de Gran Vía en los números 3 y 18, vendidos por la Comunidad de Madrid; y, en junio del pasado año se anunció la venta del edificio situado en la calle Canalejas en el número tres por parte de la Mutualidad de la Abogacía a la familia García Azpiroz, dueños de Pescaderías Coruñesas.

Un local para Tiffanys

Pero la mayor operación inmobiliaria realizada en la capital durante el ejercicio pasado -por precio y cantidad de metros cuadrados vendidos- fue la venta del local que Tiffanys, en la calle Ortega y Gasset, número 10. A finales de diciembre la promotora Neinver acordó la venta del establecimiento ocupado por la compañía de joyas a un fondo controlado por la aseguradora Axa, por 34,5 millones, el doble de ventas similares en la misma zona (La venta del local de Tiffanys supone que el precio del metro cuadrado se ha efectuado por algo más de 30.000 euros el metro cuadrado). El local ocupa una superficie de 1.103 metros. Además de la joyería Tiffanys, el local, dividido en dos, está ocupado también por la empresa de moda Escada. Cerca de este local se sitúan otros alquilados a grupos exclusivos como Hermès, Gucci o Cartier.

Otra de las ciudades que está recibiendo más inversiones en grandes edificios -sobre todo hoteles- es Barcelona. Pontegadea, la sociedad inversora de Amancio Ortega, es el principal comprador. La más relevante, la del antiguo edificio de Banesto, en una ubicación inmejorable, en Plaza Cataluña esquina Paseo de Gracia, con una superficie total de 13.000 metros cuadrados. La compra se realizó a la Sareb, propietaria del inmueble, por 44 millones. Anteriormente, Ortega ya había comprado los bajos del edificio por 86 millones, donde ahora se ubica la tienda Apple.

De compras por Barcelona...

También cambió de manos uno de los iconos arquitectónicos de la ciudad: la Torre Agbar, que pasa de la compañía de aguas al grupo inversor Emin Capital, por la que pagó 150 millones para transformalo en hotel. La cadena Hyatt lo gestionará tras su reconversión en un establecimiento de gran lujo de 400 habitaciones, para lo que invertirá otros 35 millones en la reforma de la torre, obra de Jean Nouvel.

Los propietarios del Hotel W de Barcelona (OHL, FCC, Comsa-Emte y BCN Godia) han llegado a un acuerdo para vender al fondo Qatari Diar por 200 millones el inmueble donde se ubica, el también emblemático edificio Vela, en el litoral de Barcelona.

El fundador de Inditex también ha querido hacerse con otro de los edificios más importantes de la capital valenciana y adquiría en enero el edificio de la calle Colón de Valencia que acoge la tienda del gigante de la informática Apple. La operación, suscrita entre la Patrimonial Pontegadea y Corpfin Capital Real Estate Partners (hasta ahora dueño el edificio) se cerró en alrededor de 23,5 millones, con lo que Ortega consolida su presencia en la principal vía comercial de la capital valenciana.

... Valencia...

También de propiedad de Ortega, la firma Bershka BSK España se ha instalado en un inmueble con solera en la comunidad valenciana. Resultó ser la adjudicataria del alquiler de la sede de la Conselleria de Economía, situada en el número 32 de la calle Colón de Valencia, por una renta anual de 992.048 euros impuestos no incluidos y un periodo mínimo de cinco años. La firma abrió el pasado mes de marzo su tienda en el antiguo edificio del departamento de Economía del Gobierno valenciano.

Madrid, Barcelona, Valencia... y también Asturias. Una de las mayores operaciones inmobiliarias acordadas en 2013 fue la venta del centro comercial Principado, en Oviedo. Los grupos Sonae Sierra y la consultora internacional CBRE vendieron el activo por 161 millones al fondo británico Intu que, según fuentes del mercado, prepara otras inversiones similares en España este año.

Importantes edificios en Andalucía también fue negocio para los inversores. En Sevilla, Bogaris ha puesto a la venta el pabellón de Chile de la Expo 92, uno de los más representativos y mejor conservados de la Muestra Universal. Según fuentes del sector inmobiliario, el precio de venta podría estar en torno a los 3,5 millones y el de alquiler alrededor de los 200.000 euros anuales.

Una realidad es ya la operación realizada por la sociedad inversora qu en 2013 adquirió parte del emblemático edificio de Prasa en la avenida Gran Capitán de Córdoba -básicamente dos de sus cinco plantas- y se lo arrendó a Grupo Inditex para que abra una tienda de una de sus populares marcas de ropa: Pull & Bear. Fuentes de Prasa han explicado a ABC que la adquisición la ha realizado una sociedad inversora llamada Valdecoro, una firma cántabra cuya sede social actual está en Vizcaya. Y ésta le ha alquilado la parte que posee del inmueble al gigante textil gallego. Estos interlocutores reseñaron que las operaciones entre esta empresa de Patrimonio e Inditex son muy habituales ya que «le tiene alquilados como treinta o cuarenta locales en España».

... Y Andalucía

Otra de las operaciones la protagonizó Kiluva, propietario de la red de tiendas Naturhouse. Compró el hotel Las Dunas, un cinco estrellas gran lujo ubicado en Estepona. El grupo creará la filial Healthouse en Marbella para explotar este negocio. Su idea es invertir 35 millones en la adquisición, modernización y puesta en marcha de los nuevos servicios de salud del hotel y crear cerca de un centenar de empleos entre servicios médicos y dietéticos y la división de hostelería, según informó Kiluva.

La caída de precios de los activos hoteleros en la Costa del Sol continúa atrayendo el apetito inversor extranjero. La última gran operación la ha protagonizado el fondo indonesio Recapital, que se ha hecho con el 50% del establecimiento de superlujo Finca Cortesín, situado en Casares (entre Marbella y Sotogrande). Este hotel cuenta con 67 suites, dos grandes piscinas y un spa con 2.200 metros cuadrados, club de tenis y de pádel y tres restaurantes junto a un prestigioso campo de golf.