La reforma energética apaga las plantas de purín y oscurece el futuro del sector porcino
La medida ha provocado la parada de 28 de las 29 fábricas de tratamiento - ap

La reforma energética apaga las plantas de purín y oscurece el futuro del sector porcino

Los ganaderos estiman unas pérdidas inmediatas de 325 millones de euros

javier nates
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El sector energético echa chispas y amenaza con desatar un incendio que destruirá a toda la industria de cogeneración para el tratamiento de purines y amenaza con extenderse al sector productor porcino, el más importante de la ganadería, ya que representa un 14% del PIB industrial español.

La actual reforma eléctrica para instalaciones abastecidas por recursos de fuentes de energías renovables, residuos y cogeneración que ultima el Ministerio de Industria ha provocado ya la paralización de 28 de las 29 plantas de tratamiento de purines, que acabarán cerrando si no se busca una solución para que estas instalaciones sigan funcionando. La nueva reglamentación simplifica y aúna todas las modalidades de cogeneración en una única cogeneración convencional.

Y es en este punto, cuando el nuevo borrador establece la supresión de las ayudas de hasta un 40% que recibían estas plantas por realizar un tipo de cogeneración distinta, ya que eliminan las sustancias tóxicas de la deyecciones de los cerdos. «La retribución que percibíamos era tratar los purines y para el gasto adicional en energía. Ahora el Ministerio no acepta esa parte destinada a la descontaminación y suprime la retribución que reconocía que hacíamos algo más que producir solo energía», afirma el presidente de ADAP (Asociación de Empresas para el Desimpacto Ambiental de los Purines), Josep Capdevila.

Actitvidad inviable

Esta supresión de la retribución económica que percibían hasta ahora estas plantas hace inviable su continuidad, indica Capdevila, que asegura que el borrador trata al sector de «manera injusta» y la discrimina respecto a otras instalaciones de tratamiento de residuos, cuya singularidad sí aparece recogida en el borrador de la Disposición Adicional Segunda de RD Recore.

No entiende el presidente de ADAP que se haya roto el pacto alcanzado por el sector y el Ministerio de Industria en 2007 o que, en su defecto, no se aplique ninguna disposición transitoria que permita a las empresas amortizar las grandes inversiones realizadas o reciclar su actividad. «Hay plantas que llevan funcionando 15 años, pero otras lo llevan haciendo después de 2007 y no han sido amortizadas». Sin un periodo transitorio, «que también nos ha sido denegado, no tenemos ningún margen de maniobra», añade.

Y en medio del pulso que viven la industria de desimpacto y el Ministerio, se ha creado problema añadido para los ganaderos, cuyas explotaciones siguen acumulando purines. Y aunque todas ellas poseen por ley unas piscinas para las deyecciones, tienen una capacidad limitada. «La labor de estas plantas es fundamental, indica Capdevila, ya que eliminaban el contenido de 500 camiones cisterna de purín al día, es decir, 2.5 millones e toneladas al año».

Desde el sector productor se percibe que la reforma arroja negros nubarrones sobre el futuro y amenaza con dar un golpe de gracia a un sector como el porcino que es el segundo productor y exportador de Europa y el cuarto del mundo. El director gerente de Anprogapor (Asociación Nacional de Productores de Ganado Porcino), Miguel Ángel Higuera, cree que esta decisión de Industria ha convertido a los productores «en los grandes damnificados de forma indirecta, porque padecemos un problema del que somos ajenos».

Critica la falta de seguridad jurídica que se produce con la modificación de una normativa que había permitido el crecimiento y el mantenimiento de numerosas granjas al vincular su actividad a estas plantas de tratamiento.

Las explotación –añade– están obligadas a gestionar agrícolamente los deshechos, pero muchas no tienen capacidad para reutilizar el purín como abono. En algunos casos tienen excedentes de entre un 10 y un 50%, que eran eliminados mediante cogeneración.

Cataluña, la más afectada

Las mayores dificultades las tienen las granjas de Cataluña, ya que esta comunidad es la de mayor producción, así como en zonas específicas de Murcia, Castilla y León, Andalucía y Castilla-La Mancha. El sector se enfrenta ahora a dos dilemas: transportar el purín y reestructurar el sector. Respecto a la primera opción, esta resulta inviable por los costes. En cuanto a reducir la cabaña ganadera, «no se puede hacer de la noche a la mañana. Además, sacrificar a más de dos millones de cerdos, pondría en peligro a muchas explotaciones», afirma Higuera.

Un estudio de impacto elaborado por Anprogapor estima que la reducción de animales supondría pérdidas de 325 millones de euros sobre un volumen de negocio de más de 6.000 millones. A este quebranto habría que sumarle las pérdidas indirectas en toda la cadena de producción

«Hay que analizar –añade Higuera– el impacto que puede producir esta reforma. A ver si por querer ahorrar un poco, se va a destrozar a un sector que es líder y crea riqueza».