El irresistible sprint del «running»
fuente: Sportpanel

El irresistible sprint del «running»

La crisis económica ha provocado un «boom» de este deporte que las empresas tratan de rentabilizar

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Más allá de lo que dicen las cifras, que son bastante elocuentes, no hay evidencia que ejemplifique mejor el intenso sprint del «running» que la comprobación empírica de esa masa silenciosa que cada día avanza al trote por las calles y parques de nuestras ciudades. La crisis económica ha contribuido al «boom» de esta práctica porque «cualquier persona, con unos medios mínimos, puede introducirse. Para jugar al pádel, por ejemplo, necesitas una raqueta, un espacio donde jugar y unos compañeros. El “running” es barato y accesible: lo hago cuando quiero, donde quiero, con quien quiero y con el material que quiero», explica Álvaro Yturriaga, el creador de Runin, una plataforma web dedicada a esta afición cercana a la compulsión.

«Con la crisis la gente también ha encontrado en el “running” una forma de evadirse, de olvidar los problemas que tiene», explica Jaume Ferrer, director de Sportpanel, compañía especializada en el mercado del sector del deporte que calcula que cerca de dos millones y medio de personas salen a correr al menos dos veces por semana en España. La cifra encaja con los 2.274.074 millones de zapatillas vendidas en 2013, 840.000 pares más que en 1997 (los datos no incluyen las ventas de El Corte Inglés y Decathlon). El precio medio de una zapatilla de «running» es de unos 67 euros (incluyendo también las tallas de niño), pero el 20% de los modelos que se venden están por encima de los 120 euros.

La consultora NPD Group estima en 385 millones el negocio que generó el año pasado el mercado del calzado y el textil de «running», «con una tendencia positiva». Representa ya el 14% del total de las ventas del material deportivo en nuestro país. Las grandes marcas confirman la tendencia. «En 2013, hemos crecido un 30% en running. Fue un año histórico que completa una serie de ocho años con crecimiento de doble dígito», afirma Alberto Gaudioso, responsable de Marketing y Producto de ASICS Iberia.

Pero esta es solo la línea de salida de un negocio de largo recorrido. El sprint del «running» no ha pasado desapercibido para las grandes firmas. Bancos, seguros, alimentación... todas han entrado de lleno en la esponsorización y el patrocinio de las carreras populares -unas 3.000 el año pasado- que se multiplican por todo el país.

Participación masiva

Las pruebas baten sus plusmarcas de participación edición tras edición. De las 6.500 personas que en 1999 corriero n la San Silvestre vallecana a las 40.000 que lo hicieron el año pasado hay un paso de gigante que habla de una efervescencia sin aparentes límites. Esa marea de corredores es un poderoso reclamo que ha convertido este tipo de eventos en una gigantesca y eficaz herramienta de marketing.

«Son muchísimas pruebas y se han disparado durante los últimos años», reconoce Guillermo Ferrero, director técnico del Club Deportivo Marathon, el segundo de España por número de socios y también organizador de pruebas como el Medio Maraton de Madrid. «Hay ya cierta saturación. En la capital, el Ayuntamiento está limitando el número y denegando algunas autorizaciones, al tiempo que ha pensado que esto puede ser un pequeño negocio y ha empezado a cobrar tasas», asegura Ferrero. En todo caso, el impacto económico para las ciudades que albergan estas citas es muy importante. El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, aseveraba que el maratón que se corrió ayer en la capital hispalense ha generado alrededor de un millón de euros. Las inscripiciones para esta carrera, seis veces más que en la anterior edición, se habían agotado con cinco mees de antelación.

Y eso enlaza con otro gran nicho de negocio, el del turismo de carreras. «La gente viaja y se gasta 2.500 o 3.000 euros, como poco, para ir al Maratón de Nueva York. No hay límite para que el dinero pueda parar el reto de una persona. Tendrá más o menos recursos, pero ahorrará todos los años que sea necesario para correr esa prueba», explica Yturriaga. Además, del «boom» del «running» también se «benefician un buen puñado de industrias cercanas como la de la nutrición o la de los complementos tecnológicos», añade Jaume Ferrer. Y ese impulso tecnológico, la miriada de «gadgets» y aplicaciones que pueden utilizarse en esta actividad alimenta también el nivel de adicción de los «runners». «La diferencia entre el “running” de hoy y el “jogging” y el “footing” de antes es la tecnología y el interés de las marcas, cómo facilitan y crean producto para que tú puedas practicar ese deporte», concluye Yturriaga.