Brufau resiste el envite aunque sale debilitado del pacto por YPF
El presidente de Repsol, Antonio Brufau - efe

Brufau resiste el envite aunque sale debilitado del pacto por YPF

El preacuerdo supone una indemnización más baja que la que reclamó inicialmente

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La reunión que celebra hoy e l consejo de administración de Repsol no solo será clave para determinar el futuro del litigio con su antigua filial YPF. Las posturas de los consejeros servirán también para calibrar los soportes con los que cuenta dentro de la empresa el actual presidente de la compañía, Antonio Brufau. Dado el rechazo manifiesto que le dedica el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, Brufau no asistió a la reunión que se celebró el pasado lunes en Buenos Aires, donde sí estuvieron presentes los principales representantes de Caixabank y Pemex, además de una delegación de la empresa española encabezada por Nemesio Fernández-Cuesta, director general de Negocios, que se encargó de informar a Brufau de los detalles de las negociaciones.

Desde el día siguiente de que Kirchner anunciara la expropiación del 51% de YPF, Brufau defendió que la indemnización debía ajustarse a lo que estipula la Ley de Privatización y los Estatutos de la petrolera argentin a, cuantía que valoraba en torno a los 10.500 millones de dólares (8.000 millones de euros). Fue el máximo impulsor, entonces, de una vía judicial para reclamar esta compensación, lo que le llevó a abrir varios frentes, entre los que se encuentra la demanda ante el CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones, perteneciente al Banco Mundial). «YPF vale mucho más, pero nosotros vamos a pedir lo que la ley dice», declaró en una ocasión. «Vamos a ir a por todas».

La posición de Brufau se encuentra ahora en un difícil equilibrio. En su contra, el preacuerdo que hoy se lleva a la mesa del consejo dista notablemente de la cuantía exigida inicialmente. A su favor, Brufau cuenta con que esta propuesta fue elaborada por él mismo.

En teoría, un pacto serviría para pacificar a su accionista díscolo, Pemex, cuyo director general, Emilio Lozoya, ha criticado al presidente de Repsol por su sueldo y la retribución a sus accionistas. También permitiría reforzar su coalición con su tradicional aliado, La Caixa, que en conflictos pasados, como en el intento por parte del ex presidente de Sacyr Luis del Rivero de hacerse con el control de la compañía, desempeñó un papel fundamental. De paso, despejaría las dudas sobre su continuidad al frente de la histórica petrolera española y dejaría a un lado las quinielas que apuntan a un relevo protagonizado por Juan María Nin, actual consejero a propuesta de Caixabank, o Fernández-Cuesta.