Pedro Solbes: «La economía española ha tocado fondo y ahora vamos a ir para arriba»
ignacio gil

Pedro Solbes: «La economía española ha tocado fondo y ahora vamos a ir para arriba»

El exministro de Economía asegura que abandonó el Gobierno porque Zapatero no aceptó el plan que le entregó para superar la crisis

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El exguardián de la economía española en el inicio de la crisis (y frente al propio Gobierno del que formaba parte), Pedro Solbes, presenta irónicamente su libro de cuarenta años de memorias, editado por Deusto, como su «segundo mayor error» después del primero, que fue dejarse convencer para seguir siendo vicepresidente en la segunda legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero. El exministro, que va a cumplir en breve 72 años, es ahora consejero de Enel y asesor de la Comisión Europea en materia de normas contables.

-Cuatro años de silencio y de repente este libro. ¿Por qué?

-Primero pensé que hablar de inmediato, en caliente, no ayuda a resolver las cosas. Además siempre he creído que los sucesores políticos tienen derecho a equivocarse solos. Entrometerme en lo que ellos iban a hacer no tenía sentido. A estas alturas recoger mi experiencia de cuarenta años de vida pública, que coinciden con años muy importantes del país, me pareció que podía valer la pena.

entráramos en la crisis más larga de la democracia? ¿Se dilapidó esa herencia?-Cuando usted llegó al Gobierno en 2004, reconocía haber recibido del PP una herencia económica saneada, nada que ver con la que le había entregado Solchaga en 1993. ¿Qué ocurrió para que

-En la primera legislatura de Zapatero apostamos por la estabilidad presupuestaria y por el cambio en el modelo de crecimiento. Es verdad que lo hicimos sobre todo con política de gasto, en nuevas tecnologías, I+D, educación, ... Es verdad que no atajamos a fondo los problemas heredados como el exceso de crédito del sector privado, o la vivienda. Yo hice algunas declaraciones en su día sobre los peligros de dar tantos créditos a la vivienda, pero no se corrigió. Y es verdad que el programa electoral socialista exigía aumentar el gasto social y una inversión en infraestructuras potentes.

-Si en lugar de gastar a manos llenas hubiera imperado un mínimo de mesura previsora, ¿no se habría afrontado mejor la crisis?

-Frente a la crisis tratamos de bajar la deuda pública, que cuando llegamos estaba en el 36% del PIB y cuando me marcho del Gobierno, en el 40%. Además, intenté proteger por todos los medios el fondo de pensiones de la Seguridad Social, como demuestra el cheque bebé. Y por último apostamos por no subir impuestos, incluso bajarlos, pensando en que si un día hiciera falta se podrían subir.

-Pero se aprobó el cheque bebé.

-Sí, pero la idea inicial era financiarlo con cargo a la Seguridad Social. Yo me negué rotundamente. No me gustaba la idea del cheque en sí, pero me gustaba mucho menos que se pagara con dinero de las pensiones. Después llegó una crisis financiera mundial, que al principio no nos afecta excesivamente, pero que va afectándonos de forma progresiva, y de forma especialmente grave a partir de la caída de Lehman Brothers…

-¿Mentía cuando en 2008 o incluso en 2009 seguía sin reconocer que había crisis o que no era tan profunda como luego se demostró?

-Yo nunca he tenido la percepción de mentir. Es verdad que cuando uno tiene una responsabilidad política, lo que intenta es ser más bien optimista y algunos pueden considerar que mentías cuando tú simplemente tratabas de mandar un mensaje de tranquilidad.

-¿Eso es lo que hizo en el debate con Manuel Pizarro en vísperas de las elecciones de 2008? Al final el tiempo parece haber demostrado que era él quien tenía razón.

-En mi famoso debate con Pizarro hay unos elementos absolutamente parciales y a posteriori. Yo me he releído el debate, he leído las interpretaciones que dicen que Pizarro fue muy negativo y yo muy positivo, él habla de crisis y yo no… Ese debate tuvo lugar el 21 de febrero del año 2008. Ese mismo día la CE saca las cifras de crecimiento para España: un crecimiento interanual del 3,5%. Yo entonces hablé de una desaceleración de la economía, pero me parecía todavía excesivo hablar de crisis. Pizarro sí usa esta palabra y se muestra mucho más pesimista sobre el empleo, pero en cambio afirma que la crisis de la vivienda, en su opinión, será pasajera. Lo cual no deja de ser otra contradicción. Estábamos en un momento de mucha indefinición, y cometimos errores unos y otros.

-¿Y Zapatero mintió en sus mensajes sobre la economía?

-A Zapatero mucha gente le decía que la situación no era tan mala como otros pensábamos…

-¿Y él prefería creer a esa gente?

-Yo diría que las diferencias entre Zapatero y yo son consecuencia de que a él le convencieron los partidarios de tratar de compensar la crisis con una expansión fiscal, pensando que la crisis no iba a ser tan larga, mientras otros pensábamos que una expansión fiscal nos podía crear muchos problemas.

-Usted asegura que su gran error fue seguir en la segunda legislatura de Zapatero. ¿Por qué lo hizo?

-La experiencia de la primera legislatura fue incómoda. Mi decisión era irme, pero en ese momento estalla la crisis internacional de las hipotecas «subprime» y me pareció una irresponsabilidad marcharme.

-Pero puso condiciones a Zapatero para quedarse.

-Le expuse al presidente mis preocupaciones pero eso no tuvo mucho impacto, porque luego apareció de repente con el bono de 400 euros…

-Que se lo colaron a usted a última hora…

-Como había cierto margen fiscal se quería dar un golpe de efecto para las elecciones. Mi propuesta, que ahora hace suya el PSOE, era evitar que los mileuristas pagaran impuestos. Pero a alguien se le ocurrió que tendría más impacto el bono de 400 euros, similar a una medida que había anunciado Obama. Yo me opuse, creyendo que al final el presidente optaría por lo más racional, y me encontré con que el día en que se cerraba la conferencia política iban a anunciar eso por narices. Podía haber dimitido ese día, pero estábamos en medio de la campaña electoral y creí que no era el momento.

-En su libro dice que le presentó un documento a Zapatero con medidas para afrontar la crisis, que en el entorno del expresidente niegan haber recibido jamás…

-Cuando empiezan a complicarse de verdad las cosas, a partir de noviembre de 2008, le digo a Zapatero que le voy a presentar por Navidad un papel con lo que creo que hay que hacer, y que si no estamos de acuerdo en que hay que hacer eso, yo preferiría marcharme.

-¿Era un ultimátum?

-No. El presidente y yo teníamos discrepancias, pero nuestras relaciones no eran de ultimátum. El documento no lo terminé hasta después de Navidad, que es cuando se lo entregué.

-Y el presidente le dice que no.

-Me dice que no porque eso conllevaría dos huelgas generales. A partir de ahí tengo claro que me voy a ir.

-Y entonces fue cuando usted soltó que envidiaba al exministro Bermejo por ser exministro…

-No estoy tan seguro de que yo dijera eso queriéndolo decir…

-¿Qué pasó con las entidades financieras? ¿Por qué no se frenó la concesión de crédito?

-La política monetaria estaba en manos europeas. El Banco de España empezó a calificar, a introducir correcciones, pero todo eso no dejaban de ser pequeños topes para una enorme marea que era el exceso de dinero que había en toda Europa, y que con el tipo de cambio estabilizado con el euro, aquí en España les producía más rendimiento que en su país.

-En Cataluña se quejan de que el Estado les roba, pero durante su mandato se hicieron grandes inversiones en la región y un sistema de financiación a su medida. Y al final no ha servido para nada, sus reivindicaciones siguen creciendo.

-Nosotros intentamos llegar a un acuerdo con Cataluña, y prácticamente lo logramos. En el nuevo modelo de financiación autonómica trabajamos mucho con ellos. Obtuvimos un acuerdo razonablemente satisfactorio. Es verdad que la situación en Cataluña se sigue erosionando y complicando, con un debate bastante ficticio como es el de las balanzas fiscales, que cada año fluctúan en sentidos distintos, y además hay que aceptar el principio de que los que tienen más renta contribuyan más, eso es así. Después llegó la complicación del Estatuto, la sentencia del Constitucional y se ha creado un ambiente mucho más complejo y mucho más difícil de manejar…

-¿Cuánto costaría la independencia de Cataluña? ¿Hay dinero en Cataluña y en España para pagarla? ¿Es económicamente viable?

-Esa pregunta es muy difícil de responder. Implica unos presupuestos previos importantes, como ¿quién paga la deuda, las pensiones, las infraestructuras? Lo único que yo puedo decir sobre ese tema es que llevamos muchos años juntos y no le ha ido mal a ninguna de las partes. Y además estamos en un proceso en que cada vez se ve más claro que si queremos ser algo en el mundo tenemos que sumar, apostar por los grandes espacios. Si no nos integramos, el único país europeo que estará en el G-20 será Alemania. Si queremos que España pinte algo en el mundo, tenemos que arrimar todos el hombro. España es mejor con Cataluña y Cataluña es mejor con España.

-Por último, ¿cómo ve la situación económica actual? ¿Está tomando el Gobierno de Rajoy las medidas adecuadas?

-No me gusta hablar de lo que hacen otros. Pero sí creo que hemos tocado fondo y que a partir de ahí vamos a ir para arriba. Otra cosa es que la recuperación pueda ser lenta.

-¿Qué le parece que Goldman Sachs nos haya pedido perdón por sus pronósticos sobre España?

-Me parece muy bien.