Los peligros que acechan a la recuperación de la economía española
Una falta de acuerdo en EE.UU. para elevar el techo de deuda sería perjudicial para la economía española y mundial - abc

Los peligros que acechan a la recuperación de la economía española

El abismo fiscal en EE.UU., la retirada de estímulos monetarios, la inestabilidad en Italia, la desaceleración de los emergentes, el tercer rescate griego... las señales de reactivación en España se enfrentan a numerosos peligros externos, pero también endógenos

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Aún son tímidos, pero comienzan a ser visibles. Los signos de recuperación de la economía española abren una ventana a la esperanza de un punto y aparte en la convulsa historia de la crisis que ha azotado nuestro país durante el último lustro. Pero cualquier racha de viento contrario puede ser el comienzo de un nuevo desmoronamiento para ese edificio aún sin apuntalar que dibujan las últimas cifras macroeconómicas. El tercer rescate en el horizonte de ese Sísifo eternamente empujando la roca que es Grecia, los nuevos test de estrés de la banca europea, la recurrente inestabilidad política de Italia, la mirada de vértigo al abismo fiscal por el que de nuevo se asoma Estados Unidos, la inevitable retirada de las políticas de estímulo que han animado a la convaleciente economía mundial, la desaceleración de las locomotoras emergentes... Las amenazas son muchas y están ahí fuera, pero tampoco conviene desdeñar los riesgos endógenos.

El profesor del IESE José Ramón Pin Arboledas advierte de dos peligros internos con alta poder de desestabilización. « Uno es la posibilidad de que la reforma de la administración pública no tenga los resultados que se esperan y por lo lo tanto los gastos no se corrijan a la baja. Ello provocará que se tengan que aumentar las tasas impositivas y se reduzca aún más el consumo, lo que dificultará la recuperación».

El factor electoral

El otro factor de riesgo interno, según el profesor Pin Arboledas, es el inevitable peaje que conllevaría una futura inestabilidad política. «En mayo va a ver elecciones europeas. Es cierto que son unos comicios que los ciudadanos consideran de menor importancia que otros, pero dan un aviso de lo que puede ocurrir en unas autonómicas o en las generales. Si la composición posible de la Cámara transponiendo esos resultados a unas hipotéticas generales diera como resultado unos gobiernos inestables porque no hay mayorías para un ejecutivo monocolor, podría ocurrir que los inversores en bonos soberanos españoles, que tienen que pensar a medio y largo plazo, adviertan una incertidumbre política, lo que subiría la prima de riesgo, dificultaría la obtención del objetivo déficit y elevaría la desconfianza en la economía española».

Para Rafael Pampillón, profesor del IE y catedrático de Economía Aplicada de la Universidad San Pablo, el gran «handicap» es el «exceso de alarmismo y de pesimismo». «En cuanto hay una revisión a la baja de las previsiones, los economistas temblamos, y lo cierto es que según los datos ofrecidos ayer por el FMI, la economía mundial va a crecer un 3,6% en 2014, y aunque son dos décimas menos de lo previsto en la anterior previsión de julio, supone siete décimas de lo previsto para este año». Un pesimismo que, insiste Pampillón, se agarra a cualquier resquicio para minimizar datos que alimentan la esperanza: «La inflación está mejor ahora que el año pasado (0,5% por 2,7%), también hay superávit por cuenta corriente y en la balanza de bienes y servicios. Parece que el crecimiento también ha llegado en el tercer trimestre... Por eso creo que la previsión del FMI de incremento del 0,2% para España en 2014 se ha quedado bastante corta».

España crecerá en 2014, pero no lo suficiente para atajar el paro estructuralUnas décimas arriba o abajo, parece que en ningún caso ese crecimiento servirá para taponar la sangría que amenaza a la economía española, la elevada tasa de paro. «No bastará para crear empleo, y el paro es el problema más grave de España. Buena parte de los parados españoles formaban parte de sectores de baja rentabilidad, con baja productividad y tenían escasa cualificación. Este tipo de paro no se va a absorber en España, ni tampoco fuera. Está emigrando gente, lo que provocará que baje bastante la población activa, y también el paro, pero solo se puede esperar que la ocupación suba un poquito o que no baje demasiado». Pero el grueso del gigantesco problema, como el dinosaurio de Monterroso, seguirá allí.

Para Miguel Ángel Rodríguez, analista de XTB, los principales tensiones que pueden comprometer la recuperación de España a medio plazo están fuera de nuestras fronteras, más en Estados Unidos que en Europa, hasta ahora la sospechosa habitual. «Lo que pueda pasar en Washington con la enquistada negociación del aumento del techo de endeudamiento podría tener consecuencias especialmente graves. Todos damos por improbable que no se alcance un acuerdo, pero un retraso provocaría tensiones sobre el sito que más daño haría a España: la deuda pública», asegura Rodríguez.

La inevitable retirada de estímulos

El otro factor de inestabilidad que se cuece en Washington es el de la inevitable retirada de estímulos de estímulos que la Fed tendrá que abordar tarde o temprano. « La actuación de la Reserva Federal será fundamental para la economía mundial a corto plazo. Hay una corriente en la Fed que defiende que los inconvenientes a medio y largo plazo que suponen mantener los estímulos son mayores que las ventajas que ya puedan tener a corto plazo. La clave será que sea transparente en su actuación y que sea coherente en su comunicación. Es importantísimo que fije un calendario claro». apunta José Luis Martínez, estratega de Citi en España.

«Hay que retirar los estímulos, el exceso de liquidez puede crear una burbuja»Miguel Ángel Rodríguez cree que los tiempos se medirán con criterio: «Iban a retirar los estímulos y no lo han hecho ya porque sabían lo que se venía encima con el techo de deuda. La Fed es el banco central del mundo y creo que lo van a hacer bien, van a a retirar los estímulos de una manera paulatina y minimizando la incertidumbre». Pin Arboledas insiste en que «la Fed sólo retirará los estímulos cuando vean que la economía se sostiene por si misma, el efecto a nivel mundial no será muy importante». «Evidentemente hay motivos para retirar los estímulos, tienen 3,7 billones de dólares y eso es una distorsión en el mercado de deuda. El crecimiento de EE.UU. está cerca del 3% e igual ya es el momento de perder el miedo. Tanta liquidez puede generar una burbuja financiera y de activos y puede ser perjudicial», concluye el profesor Rafael Pampillón.

Europa, papel secundario

De momento, la crisis europea y su capacidad de contagio instantáneo pierde protagonismo. «Superadas las elecciones, Alemania va a estar más por la labor de ayudar a Grecia, casi todas las incertidumbres que provocaron los anteriores rescate no eran por su tamaño si no por la falta de colaboración, por el tema político. Los 10.000 millones que se calcula pueda necesitar ahora Atenas no son nada, apenas podrán crear algún tipo de pequeña tensión, aunque habrá que estar atentos a otros factores como la estabilidad política en Italia o que Francia empeorara y no fuera de cumplir con el déficit», apunta Miguel Ángel Rodríguez, que cree que España está lista para afrontar posibles rebrotes en la crisis de deuda europea: «Hemos pasado el sarampión y estamos inmunizados, hemos cumplido lo que teníamos que cumplir y ofrecido una señal de credibilidad».

En todo caso, «la creación de una unión bancaria conjunta y sólida y la vuelta de la confianza dentro de los bancos para que se reactive el crédito interbancario» ayudaría a solucionar otro de los grandes problemas de la economía española: el crédito y la decaída demanda interna, apunta el experto de XTB.

Otra amenaza en el horizonte es el freno de las economías emergentes, pero para Rafael Pampillón «el exceso de alarmismo también es notable en estos casos, ya que estos países crecerán al 5,1% el próximo año». Miguel Ángel Rodríguez apunta que sí puede ser un peligro la evolución de los emergentes suramericanos, pero que en ningún caso el efecto va a ser tan devastador como la gente piensa». Tampoco, de momento, en el caso de China, que seguirá creciendo por encima del 7%. En definitiva, España vuelve a crecer y comienza a creer, pero la incertidumbre sigue viva.