PULSO ENTRE DEMÓCRATAS Y REPUBLICANOS

Obama urge a los republicanos a «reabrir» las actividades del Gobierno

Denuncia que los republicanos han paralizado la Administración "solo porque no les gusta una ley" | Las diferencias sobre la reforma sanitaria impiden que demócratas y republicanos pacten en el Capitolio un aumento del techo de deuda | La Casa Blanca calcula que el coste semanal hasta que llegue una solución ascenderá a 7.800 millones de euros

Actualizado:

El presidente de EE.UU., Barack Obama, ha urgido a los republicanos a "reabrir" la Administración federal, parte de cuyas actividades están paralizadas desde hoy por falta de fondos, y ha alergado de que cuanto más se prolongue la situación "peores" serán sus efectos. Obama ha denunciado, en una comparecencia en la Casa Blanca, que "una facción" de los republicanos, su ala más conservadora, ha obligado a paralizar la Administración "solo porque no les gusta una ley", en referencia a la reforma sanitaria promulgada en 2010 y que hoy volvió a defender con vehemencia.

"Sabemos que la última vez que los republicanos cerraron la Administración en 1996 eso dañó la economía. Y a diferencia de 1996, nuestra economía hoy todavía se está recuperando de la peor recesión en generaciones", ha sostenido. Esta parálisis administrativa "no tiene que ver con los déficit ni con el presupuesto. Tiene que ver con torpedear nuestros esfuerzos para proveer de seguro de salud a los que no lo tienen", ha enfatizado Obama. La paralización parcial de las actividades de la Administración federal ha comenzado este martes por la falta de acuerdo en el Congreso sobre el presupuesto del nuevo año fiscal, que comienza hoy.

El ala más conservadora de los republicanos, fundamentalmente el Tea Party, pretende condicionar esa financiación a retrasos en la aplicación de la reforma sanitaria, algo que rechazan los demócratas y el propio Obama. "Sé que es extraño que un partido ponga el hecho de mantener a los ciudadanos sin seguro (médico) como la pieza central de su agenda, pero aparentemente es así", ha dicho hoy el presidente, rodeado en su comparecencia de beneficiarios de la reforma sanitaria.

Hoy precisamente comenzaron a funcionar los llamados "mercados de seguros médicos", una de las disposiciones clave de la reforma sanitaria, y Obama ha dicho al respecto que es un "día histórico" para millones de ciudadanos. "Si tienes cáncer es un 70% más probable que vivas otros cinco años si posees un seguro médico", ha afirmado Obama. En esos nuevos mercados los casi 48 millones de personas en EE UU que no tienen un seguro médico podrán acceder a uno a precios asequibles y, en algunos casos, beneficiarse de subsidios federales.

Según la Casa Blanca, el sitio web oficial sobre la reforma sanitaria (healthcare.gov) ha recibido más de un millón de visitas las últimas 24 horas. Obama también aprovechó su comparecencia para alertar al Congreso de que no elevar el techo de la deuda pública, cuyo límite se alcanzará el próximo 17 de octubre, será catastrófico para la economía, anticipándose a una nueva batalla con los republicanos. "No voy a negociar sobre la responsabilidad que tiene el Congreso de pagar las cuentas del país", advirtió. Autorizar al Tesoro a que pague esas cuentas "es un voto de rutina" y no "una concesión" al presidente o al Gobierno, agregó Obama.

Tira y afloja

Era una contrarreloj incierta de la que pocos se atrevían a predecir el resultado. El tira y afloja de republicanos y demócratas mantenido a caballo entre la Cámara de Representantes y el Senado se ha traducido finalmente en el 'cierre' parcial del Gobierno federal, el primero desde 1995. Para oficializarlo, la Oficina de Gestión y Presupuesto de la Casa Blanca ha emitido una circular interna en la que ha ordenado a los distintos departamentos que ejecuten los planes "para llevar a cabo un cierre ordenado del Gobierno". La Casa Blanca tendrá que echar la persiana de algunos departamentos e interrumpir varias actividades no esenciales al no conseguir el Capitolio un pacto para aumentar el techo de deuda que contentase a todos.

Estaba previsto que este 1 de octubre el Tesoro de Estados Unidos superara irremediablemente el límite de endeudamiento público, fijado en 16,7 billones de dólares, cayendo así en una nueva crisis de liquidez que podía llevar al cierre de la administración pública. Para evitarlo era necesario que republicanos y demócratas se pusieran de acuerdo en el Congreso para ampliar el límite de endeudamiento público hasta los 988.000 millones de dólares, garantizando así el funcionamiento del Gobierno hasta la elaboración de los nuevos presupuestos generales.

La oposición republicana había elaborado un plan según el cual se comprometía a apoyar una ampliación del límite de endeudamiento público a cambio de nuevos recortes en el gasto público, centrados en la reforma sanitaria del Gobierno, a la que se conoce popularmente como 'Obamacare'. Con el objetivo de imponer su plan, la Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, aprobó el sábado un proyecto de ley para aplazar un año la aplicación de la reforma sanitaria a cambio de entregar más fondos al Gobierno, pero el Senado, de mayoría demócrata, lo rechazó.

A última hora del lunes, la Cámara de Representantes volvió a aprobar -por 228 votos a favor y 201 en contra- otro proyecto de ley con el mismo contenido y el Senado lo volvió a rechazar -con 54 votos en contra y 46 a favor-, haciendo casi inevitable el cierre del Gobierno. En un último intento conciliador, la Cámara de Representantes propuso celebrar una "conferencia legislativa" para crear una comisión bicameral en la que resolver este asunto, pero el Senado se negó. "No iremos con una pistola apuntando a nuestras cabezas", dijo su presidente, Harry Reid.

Un "impacto real"

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha estado negociando hasta última hora del lunes para forzar un acuerdo entre republicanos y demócratas en el Congreso, advirtiendo de que el cierre del Gobierno tendrá un "impacto real" en la economía del país norteamericano. En una comparecencia pública, ha instado a los líderes políticos a "actuar de forma responsable", subrayando que el Congreso tiene como principales responsabilidades "aprobar un presupuesto y pagar las facturas a tiempo".

Además, ha llamado por teléfono a todos los lideres del Congreso: el republicano John Boehner y la demócrata Nancy Pelosi en la Cámara de Representantes, y el demócrata Harry Reid y el republicano Mitch McConnell en el Senado, para persuadirles de que limaran sus diferencias. "Es hora de dejar los juegos políticos y de aprobar un presupuesto claro que evite el cierre del Gobierno", escribió la Casa Blanca a través de su cuenta oficial en la red social Twitter, cuando ya se alejaba la posibilidad de acuerdo.

Primer cierre desde 1995

Se trata del 18º cierre de la administración pública estadounidense desde 1976. El último precedente se remonta a la Presidencia de Bill Clinton. Entonces, el bloqueo presupuestario se prolongó entre el 5 de diciembre de 1995 y el 6 de enero de 1996.

Aunque, de momento, se desconoce la dimensión de las consecuencias del cierre del Gobierno, la Casa Blanca calcula que dejará en sus casas a 700.000 funcionarios y que costará unos 7.800 millones de dólares semanales a la economía estadounidense. Desde el Gobierno han garantizado que no afectará a los servicios públicos esenciales. Obama ya ha firmado un proyecto de ley para garantizar los pagos a los miembros de las Fuerzas Armadas y, con ello, la seguridad del país.

En este contexto, la Casa Blanca, al formalizar el cierre del Gobierno, ha vuelto a instar al Congreso a "actuar rápidamente para proporcionar un puente a corto plazo que garantice el tiempo suficiente para aprobar un presupuesto para lo que queda de año fiscal". Siguiendo este consejo, la Cámara de Representantes ha formalizado su petición de una "conferencia legislativa". El Senado la discutirá a las 9.30 horas (15.30 horas en España), pero Reid ya ha adelantado que, salvo cambios imprevistos, será rechazada.