El autoconsumo, nuevo frente en la batalla energética
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El autoconsumo, nuevo frente en la batalla energética

Los reguladores critican el «peaje de respaldo» que debe pagar el autoconsumo

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Diego Nicolás tiene en Murcia un taller de reparación de automóviles que no cierra en todo el día. Hace dos meses, sembró de placas fotovoltaicas los mil metros de superficie que ocupa el tejado de la nave industrial. Son 30 kilovatios para producir su propia energía durante el día. Esta instalación le ha permitido reducir su factura de la luz en torno a un 30%. Hasta ahora. Con la regulación del autoconsumo, no sabe si seguirá adelante con ello.

En el mes de julio, el Gobierno anunció una nueva normativa para el autoconsumo (la producción por parte del propio consumidor de la energía que consume a través de placas fotovoltaicas o de una instalación mini-eólica). La regulación, esperada por el sector fotovoltaico como un salvavidas, h a caído como un jarro de agua fría. Y ha abierto un frente más en la batalla entre las empresas energéticas, eléctricas tradicionales y renovables, enfrentadas por una tarta eléctrica con demasiados comensales para una fiesta que ha terminado.

La novedad anunciada por el Ministerio de Industria fue el establecimiento de un «peaje de respaldo» que deben pagar las instalaciones de autoconsumo y cuya cantidad será modulada por Industria, que pretende controlar el ritmo de esta «revolución» para que no colapse el sistema eléctrico. La justificación es que estos productores cuentan con el respaldo del sistema por el hecho de estar conectados a la red. En palabras del ministro de Industria, José Manuel Soria, si no se implantara, «todos le estaríamos pagando» a los productores-consumidores el acceso a las redes.

A las empresas renovables no les ha gustado. La patronal fotovoltaica, Unef, afirma que este peaje «acaba de raíz con la posibilidad de que el consumidor produzca su propia electricidad a un precio más económico que el del suministro convencional».

«Discriminatorio»

Coincide con ella Jose Antonio Alonso, de SunFields Europe, empresa que se dedica al diseño y suministro de sistemas de autoconsumo fotovoltaico. Alonso afirma que, si no se pueden verter los excedentes a la red eléctrica, no tiene sentido pagar ningún peaje. Alonso explica que «el autoconsumidor habitual tiene dos fuentes de energía: la red común, enganchada al sistema, por la que la vivienda ya paga a la compañía eléctrica; y el sistema de autoconsumo de apoyo. «Como ya estás conectado, ya estás pagando un peaje por si necesitas esa energía», afirma. «¿Qué pasa si el autoconsumo no vierte nunca a la red?», reflexiona.

De la opinión contraria son las eléctricas, que han aplaudido la medida. Unesa, su patronal, lo tiene claro. En su opinión, que el autoconsumo no pagara el peaje «sería discriminatorio» para los demás consumidores. ¿Por qué? «Si no se estableciera dicho peaje, estos consumidores-productores dejarían de contribuir al pago de la distribución, el transporte y las primas a las renovables».

Pero la gran sorpresa ha sido la unanimidad de los organismos reguladores, que se han posicionado contra el peaje. La Comisión Nacional de la Energía (CNE) afirmó que esta fórmula desincentiva la eficiencia energética y la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) calificó este pago de «discriminatorio». La CNC añadió que esta regulación frena la entrada de una fuerza «competitiva» que puede ayudar a lograr más competencia y, por tanto, mejores precios.

Esta medida forma parte del bloque de la reforma eléctrica, anunciada en julio y aprobada este mismo mes como proyecto. Todavía quedan trámites que desvelarán la regulación definitiva. Los pequeños consumidores están expectantes: miran al sol.