Economía

Invertir en I+D impulsaría el PIB de España

Según el último informe de PwC, si igualásemos los niveles de competitividad e inversión en I+D con la media de la UE, el PIB subiría un 2,3%

r. r. w. - Actualizado: Guardado en: Economía

A cinco años del estallido de la crisis, España parece asomar la cabeza hacia la recuperación. Pero si bien hemos conseguido recuperar la competitividad perdida con la entrada al euro, aún quedan varias tareas pendientes antes de poder afirmar que contamos con la base necesaria para que la industria española pueda crecer con firmeza.

La reciente reforma laboral ha permitido flexibilizar y reducir los costes laborales. Como señala el último informe de PWC, en España, los costes salariales por empleado se posicionan significativamente por debajo de la media de la UE15, resultado de las medidas de vinculación de los incrementos salariales a los resultados de la empresa, la creación de bolsas de horas flexibles y a la recuperación de ciertas reducciones en la jornada laboral.

Aún así, España no puede pretender competir en los mercados con un nivel salarial bajo como su única baza, especialmente en comparación con la ventaja competitiva que tienen otros países de Asia y el Este de Europa.

Para PwC, España tiene dos grandes factores que podría impulsar con el fin de desarrollar al máximo su potencial de crecimiento: la productividad y la inversión en I+D.

«La obsolescencia tecnológica es un claro riesgo para la competitividad(...) supone un aumento de los costes de mantenimiento y una pérdida de calidad en los productos terminados», clarifican en el estudio. Y es que el futuro de España como potencia industrial necesita de un programa con miras a largo plazo.

Actualmente, nuestro país tiene un pronunciado déficit en cuanto a inversión en I+D si lo comparamos con la industria europea. Mirando las cifras, la industria española dedica el 0,84% del valor de su producción en actividades de I+D. La inversión de la UE, en comparación, casi se duplica, en el 1,5%. La correlación entre el posicionamiento competitivo y el impulso a la innovación se puede observar claramente. En los sectores donde España muestra un diferencial positivo frente a la UE15 —en temas de material de transporte— la posición competitiva de nuestro país es particularmente fuerte.

Se debaten estos días si la jornada laboral española es la más adecuada para incentivar la productividad del empleado. Si bien somos uno de los países de la UE que más horas trabajamos, este tiempo no parece traducirse a la producción final de la empresa. Según PwC, cada 10% de diferencial en este factor retribuiría un 0,33 % en la aportación directa al PIB.

Es decir, si aumentásemos en un 34,1% nuestra productividad para situarnos en la media europea, supondría un impulso del 1,13% para el PIB español. Un incremento similar se notaría en el caso del I+D, donde posicionarnos al nivel de la media elevaría en un 1,17% el PIB. En total, el PIB podría crecer un 2,3%.

Si bien hay varios parametros determinantes en la competitividad de la industria española, el potencial de España sigue lastrado por la falta de confianza en la capacidad de innovación y producción propia de los españoles.

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