El amargo resurgir de Kodak
La sede de la compañía en Rocheste, Nueva York - reuters

El amargo resurgir de Kodak

La compañía cuyo nombre era sinónimo de fotografía emerge al fin de la suspensión de pagos como una empresa mucho más pequeña y centrada en los servicios digitales

Actualizado:

Ciento veinticuatro años después de que el inventor norteamericano George Eastman revolucionara el mundo de la fotografía con su Kodak 100 Vista, su legado estaba en ruinas. Kodak, la compañía que fundó tras patentar la primera cámara que permitía hacer fotografías sin necesidad de grandes conocimientos, entraba en suspensión de pagos, tocada y casi hundida por el nuevo mercado digital que la antaño empresa líder del sector no supo y no quiso encarar. Hasta que fue demasiado tarde.

Hoy, más de un año y medio después, los nubarrones más negros se alejan de la empresa de Rochester, aunque ahora se abre ante ella un camino que se antoja incierto. Esta misma semana una compañía renovada de la cabeza a los pies salía del concurso de acreedores. No habrá más cámaras con el sello que Eastman creó para que fuera fácil de pronunciar en todos los idiomas del mundo. Ninguna película volverá a proyectarse con el celuloide producido en su factoría de Nueva York, y tampoco nadie volverá a llevar a revelar —si es que alguien seguía haciéndolo— los carretes que manufacturaba para las cámaras compactas analógicas. No hay sitio para lo viejo en la nueva Kodak que, según especifica en su plan de reconversión, se centrará a partir de ahora en la impresión comercial y los servicios digitales a empresas.

«Hemos emergido como una compañía tecnológica que ofrece servicios de imagen para los negocios, incluyendo el empaquetado, la impresión funcional, las comunicaciones gráficas y los servicios profesionales», explicó en un comunicado su presidente y consejero delegado, el español Antonio Pérez. En el camino, se han quedado los puestos de trabajo de casi 50.000 empleados, el cierre de decenas de laboratorios y fábricas y la venta, muchas veces por debajo del precio de mercado, de varias de las divisiones de la compañía y de miles de patentes.

Un invento de la propia Kodak la llevó al coma: la cámara digitalParadójicamente, fue un invento patentado por la propia Kodak la que llevó a la empresa al coma y a punto ha estado de arrastrarla a la tumba: la cámara digital. En 1975 la empresa encargó al ingeniero Steven Sasson la construcción de un prototipo, que vió la luz en diciembre. Se trataba de una máquina de cuatro kilogramos de peso que tardaba 23 segundos en capturar cada imagen, las cuales quedaban registradas en una cinta de casette con una resolución de 0,01 megapíxeles y, por supuesto, en blanco y negro.

La cámara, sin embargo, nunca pasó a la fase de producción. Kodak temió que pusiera en peligro la verdadera piedra filosofal de su negocio, la venta de carretes, y despreció el invento llamado a reinventar la fotografía. El testigo lo recogería la japonesa Fuji, que en 1988 lanzó al mercado la DS-1P. A partir de ahí se sucedería una avalancha de cámaras digitales cada vez más baratas y manejables. La rueda de la fotografía giraba de nuevo y, por primera vez, Kodak ya no estaba a la cabeza.

Comenzó entonces un lento declive de la empresa que culminó en enero del año pasado cuando, agobiada por una deuda de más de 6.700 millones de dólares, se acogió al Capítulo 11 de la Ley de Bancarrotas estadounidense.

Reinvención

Durante el último año y medio, y con las miras puestas en su necesaria reinvención, la compañía se ha desprendido poco a poco de sus áreas más significativas, como su servicio online para compartir fotografías, y de buena parte de su espectacular cartera de patentes. Sin embargo, la necesidad y las prisas no son buenas consejeras: apenas ha logrado obtener por ellas 525 millones de dólares, lejos, muy lejos, de los más de 2.000 que esperaba recaudar.

Además, la empresa también ha dado notables pasos para sanearse en el terreno financiero. A finales de abril alcanzó un acuerdo con su mayor acreedor, su plan de pensiones en Reino Unido, para venderle por 650 millones de dólares su negocio de imágenes personalizadas y escaneado de documentos, lo que supondrá que unos 3.200 de sus empleados trabajarán ahora para ese fondo de pensiones. También ha logrado una línea de crédito de 895 millones de dólares de los bancos JPMorgan Chase, Bank of America y Barclays para financiar sus operaciones una vez saliera de la suspensión de pagos.

A partir de ahora, aligerado el sobrepeso y encarrilados sus problemas financieros, se abre una nueva etapa en la que una Kodak mucho más pequeña tratará de encontrar de nuevo su sitio en el mercado. «Hemos sido revitalizados por nuestra transformación y ahora nos hemos reestructurado para convertirnos en un formidable competidor, más pequeño, con una sólida estructura de capital, un saneado balance y con la mejor tecnología de la industria», explicó Pérez. Sólo el tiempo dirá si lo consigue.