La «fuga de cerebros» llega a las altas esferas
El vicepresidente de producto de Android, Hugo Barra - afp

La «fuga de cerebros» llega a las altas esferas

Implacables en su objetivo de ascender en la escala laboral a toda costa, no dudan en abandonar el barco en cuanto las aguas se calman demasiado

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«El comienzo de una nueva etapa profesional». Con estas palabras anunció el pasado jueves el vicepresidente de producto de Android, Hugo Barra, que dejaba la compañía estadounidense para unirse a la empresa china Xiaomi como su nuevo vicepresidente global. La noticia marca el fin de una relación laboral que ha durado casi tres años, cinco y medio si contamos el tiempo que estuvo en otras divisiones de Google. Pese a resumir su trayectoria en Andoid como «un viaje increíble y un verdadero honor ser parte del equipo», Barra cambiará de aires por la fabricante de móviles. Su salida suma un nombre más a la revolución en su plantilla de altos directivos que vive Google estos últimos meses. El pasado marzo, Andy Rubin, responsable del sistema operativo de Google para «smartphones» también renunciaba a su puesto, sosteniendo que era «tiempo de dejar las riendas y comenzar un nuevo capítulo en Google».

Quien también vió este año como dos de sus altos mandatarios buscaban mejores oportunidades en platos ajenos es la aseguradora Zurich. Hace más de un año su director general de seguros, Mario Geco, dejaba la empresa para pasar a dirigir la aseguradora italiana Generali. Tres semanas atrás, Zurich volvía a perder uno de sus grandes: Kevin Hogan, director de su rama Vida, fue fichado para ser el nuevo director de consumo de AIG. Ambas salidas se producen en un momento crítico para la compañía suiza, que no está pasando por sus mejores momentos, económicamente hablando.

En muchas ocasiones, abandonar a tiempo puede ser la clave para salvar una carrera profesional ante la inminente caída de la empresa, por muy gigante que fuese en sus tiempos. Así lo verían los dos directivos de Blackberry, T.A. McCann y Marc Gingras que se marcharon de la compañía dejando atrás los proyectos de Blackberry Messenger y Blackberry Hub, respectivamente.

Que dos importantes cargos renuncien a su puesto no da muy buena imagen de la compañía, y menos si es por iniciativa propia. La era de la tecnología ha acentuado la volatilidad de los mercados y los tiempos de multinacionales legendarias han dado paso a la marca personal, donde el éxito se liga a una persona y al número de empresas a las que ha llevado a la cima. Renovarse, o acabar en el cementerio de productos anticuados.