Xavier Olivella: «La sociedad siempre va por delante de leyes, gobiernos y bancos»

Xavier Olivella: «La sociedad siempre va por delante de leyes, gobiernos y bancos»

El presidente de la Asociación Española de Crowdfunding explica a ABC las debilidades y fortalezas de este prometedor y alternativo mecanismo de financiación

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Se cuentan por miles los emprendedores españoles que hace ya tiempo comenzaron a naufragar junto a sus creativos y prometedores proyectos. Incipientes hombres y mujeres de negocios que un día se vieron obligados a abandonar sus ideas y asumir que aquellos bancos que un día les habían prometido el crédito habían decidido cerrar sin miramientos el grifo a la financiación, algo que les dejó sin alternativa económica -mas que los ahorros propios y la ayuda ajena- para sacar adelante sus ambiciones. Precisamente esta vía, la de la ayuda desinteresada al prójimo, fue la que en plena catástrofe económica logró erigirse como tabla de salvación ante el que ya parecía el inevitable final de muchos proyectos. Es el por muchos conocido sistema de crowdfunding o financiación basada en donaciones.

Uno de los casos más representativos del crowdfunding en nuestro país y que ha logrado confirmar la utilidad este mecanismo como alternativa real para obtener ingresos es el del recién estrenado filme «El Cosmonauta», un proyecto financiado mediante esta vía y en el que los internautas vieron un día tanto potencial que terminaron aportando a sus creadores más del dinero necesario para que concluyeran el filme. Gracias a ellos, que sin apenas conocer el proyecto decidieron que la película merecería la pena, «El Cosmonauta» se estrenó este verano en los cinesespañoles con 4.500 productores a sus espaldas.

En la jerga del emprendedor, crowdfunding es ya una palabra común y necesaria. Tanto, que ante el número de plataformas que a día de hoy se dedican en España a gestionar proyectos mediante esta vía ya hacía tiempo que se antojaba necesaria la existencia de un organismo que regulara su actividad. Es así como surge la Asociación Española de Crowdfunding, puesta en marcha por Ángel González, Aureli Bou, Juan Prim, Valentí Acconcia, Xavier Dominguez y Xavier Olivella ante la urgencia de una regulación y un código ético común a todas las plataformas. Xavier Olivella, presidente de la Asociación, asegura a ABC que ha llegado el momento de «dar lugar a una voz única que aglutine a los profesionales del sector para aunar esfuerzos, así como para promover el crowdfunding como método de financiación alternativo».

El auge del crowdfunding como vía de entrada al crédito lleva siendo más que evidente en los últimos años. Discos, filmes, libros e incluso movimientos sociales han salido adelante gracias a la aportación ciudadana. Para Olivella, «la falta de financiación de proyectos culturales y sociales ha sido el desencadenante del incremento del crowdfunding, ya que la gente ha tenido que buscar financiación alternativa a través de amigos, conocidos o mecenas». Este es, precisamente, el caso de «El Cosmonauta», donde las ganas de un grupo de jóvenes por sacar adelante un proyecto cinematográfico no fueron suficientes para lograr financiación y fue necesario acudir a la solidaridad ajena. Y vaya si dio resultado.

Objetivos

A pesar de este incipiente éxito, Olivella asegura a ABC que el primer objetivo de la Asociación no es otro que el de dar a conocer masivamente el crowdfunding. «Aunque el crowdfunding empieza a ser notorio e incluso se habla de cifras de alrededor de los 15 millones de euros invertidos en 2012, todavía estamos en los inicios. Solo por comparar, la plataforma principal de este sistema en EE.UU. consiguió en 2012 que, en promedio, cada norteamericano inviertiera en sus proyectos un dólar, mientras que aquí la plataforma más conocida debe estar en unos cuatro céntimos por español». Aunque son cuantiosos los proyectos que han salido adelante mediante esta vía, Olivella apunta que los datos actuales dan buena cuenta de que «menos del 1% de los internautas españoles han buscado o utilizado una plataforma de estas características».

Pero ¿por qué este sistema aparentemente útil no ha alcanzado todavía la cúspide del éxito? Es posible que el miedo al fraude o el temor del usuario a que su donación no vaya al proyecto destinado estén haciendo que el crowdfunding no se perfile como una alternativa tan segura como lo es la financiación bancaria. «Más que miedo, lo que existe es cierta desconfianza», afirma Olivella. «Es por ello por lo que queremos elaborar un Código Ético y promover una conducta entre las plataformas con el que logremos reducir la desconfianza existente».

«La sociedad buscará soluciones»

Por desgracia, y como suele ocurrir cuando comparamos la situación del emprendimiento en España con la realidad en EE.UU., a nuestro país le queda todavía un largo camino que recorrer en materia de crowdfunding. «Si los bancos no prestan dinero y los organismos públicos no ayudan en proyectos sociales o de otra índole, al final es la sociedad la que buscará soluciones, pues la sociedad siempre va por delante de las leyes, gobiernos y bancos».

No en vano, y aunque queda claro que el camino por recorrer sigue siendo largo y puede que espinoso, el futuro del crowdfunding se antoja exitoso para Olivella. «El crowdfunding es el mejor ejemplo del cambio en el sistema económico y social que estamos viviendo. Hemos pasado de la elaboración local a la Revolución Industrial, después a la era de la Información y ahora nos encontramos en la transición hacia una economía colaborativa». El cambio, para el presidente de la Asociación, está a la vuelta de la esquina: «Cuando el ciudadano se percate de que el dinero que tiene guardado podría servir para incentivar la economía, colaborando en nuevos proyectos y ayudando al que lo necesita y que, además, puede sacar mayor partido fiscal de sus ahorros, ¿por qué va a tenerlo en el banco?».