El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro - ángel de antonio

La reforma fiscal que necesita España

Se eliminarán excepciones, regímenes especiales y, en general, las numerosas vías de escape legales para reducir el fraude fiscal. Habrá ajustes en todas las figuras impositivas y se retocarán a la baja el IRPF y Sociedades

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El modelo fiscal español no es precisamente de los mejores que existen en Europa. De hecho, ciudadanos y empresas soportan una elevada presión fiscal más parecida a la de países en vías de desarrollo que a la de los Estados miembros de la UE y otras potencias, por la que obtiene, paradójicamente, la recaudación más baja de la Eurozona, sólo empeorada por Eslovaquia. Por tanto, urge como agua de mayo, una auténtica revolución tributaria, global, que afecte a las diferentes figuras recaudatorias, planificada atendiendo a las necesidades del país y a sus efectos a medio plazo, y coordinada entre los diferentes niveles del Gobierno. Los expertos fiscales coinciden en asegurar que el fallo del sistema fiscal español actual se encuentra en una estructura de los impuestos descompensada, en la magnitud de la economía sumergida y en la escasez de medios que se dedican a la lucha contra el fraude.

Los ajustes que vienen

«Hay que limpiar y simplificar el modelo fiscal español». Este es el mensaje general de las directrices del que finalmente será el nuevo sistema tributario. Un modelo que tiene ya sobre la mesa el Ejecutivo de Mariano Rajoy. Así, y en palabras del propio ministro del ramo, Cristobal Montoro, el nuevo modelo supondrá una reducción de la fiscalidad para « los que menos rentas tienen y para las capas medias» de la sociedad, que será posible «gracias al afloramiento de bases imponibles que ha supuesto la ley antifraude».

Habrá «ajustes» en todas las figuras, ya que, en la actualidad los tipos en los dos grandes impuestos directos -IRPF y Sociedades- resultan excesivos, por lo que se retocarán a la baja; se reducirán las cotizaciones sociales para abrir el camino a una nueva subida del IVA si fuera necesario o si lo pidiera Europa, si bien no se tocará el tipo superreducido para productos básicos. También se eliminarán excepciones, regímenes especiales y, en general, las numerosas vías de escape legales que existen en casi todos los tributos, para reducir definitivamente el fraude fiscal. Estas son, a grandes líneas, las recetas que incluirá la reforma del sistema tributario que pondrá en marcha el Gobierno el próximo mes de septiembre y que estará lista en marzo de 2014.

Este mismo viernes, Montoro anunció los últimos ajustes impositivos: subidas en el tabaco y el alcohol (no al vino ni a la cerveza), así como un recorte de las deducciones que se pueden aplicar las grandes empresas en el Impuesto de Sociedades, y la creación de un nuevo impuesto medioambiental. Mientras, los «duchos» en el tema, lanzan sus propuestas, desglosadas por las diferentes figuras recaudatorias. No obstante, en líneas generales, coinciden con el Gobierno en que la necesaria reforma del sistema tributario incluirá aumento del IVA y de los Impuestos Especiales, reducción del IRPF, reforma del Impuesto de Sociedades para que pague más en términos de tipos efectivos quien más gana, reducir la diferencia de tipos entre el IRPF y el Impuesto de Sociedades y recuperar la equidad entre las rentas del trabajo y las del ahorro, además de replantear la fiscalidad de determinados supuestos como Sicav y profesionales de élite.

IRPF

Jorge Sánchez Álvarez, abogado experto en fiscalidad del despacho Montero I Aramburo: «Eliminaría el gravamen complementario inicialmente previsto para 2012 y 2013, y que recientemente ha sido ampliado al menos un año más. Actualmente la imposición directa en España grava fundamentalmente a los asalariados de rentas medias y altas, mientras que quienes realmente tienen gran capacidad contributiva y generan más rentas sitúan éstas fuera de la base imponible general del IRPF a través de diversos mecanismos. Eliminaría el tramo superior, y acometería un estudio acerca del sistema que España necesita y el impacto que tendrá en el comportamiento de los contribuyentes: bien un sistema de tarifa progresiva (corrigiendo las ineficiencias del actual), uno de tipo único con un mínimo exento más elevado, un impuesto lineal con una única base imposible para todas las rentas, o un sistema dual como el actual con una tributación privilegiada para las rentas del capital. No introduciría ninguna nueva deducción y eliminaría una parte sustancial de las actuales, por su efecto distorsionador. Adicionalmente, resulta imprescindible una actualización periódica del importe de los mínimos personales y las reducciones, y una deflactación de las tarifas que permita compensar el efecto de la inflación. Debería eliminarse además la mayor parte de la maraña de 153 deducciones introducidas por las autonomías. Sería conveniente modificar el funcionamiento de la desgravación por aportaciones a planes de pensiones. El sistema actual beneficia sobremanera a los contribuyentes con rentas más altas».

Antonio Durán-Sindreu Buxadé, presidente de la Asociación Española de Asesores Fiscales: «No eliminaría la deducción por vivienda para aquellos contribuyentes que compraron su vivienda habitual con anterioridad al 1 de enero de 2013. Ampliaría la reducción vigente por aportación a planes de pensiones. Bajaría los tipos marginales máximos, fijando el máximo en un 40%. Reduciría el número de tramos a tres. Aumentaría los mínimos personales y familiares. Establecería un mecanismo automático para deflactar la tarifa del IRPF; y, aumentaría la capacidad normativa de las comunidades».

José Félix Sanz Sanz, director de Estudios Tributarios de Funcas: «Rebajaría todos los tipos marginales, no sólo el máximo. Dejaría un IRPF con solo dos tramos con marginales del 25% y 35%. Esta reducción generalizada permitiría elevar la recaudación actual en un 10%. Esto exigiría, no obstante, la redefinición de la base imponible y los actuales mínimos personales y familiares; y eliminaría todas las actuales deducciones que existen en la cuota del impuesto, tanto del Estado como de las comunidades».

Valentí Pich Rosell, presidente del Consejo General de Economistas: «Bajaría en cuanto fuera posible el tipo marginal máximo en el IRPF, ya que por estar entre los más elevados del mundo puede dificultar la atracción de talento a nuestro país. No cambiaría número de tramos ni incluiría nuevas deducciones en el impuesto. Eliminaría alguna de las deducciones vigentes, aquellas que no tengan un claro efecto en el comportamiento de las familias. Respecto a las competencias autonómicas, en este Impuesto no creo que sea preciso hacer nada».

IVA

J.S.Á.: «Trasladaría productos y servicios gravados actualmente al tipo del 4% al 10% o 21» pero siempre en paralelo con la rebaja del IRPF y de las cotizaciones sociales. Hacer desaparecer el tipo superreducido del 4% no resulta una medida oportuna en el contexto de crisis y desempleo actual. El tipo superreducido se aplica a bienes y servicios considerados de primera necesidad, y su eliminación supondría un incremento de los precios de esos productos difícilmente asumible por un gran número de familias».

A.D-S.B.: «Subiría el tipo general de IVA del 21%. Mantendría igual el tipo reducido del 10% y el súper reducido. Reduciría las cotizaciones sociales y subiría el IVA. No trasladaría productos y servicios gravados actualmente al tipo superreducido al reducido o general. No trasladaría productos gravados actualmente al tipo reducido al general. Establecería un tipo reducido o súper reducido para la cultura».

J.F.S.S.: «Recomendaría rebajar las cotizaciones sociales y subir el IVA sin ninguna duda. Esta sería la única razón justificable para subir el IVA. Es absolutamente prioritario reducir los costes fiscales vinculados al uso del factor trabajo. Y por razones estrictamente distributivas, no haría desaparecer el superreducido. Su existencia garantiza que el sistema de impuestos indirectos español sea ligeramente progresivo».

V.P.R.: «Los productos a los que se aplica el 4% son: alimentos como pan, leche, fruta, quesos o huevos; libros periódicos y revistas, medicamentos, vehículos para discapacitados, prótesis y viviendas de protección oficial. En cuanto a los servicios, se trata de los de reparación de vehículos adaptados a discapacitados, arrendamientos con opción de compra de viviendas de protección oficial y servicios de teleasistencia o de asistencia a domicilio comprendidos en la ley de dependencia. Productos y servicios de primera necesidad, por tanto, no los subiría».

Impuesto Sociedades

J.S.Á.: «La reforma en Sociedades debe ir en la línea de rebajar los tipos de gravamen, actualmente en el rango más alto entre los vigentes en otros países comunitarios, y continuar en la senda de la eliminación de deducciones y regímenes especiales, con el objeto de ampliar las bases imponibles».

A.D-S.B.: «Es imprescindible que el tipo efectivo de las pymes, esto es, lo que realmente pagan, sea inferior al del resto de empresas. Hoy, desgraciadamente, no es así. Y es así mismo conveniente introducir progresividad en el impuesto contribuyendo mejor al principio de capacidad económica».

J.F.S.S.: «Lo acertado sería reducir el tipo nominal a todos los sujetos pasivos del impuesto de sociedades».

V.P.R.: «Sería conveniente una revisión general de regímenes especiales y de incentivos para eliminar los que no consiguen enfocar la inversión de las empresas hacia actividades de valor añadido o que provoquen creación de empleo»..