España, recuperación a la vista
ivan mata

España, recuperación a la vista

Aunque la creación de empleo será lenta, los expertos creen que la economía abandonará la recesión en 2014

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Los caminos de la crisis parecen inescrutables, pero empiezan a aclararse. El indicador Ernst & Young Eurozone Forecast, que recoge las previsiones de verano para los países de la Eurozona, avista la recuperación de España. La consultora apunta al año 2014, cuando el PIB del país crecerá un 0,2%. A partir de entonces, vendrán años mejores: el crecimiento se estabilizará en torno a un ritmo anual del 1,5% entre 2015 y 2017. Un diagnóstico con el que coinciden el Banco de España y los grandes empresarios. En su intervención en la Comisión de Economía del Congreso de hace dos semanas, el gobernador de este organismo, Luis María Linde, aseguró que habrá «tasas positivas de crecimiento» entre julio y septiembre de este año. Es decir, la recesión está a punto de tocar fondo. A pesar de ello, la prudencia se impone ante la necesidad de alcanzar un ritmo de crecimiento suficiente para levantar la pesada losa del desempleo.

En este escenario tiene mucho que ver la ampliación del plazo para reducir el déficit público que aceptó la Comisión Europea. Un aplazamiento «lógico» según José Ramón Pin, economista y profesor del IESE, «ya que ninguna economía ha hecho nunca los ajustes que quería hacer la Unión Europea». Este objetivo se ha flexibilizado hasta aplazar el límite del 3% a 2016, mientras que la meta que alcanzar este año es un déficit del 6,5%, cinco puntos por debajo del que se registró en 2012, y del 5,8% en 2014. Linde valoró que este cambio «permitirá suavizar el impacto contractivo a corto plazo del ajuste fiscal».

Pero hay otra razón fundamental en la llegada del crecimiento económico: el avance en la competitividad de las empresas, en buena posición para aprovechar las oportunidades en el comercio internacional en 2014. La consultora prevé que el sector exportador español, altamente diversificado entre las economías emergentes, crezca un 3,6% este año. Un ascenso que permitirá alcanzar el superávit en la balanza por cuenta corriente por primera vez desde 1987.

Santiago Carbó, catedrático de Economía y Finanzas de la Bangor University (Reino Unido), considera precisamente que «el tirón del sector exterior» es la razón principal del crecimiento del PIB. Una actividad complementada por la entrada de capitales extranjeros al país, como recuerda Rafael Pampillón, profesor de economía del IE Business School y la Universidad San Pablo CEU. En los cuatro primeros meses de 2013 entraron 45.402,1 millones de euros en España, según los datos de la balanza de pagos publicados por el Banco de España. En el mismo periodo del año anterior, salieron más de 124 millones de euros. Se ha dado la vuelta a la tortilla de los capitales extranjeros.

Pin también destaca el esfuerzo de las compañías españolas, que han tomado «microdecisiones» (nuevos productos, nuevos mercados) que les han hecho depender menos del dinero de los bancos. «En todas las crisis las empresas aprenden a vivir con menos apalancamiento financiero». ¿Cómo? «Ampliando el plazo de pago a sus proveedores, buscando clientes que paguen antes, con capital propio y autofinanciándose con los beneficios». «La crisis financiera seguirá en la banca pero irá desapareciendo de las empresas», afirma el profesor del IESE.

Esa ausencia de crédito bancario es, según Ernst & Young, uno de los principales obstáculos a corto plazo de la economía española. El informe prevé que, por ello, la inversión se reducirá un 7,1% en 2013, para aumentar un 0,2% y un 2,5% en 2014 y 2015, respectivamente. Carbó explica esta falta de fluidez por las exigencias al sector bancario, que «siguen aumentando, con requerimientos regulatorios y necesidad de aumento de la solvencia». Para remediarlo, propone «un programa de crédito» con el apoyo de Europa. Pampillón echa de menos que el Banco Central Europeo (BCE) condicione los créditos que da a los bancos a que estos los concedan a las empresas para que no se corte el círculo.

El ritmo del crecimiento

Pero todavía falta fuerza: las cifras de crecimiento que se estiman no serán suficientes para «para reducir el desempleo de forma significativa», opina Carbó. ¿Por qué? El panorama sigue siendo muy complicado para la demanda interna, según el catedrático, ya que «el endeduamiento privado tardará años en corregirse y el consumo interno en recuperarse». Un análisis con el que coincide Pamplillón: «Podemos crecer, pero generar empleo será más complicado». El profesor del IE cree que el desempleo existente no se puede «digerir facilmente» por no estar, en su mayoría, cualificado. En su opinión, el modelo productivo que está tirando del carro de la economía, el exportador, es cada vez más «cualificado» y no absorbe «la mano de obra parada de baja cualificación».

Ante esta situación del mercado laboral, el informe de Ernst & Young calcula que el paro alcanzará el 28,5% en los primeros meses de 2014, aunque se reducirá hasta un 27,6% a finales del mismo año. Una previsión compartida por otros organismos (la OCDE afirmó que el desempleo superaría el 28% en 2014), pero con la que no está de acuerdo Pin. Según el profesor del IESE, «esas estimaciones tan negativas no se van a cumplir». «Cuando se establezca el clima de que se ha acabado la recesión y empieza el crecimiento, el capital se animará y habrá mas inversión y más consumo», augura. El círculo vicioso de la confianza se convertirá en un círculo virtuoso. Para Pin, esa tendencia hará que el paro baje y llegue «al 20% en 2015». Carbó cree que el punto de inflexión puede ser «hacia finales de 2013 o en la primera mitad de 2014», pero que será un camino «largo y duro».

La primera prueba será la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre de 2013, que será conocida el próximo 25 de julio. Hace unos días, el ministro de Economía Luis De Guindos afirmó que dichos datos van a ser «mucho mejores» que los del primer trimestre. En este contexto, el Gobierno ha revisado sus previsiones de crecimiento para los próxmos años, elevándolas hasta el 1% en 2015 y hasta el 1,4% en 2016. Según sus cálculos, el PIB caerá un 1,3% este año y crecerá un 0,5% en 2014.

Parece claro que la economía española se acerca a la casilla de salida de la recuperación. La duda está en la fuerza con la que empezará entonces a despegar. Una fuerza de la que dependerá la creación de empleo.