Guía para reducir la economía mundial a un simple acrónimo

Modelos como los BRICs (que agrupa a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) pierden fuelle frente a paradigmas directos

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Talgo, láser o DDT ya nos habían puesto en preaviso. Ante la complejidad de un concepto, mejor escoger siempre el acrónimo.

Y la economía no iba a ser menos. En 2001, Jim O’Neill, economista de Goldman Sachs, acuñaba el término «BRIC» mediante un juego de palabras entre el acrónimo de Brasil, Rusia, India y China, y el vocablo inglés «brick» (ladrillo).

Según esta idea, estos países (en 2011 se uniría Sudáfrica configurando el definitivo BRICs) tenían todos los números para convertirse en las economías dominantes hacia el año 2050. Sobre todo, ante su extenso territorio, gran población y crecimiento del PIB.

Sin embargo, más de una década después de su formulación, comienzan los desengaños. Primero, porque el único elemento de unión entre estas naciones es pertenecer al selecto grupo de países emergentes. Aunque tampoco hay que ser un experto para comprobar que la economía y la política de estos Estados difieren totalmente.

En un reciente artículo paródico, el analista Parag Khanna, de la New America Foundation y el Singapore Institute of International Affairs, proponía una curiosa tesis: Con simplemente agrupar países podemos llegar a un modelo significativo.

En este sentido, Khanna creaba la clasificación «Brooms», formada por Belice, Reunión, Omán, Mongolia Exterior (Outer Mongolia), Mauritania y Sudán del Sur.

«Elegí estos países, que se consideran el 'fin del mundo' más remoto e insignificante, para mostrar cómo incluso estos lugares tan frágiles podrían interpretarse como oportunidades de inversión», asegura a ABC el experto.

Para Khanna, «(los BRICs) no son ni economías coordinadas ni Estados aliados. Nunca fueron el conductor de un 'nuevo' orden (...) Ellos han sido parte de una ola mucho más grande de crecimiento mundial procedente de los centros no tradicionales».

Quizá por curarse en salud, en 2005, Goldman Sachs volvería a publicar un nuevo listado, N-11 (ahora el acrónimo se presentaba casi imposible), donde se unían países como Nigeria, Pakistán o Filipinas en ese nuevo orden mundial para 2050.

Incluso, los más aventurados se atreven ya a hablar de las 3Ms, una alianza entre Myanmar, Mozambique y Mongolia (países que, curiosamente, bordean los BRICs). El rizo elevado a su enésima potencia.

Sin embargo, quizá sea mejor volver al concepto simple y dejarse de alianzas.

El pasado mes de mayo, la revista estadounidense Foreign Policy establecía una clasificación de los países donde los inversores debían depositar su dinero. La India era el único país de los BRICs en los puestos de honor.

Entre los diez primeros, tres países africanos: Botsuana (gestión prudente de los recursos por parte del Gobierno), Ruanda (menos de 24 horas para registrar una empresa) y Ghana (uno de los paraísos políticos del África Occidental).

Los euros y dólares hace ya tiempo que dejaron de confiar solo en acrónimos.